Pretemporada convulsa

02/09/2019
Pretemporada convulsa

Las pretemporadas en el Rayo Femenino nunca han sido tranquilas, pero este año está siendo más movida que nunca.

Quedan siete días para que el Rayo Vallecano Femenino comience la temporada en la nueva Primera Iberdrola, lo que hasta ahora fue Liga Iberdrola y lo que antes fue Superliga Femenina.

Los 16 equipos esperan como agua de mayo el debut en la competición, pero si hay un conjunto que lo espera con los brazos abiertos ese es el Rayo Vallecano. Comenzar la competición es sinónimo de dejar atrás una pretemporada para olvidar. Mientras que en los otros 15 equipos todo es ilusión ante el nuevo reto que se les presenta, en el Rayo Vallecano todo es incertidumbre, opacidad y, como novedad, un abono exclusivo para ir a sus partidos.

Como no quiero herir sensibilidades, voy a tratar de desgranar como buenamente pueda una pretemporada que, si agitadas han sido desde que Presa comprara el Rayo, esta se ha llevado la palma. Que conste que ni siquiera voy a entrar a valorar los resultados obtenidos por el equipo, porque ya el mero hecho de competir (con equipaciones pretéritas) me parece lo suficientemente meritorio como para no analizar victorias,  empates o derrotas (esto se lo dejo a cierto personaje patético que asoma en redes sociales).

Aunque hable de pretemporada, creo que habría que enlazar el final de la temporada anterior con el inicio de esta. Y es que deberíamos remontarnos al mes de mayo para tratar de explicar el porqué de la situación en la que nos encontramos actualmente. El 23 de mayo, el Rayo Vallecano a través de la cuenta secuestrada del Rayo Femenino anuncia con muy mala baba que Irene Ferreras no va a continuar al frente del banquillo. En dicho tuit tan sesgado como desagradecido, se obviaron las verdaderas razones de la negativa de Irene a seguir dirigiendo al Rayo. Golpe duro que no encajó de demasiado buen grado la práctica totalidad del vestuario (información, no opinión), algo similar a la incomprensible (esto sí es opinión) no continuidad de Marta Perarnau, que no tenía nivel para jugar en el Rayo y ha acabado firmando en el Betis que está varios escalones por encima (esto es un hecho contrastable, no una opinión).

El Rayo Vallecano se apresura en publicar ese mismo día, una ronda rápida de renovaciones de jugadoras importantes para el equipo. Hecho que hay que aplaudir y valorar, lo cual no tapa el enorme error que es la salida de Irene. Quiero dejarlo claro, sobre todo, para aquellas mentes más justitas o estrechas que puedan pensar que no me alegro de esas renovaciones, algunas pedidas públicamente por un servidor varias semanas antes (sirva como dato).

Para lo que no tiene tanta prisa es para hacer público el nombre de la nueva entrenadora, hecho que sucede el 1 de julio. El club anuncia que Jessica Rodríguez es la nueva entrenadora del primer equipo. Entrenadora absolutamente desconocida de la que tenemos muy pocas referencias y que, el 21 de mayo, había sido presentada como nueva entrenadora del Joventut Almassora, equipo de Primera Nacional (categoría en la que jugará el Rayo B).

Hasta el día 6 de agosto, fecha en la que el equipo comenzó la pretemporada,  no tuvimos más noticias de la nueva entrenadora, que con una breve entrevista en los canales oficiales del club se presentaba en sociedad a los rayistas. En ese tiempo, tuvimos conocimiento a través del propio Joventut Almassora que el actual cuerpo técnico rayista se encontraba demandado por dicho club, por lo que ellos consideran engaños y mala fe. Aunque a efectos del propio Rayo Vallecano no le afectaba directamente, un nuevo incendio a sofocar surgía en la sección femenina. Desde el propio club nos hicieron saber que tenían conocimiento de este hecho y que había otra versión distinta a la que a Matagigantes nos había llegado. En este punto decidimos que el tiempo dará y quitará razones y que las principales protagonistas, las futbolistas, cuanto más al margen se encuentren será mejor para su preparación.

La pretemporada ya había comenzado y lo primero que llama la atención a propios y extraños es la ausencia de un preparador físico en el cuerpo técnico. Realmente sorprende que, con el paso de los días, el cuerpo técnico lo formen dos personas, Jessica y Jesús (su segundo entrenador). Dicen que las comparaciones son odiosas, pero existiendo redes sociales ya no hay secretos, pudiendo comprobar como otros equipos tienen nutrocionista, readaptador, fisio, médico,  scoutings, entrenador de porteras,… por no hablar de los controles médicos y físicos que pasan las jugadoras de otros equipos de Primera Iberdrola y de Reto Ibedrola (lo que era la Segunda División).

Los aficionados acuden a las sesiones de entrenamiento y perplejos observan que hay una jugadora de raza negra entrenando con el grupo que misteriosamente no sale en la foto oficial del equipo. Todos pensamos en Okyere, jugadora de Ghana, pero no era ella. Okyere tras casi un mes de pretemporada, todavía no ha pisado la Ciudad Deportiva del Rayo Vallecano entre líos de visados y selección nacional. La jugadora en cuestión era Natasha Shirazi, internacional por Uganda que el propio Rayo Vallecano en la noticia colgada en su web decía que estaba a prueba en el equipo y, horas más tardes, dicha información desaparecía. El caso es que los que son asiduos a los entrenamientos del femenino, me cuentan que siguen viendo por allí a Natasha…con muletas. Jamás se supo de este fichaje y jamás se ha sabido nada de su lesión.

Si hasta este punto su capacidad de asombro está en un punto alto, me permito el lujo de hacerles spoiler y les diré que todavía falta lo mejor.

El día 16 de agosto, alrededor de las 11 de la mañana recibo un whatsapp que dice literalmente «se han cargado a la entrenadora del femenino, Carlos Santiso se hace cargo del equipo». Esto me lo dice alguien de mi total confianza y que es totalmente ajeno al Rayo Vallecano (conviene puntualizar para los cazafantasmas o los que ven topos donde no los hay). Una vez contrastada dicha información y teniendo en cuenta que había un run run en el ambiente algún día antes, se confirma que Jessica deja de ser entrenadora del Rayo Vallecano. Conformación que por parte del club llegó el 22 de agosto en forma de entrevista a Juanma Barroso, director de cantera y del femenino, que declaraba haber tomado esta decisión por motivos deportivos.

El 20 de agosto, Jessica Rodríguez emitía un comunicado difundido por redes sociales a través de su segundo entrenador, en el que aclaraba su salida del Rayo Vallecano, dejando claro que eran causas ajenas a su persona (una primera versión del club hablaba de motivos personales). El propio Jesús Molina ha dejado claro que próximamente hablará con pelos y señales sobre su estancia en el club y la posterior salida. A buen seguro, no dejará a nadie indiferente lo que el míster tenga que contar, habiendo mostrado en redes sociales su desacuerdo con los dirigentes del club, especialmente en la parcela del femenino.

El rayista en redes sociales no salía de su asombro ante toda esta situación y lanzaba varias preguntas que difícilmente tendrán respuesta o no al menos de forma oficial como club. Nadie podía explicarse cómo se contrata a alguien a quien no se conoce absolutamente de nada o qué referencias tienes de esa persona para tener que prescindir de ella a los 10 días. Decisiones incomprensibles que se unen al despropósito en el que están convirtiendo la gestión de esta sección.

A día de hoy, nadie en el club ha confirmado que el equipo lo vaya a dirigir Carlos Santiso, entrenador que de forma interina cogió al equipo. Resulta curioso también que finalmente sea él el elegido (al que le deseo lo mejor de ser así), cuando al finalizar la temporada pasada se decidió no contar con él para ningún equipo de cantera a tenor de los resultados obtenidos, pasando a desempeñar labores de coordinación de cantera. Un puesto que, por cierto, actualmente no está desempeñando nadie y prácticamente la totalidad de la cantera se encuentra inmersa en plena pretemporada. Presa no invierte en cantera, prefiere que una única persona dirija una cantera del Rayo Vallecano y ahí están los resultados. Creo que no es necesario volver a recordar que, a día de hoy, el Rayo Vallecano ha dejado de ser el tercer equipo de Madrid para luchar por no ser el farolillo rojo, pero esto da para horas y horas de debate.

Con todo esto, la mejor noticia en lo que llevamos de pretemporada es que estemos a siete días de iniciar la competición. Una competición en la que muchos expertos de fútbol femenino nos dan prácticamente por descendidos antes de comenzar, nada reprochable si desde fuera tienes la visión caótica que transmite este club y, especialmente, todo lo que rodea a esta sección. Pero yo me niego a bajar los brazos y, conociendo a estas jugadoras, estoy convencido de que van a hacer bueno el dicho de «lo que no te mata te hace más fuerte», y todo lo sucedido en verano hará que sea un rival aún más temido de por sí. Calidad en la plantilla hay a raudales y si de aquí en adelante consiguen establecer un clima de aparente tranquilidad (en el Rayo nunca será total) seguro que van a dar muchas alegrías a la parroquia franjirroja que ya planea viajar a Las Gaunas a darles el apoyo que no tienen desde su propio club.

He dejado para el final el abono femenino que el iluminado del barrio de Salamanca se ha sacado de la manga. En la presentación de abonos y camisetas dio todo un discurso cargado de hipocresía y mentiras (modus operandi habitual de este señor) en el que hablaba de igualdad y de potenciar el fútbol femenino, de autogestión y demás paparruchas. Este abono es una forma de volver a marginar a su equipo femenino y hacer ver que a la afición rayista no le importa demasiado, acompañado de cierto tufo revanchista ante la imposición por parte de la Comunidad de Madrid de abrir el Estadio de Vallecas para la disputa de dos partidos del femenino.

Para los que no quieran creer en conspiraciones judeo masónicas les dejo la frase que el señor Presa dijo a los responsables autonómicos: «Para abrir el estadio al femenino, primero tiene que haber equipo femenino».

Juzguen ustedes mismos, pero este año más que nunca tenemos que dejarnos las gargantas dando el aliento que se merecen a nuestras guerreras.

Foto de portada: @juanfra1312 (ellas son futbol)