La Franja desde Italia

La Franja desde Italia

Charlamos con Stefano, un joven italiano aficionado del Rayo Vallecano y encargado de la popular cuenta de Twitter Rayo Vallecano Italian Fan Club

Que el Rayo Vallecano es un club especial no escapa a la vista de nadie. Tanto por lo bueno como por lo malo, el legado que nació en aquel domicilio familiar de Puente de Vallecas ha sido siempre, más allá de directivas, el motivo de orgullo de todo un barrio. Un equipo de fútbol conocido mundialmente por ser mucho más que eso. Por frenar desahucios, por sus recogidas de alimentos, por su conciencia social y por utilizar el prestigio de su escudo como grito unánime contra el racismo, el machismo y el fascismo, sanciones de por medio.

Uno de esas piezas que contribuyen al buen funcionamiento de este complejo mecanismo se llama Stefano, vive en Génova (Italia), tiene veintinueve años y es el gestor de la popular cuenta de twitter Rayo Vallecano Italian Fan Club. El equipo de Matagigantes ha tenido la oportunidad de charlar con él en una pequeña entrevista.

 

― ¿Cómo surgió tu amor por el Rayo?

― Antes de 2011 sabía de la existencia de un equipo llamado Rayo Vallecano sólo gracias a Ska-P, pero no le hice mucho caso hasta el verano de ese año. Estaba con un par de amigos jugando a videojuegos de fútbol y teníamos que elegir un equipo para empezar una carrera. Unos días antes leí que el Rayo había vuelto a Primera tras varias temporadas en Segunda y Segunda B y pensé: “¡Mira, el equipo de Ska-P!”. Entonces les dije a mis amigos: “¿Por qué no jugamos con el Rayo?”. En los días siguientes empecé a investigar sobre la historia del club y principalmente sobre su afición y sus ideales y sobre la tradición obrera y antifascista de Vallecas, y me enamoré.

 

 ― ¿Cuándo comenzaste a seguirlo?

Como decía antes, fue en el verano de 2011, justo unas semanas antes del comienzo de la Liga 2011-12. Mi pasión ha crecido constantemente hasta abril de 2018, cuando creé mi sitio web, donde informo sobre toda la actualidad del Rayo en italiano.

 

 ― ¿Recuerdas tu primer partido?

Fue el primer partido de la temporada 2011-12, un Athletic Club-Rayo en San Mamés. Era la segunda jornada de Liga porque la primera había sido aplazada: el Rayo empató a uno gracias a un tanto de Movilla. Me acuerdo perfectamente de la inusual equipación ‘mixta’ que el equipo vistió aquel día: camiseta de la segunda equipación (negra con franja azul) y pantalones ‘clásicos’ blancos y rojos.

 

 ― ¿Eres aficionado de algún otro club?

No. Pese a ser de Génova nunca he sido del Genoa o de la Sampdoria. En mi familia hay algún juventino y yo también lo era de pequeño, pero creciendo me di cuenta que no me gustaba ir con los potentes; prefiero los más humildes y ahora en mi corazón solo hay sitio para el Rayo.

 

― ¿Por qué el Rayo y no cualquier otro equipo de la liga?

Lo normal para un extranjero que sigue la Liga sería ser fan de un grande como el Barcelona o el Real Madrid, pero, como decía antes, no me gusta estar del lado de los potentes y ganadores. El fútbol no es solamente un deporte, para mí los resultados son casi secundarios. Hay cosas más importantes que los títulos: los valores y los ideales. Y desde este punto de vista, el Rayo es el mejor equipo del mundo.

 

― ¿Has estado alguna vez en el Estadio de Vallecas?

No, aún no he tenido la oportunidad de ir a Vallecas, pero he tenido la suerte de ver al Rayo aquí en Italia. Fue en la pretemporada 2014 y el Rayo jugó un amistoso ante el Cesena. Tras el partido, a la salida de los vestuarios, tuve la ocasión de hablar con Paco Jémez (que me regaló una camiseta de entrenamiento) y algunos jugadores, hacerme fotos con ellos y conseguir autógrafos. Un día inolvidable.

 

― ¿Sueñas con venir a Vallecas a disfrutar de un partido del Rayo?

Cuando se resuelva esta situación debida al Covid-19 y los aficionados puedan volver a los estadios, espero ir pronto a Vallecas para disfrutar del gran ambiente y poder escuchar con mis oídos el rugido del estadio. Y también para conocer en persona a unos amigos vallecanos con los que comparto un grupo de whatsapp desde hace unos años.

 

― ¿Qué opinas de la afición?

Los aficionados son lo más importante que tiene el Rayo, son los depositarios de los valores del club y del barrio. Duele ver cómo la afición rayista es constantemente ninguneada por la actual directiva del club, la cual parece esforzarse por hacer exactamente todo lo contrario de lo que piden sus aficionados. A día de hoy, ellos son la única parte sana del Rayo.

 

― ¿Hay algún jugador en la historia del Rayo por el que sientas especial devoción?

Hay muchos jugadores a los que tengo mucho cariño, como Piti, Michu, Diego Costa, Chori Domínguez, Leo Baptistão, Larrivey, Alberto Bueno o RDT. La lista es muy larga, pero si tengo que elegir uno, este es sin duda Michu. Me gustaría hacer una mención especial para un entrenador: Paco Jémez. Me encanta su manera de entender el fútbol y su primera temporada como entrenador del Rayo fue lo mejor que he vivido en estos nueve años como rayista. Un equipo humilde, pero valiente, y sin miedo a los más poderosos. Como siempre debería ser.

 

― ¿Recuerdas algún partido con un cariño especial?

Lo más normal sería hablar del ‘tamudazo’ del 2012 o del Rayo-Lugo del 2018, pero me gustaría mencionar un partido un poco menos obvio: la victoria frente al Atlético de febrero de 2013. Esa fue la temporada que más disfruté y aquel partido fue posiblemente el punto más alto de aquella temporada y sobre todo la primera vez que vi al Rayo derrotar a un grande.

 

― ¿Qué expectativa tienes para esta temporada?

A día de hoy es bastante difícil hacer predicciones porque la plantilla aún no está cerrada y tienen que llegar algunos refuerzos. Yo creo que el objetivo tiene que ser el que hemos rozado en la pasada temporada, o sea el play-off. Pero si en las últimas semanas de mercado llegan unos buenos fichajes no descarto poder luchar por el ascenso directo.

 

Como bien comenta Stefano, el patrimonio del Rayo Vallecano va mucho más allá de los ingresos por derechos televisivos. Cualquier club del mundo pagaría millones por conseguir lo que Vallecas da a su club diaria y desinteresadamente, por el simple y a la vez tan complejo hecho de amar ese escudo que atraviesa su pecho. La verdadera Franja no entiende de divisiones, ni de poder económico, ni de grandes estrellas, ni mucho menos de títulos, pero es pionera en el perfil más humano de este deporte. Tampoco entiende de territorios. Al fin y al cabo, los vallecanos nacemos donde queremos.