Las Karrascosas claras, jornada 20

28/01/2015
Las Karrascosas claras, jornada 20

El inimitable Ángel Carrascosa nos da su particular visión de lo acontecido en la última jornada de Liga.

Cuando eres pequeño, incluso cuando ya estás crecidito, conoces una gran cantidad de ciudades europeas por su equipo de fútbol. Tus oídos oyen Ámsterdam y tu cerebro, internamente y muy bajito, te dice: Ajax. Si es Nottingham, Forest; Bucarest, Steaua… De hecho, conoces barrios concretos como Chelsea o Vallecas por, entre otras cosas, la grandeza de sus equipos. De igual modo, un fin de semana empieza con el primer partido del sábado y termina con el último partido del domingo, ya tarde y en pijama… ¡Y punto! ¿Y los lunes? Los lunes no son días de futbol. Los lunes son para leer “Los Lunes al Sol” en MATAGIGANTES, para comentar la jornada (que ya ha terminado) y para quitarte la caraja del fin de semana discutiendo en la hora del café sobre la polémica de la jornada… ¿Y los viernes? ¡Los viernes son para salir de copas!

Por eso, los partidos de los lunes y de los viernes son una vergüenza nacional. No sólo conseguirán que nuestros hij@s se vuelvan loc@s saliendo de copas los “juernes” y viendo el partido de su equipo los “lumingos”, sino porque cada vez será más complicado acercar los equipos modestos a su público fiel, y lo que es aún peor, a su potencial futuro público. ¿Cómo llevas a tus hijos pequeños un lunes a un partido que termina a las diez o diez y media de la noche? ¿Cómo va al partido una persona que tenga que levantarse el martes a las seis de la mañana? ¿Cómo cambia un joven dominado por sus hormonas el calor de la última fila de un cine, un viernes a las diez de la noche, por la fría grada del estadio de su equipo? Es imposible.

¿Por qué nadie se preocupa de esto? ¿Por qué sucede? El principal motivo es que en nuestro fútbol manda la televisión y, en menor medida, los periódicos deportivos de mayor tirada. En segundo lugar, una cuestión que es aún más denigrante y abusiva: los lunes y viernes sólo se juegan partidos triviales para el título que normalmente disputan dos equipos modestos, es decir, que los grandes se pasean muy poco a deshoras, y sus aficionados salen claramente beneficiados de esta situación.

¿De verdad merece la pena la sangría de futuros aficionados, base de cualquier proyecto de futuro, por unas miserables migajas del pastel de la televisión? Yo creo que no.

Seríamos muy estúpidos si sólo viéramos esto desde el punto de vista del socio. Es evidente que ser socio de un equipo modesto parece que no te da los mismos derechos o comodidades que serlo de un equipo grande, sin embargo, los grandes perjudicados son estos clubes que callan y consienten desde sus directivas. Los directivos de los equipos modestos deben quitarse el complejos de servidumbre y atacar el problema desde donde se debe hacer, desde la igualdad. ¿Tendría sentido una liga entre cuatro equipos? Yo creo que no, pero igual debería ser ese el planteamiento. Que nadie se equivoque, en el momento que nuestros poderosos puedan abandonar esta competición y enrolarse en una futura liga europea, no duden de que lo harán.

La jornada que concluyó el pasado domingo nos dejó, además del partido del lunes (Getafe contra Celta), un buen y variado material para la discusión a la hora del café. Nos deja una tabla en la que el segundo clasificado se encuentra a tan sólo un punto del primero. Parece recuperado este Barcelona de la mano de un tremendo Messi que vuelve por sus fueros goleadores y asistentes; un caníbal con apetito voraz que no parece dispuesto a pasar otra temporada más en blanco. Si todo el barullo ya pasado se confirma que es fruto de un monumental e infantil cabreo, es imperdonable lo del crack argentino, pero también lo de su técnico, cuya capacidad para la gestión del vestuario culé ha quedado más que en entredicho.

La crisis, hasta ahora instalada en tierras azulgranas, parece haber cogido el puente aéreo y, según pudo saber MATAGIGANTES, está buscando chalecito en La Finca. No termina de retornar la calma a este Real Madrid desde que se proclamara Campeón del Mundo. Este fin de semana consiguió imponerse al modesto Córdoba, no sin polémica arbitral, y con mucho más sufrimiento del esperado. Dio el Madrid, por momentos, imagen de equipo desquiciado y perdido, y prueba más que evidente fue el comportamiento estúpido y maleducado de su gran estrella. No voy a entrar en la acción de su expulsión, ni en la anterior en la que falla el puñetazo -por cierto, eso en mi barrio le hubiera supuesto encajar una buena manita de ostias, fallar la primera es muy peligroso-. No voy a entrar, repito, porque sinceramente, los que hemos jugado al fútbol podemos llegar a entender que en ese nivel de excitación y cabreo, se puede uno equivocar. Dicho esto, no sólo no se justifica, sino que se debe sancionar duramente, sobre todo en el caso del siete madridista que es reincidente. Pero para mí, lo realmente vergonzoso es el gesto acariciándose “la copichuela”, muy portugués por cierto, y que demuestra su estupidez infinita, una falta de educación máxima y sobre todo una falta de respeto al país que lo acoge, donde cobra y donde se le ha permitido erigirse en el enorme futbolista que es. Este país, donde somos muchos los que no somos madridistas.

A Cristiano, fallar un puñetazo en mi barrio le hubiera supuesto encajar una buena manita de ostias; fallar la primera es muy peligroso.

El futbol de verdad, esta vez sí, visitó Mestalla y nos regaló un enorme partido entre los dos grandes animadores de la liga, Valencia y Sevilla. No se arrugó esta vez el bueno de Emery y plantó cara a la constelación ché. Sin embargo, se encontró con el enorme “para penaltis” Diego Alves, y con un equipo que de medio campo en adelante es una auténtica máquina de hacer fútbol. Enorme se mostró Parejo, que confirma lo que ya hace tiempo venimos viendo todos, o casi todos, tiene nivel de Selección Española (se buscan oculistas y fabricantes de monóculos para “El Marqués”).

En el Calderón lució de nuevo Griezmann, proyecto y ya casi realidad de “mega estrella”, pero faltaron cosas importantes. La que más, la afición rayista, buena, noble, fiel e injustamente maltratada por la LFP y por algún que otro vendepanfletos sinvergüenza. Ni un paso atrás contra la violencia y los violentos; ojalá desde la LFP el costarricense ex delegado provincial en Huesca de las juventudes de Fuerza Nueva, tome medidas en el asunto y sancione a aquellos que desde la pluma también colaboran a encrespar y violentar al personal. En lo futbolístico, también echamos en falta un par de cosas, o tres. Más concretamente se echó en falta a Lass, Mojica y sobre todo a Jonathan Pereira, que muy muy malo ha de ser entrenando porque visto de lo que es capaz Manucho, parece inaudito el cambio con el Real Valladolid. En Pucela deben de estar frotándose los ojos.

Por la parte baja de la tabla continúa la emoción y la pelea por escapar de los puestos de descenso. Hay ocho equipos en cinco puntos, una derrota te envía al abismo y una victoria al medio de la tabla. Y ahora, además, parece que el cadáver granadino no estaba muerto y empieza a dar señales de recuperación, con “pititazo” incluido. En fin, aquello de sacar a los buenos, y además hacerlo en sus posiciones habituales, vuelve a ser la clave para sacar puntos. Acercar al área a Piti es algo que el bueno de Caparrós no debía de ver claro. En fin, con este nivel, ¿quién es el guapo que le pide el carnet de entrenador (en España) a Zidane?

Ángel Carrascosa

 

7 de Comentariosen este Artículo

  1. Angel Cuenca

    Q maquina este Carrascosa

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