Caso Zozulya: carta abierta de un rayista

02/02/2017
Caso Zozulya: carta abierta de un rayista

Tras la llegada de Zozulya al Rayo Vallecano, son muchas las voces que se alzan mostrando su desacuerdo absoluto ante semejante “fichaje”.

Empezaré señalando que no formo parte de ningún colectivo y por tanto no represento a nadie, pero como la gran mayoría de aficionados del Rayo sé cuáles son los valores que compartimos y defendemos.

Defiendo los Derechos Humanos y los valores del deporte, ni más ni menos. Y si por ello otros me llaman “radical”, me obligarán a seguir siéndolo. Creo, honestamente, que el problema no lo tenemos nosotros. Es curioso como se nos inculca desde niños valores como la igualdad y el respeto para más tarde, ante situaciones reales, se nos abandone y se nos deje a los pies de los caballos. ¿En qué parte nos desviamos nosotros del camino? ¿O quizás son otros los que perdieron el norte?

Estoy cansado de que algunos no acompañen lo que dicen con lo que hacen. Estoy cansado de buenas palabras y brindis al sol en campañas de marketing de la LFP, FIFA, UEFA, periodistas célebres y grandes medios de comunicación y que en el mundo real, cuando toca poner en práctica esos valores, se nos lancen mensajes contrarios. Estoy cansado de escuchar “tolerancia cero con la violencia, el racismo o el machismo” y que a la hora de la verdad lo cómodo sea mirar para otro lado y no hacer nada.

“Nuestros valores e ideas son nuestro principal patrimonio y no vamos a renunciar a ellos. De hecho son lo único que tenemos, nuestra identidad”

Nosotros no huimos de estas situaciones. Lo fácil sería echar mano de frases fáciles y recurrentes como que no hay que mezclar la política con el fútbol. Defender la igualdad de todo hombre y mujer en cualquier aspecto es política. Y debe hacerse en cualquier ámbito. Otros nos dicen que es lo que hay que defender. Nosotros creemos en ello y lo hacemos.

Estoy también cansado de escuchar a quienes opinan con ligereza sin haberse informado plenamente de la situación, que tratan de deslegitimar la posición rayista mintiendo al decir que se trata de la postura de un grupo de ultras cuando se trata de la inmensa mayoría de toda una afición compuesta por hombres, mujeres, jóvenes, mayores, madres, padres, abuelos e hijos.

Muchos periodistas de primera línea y tertulianos deberían hacer autocrítica, escuchar y aprender de los periodistas que siguen de cerca y diariamente al Rayo y conocen todos los pormenores de la situación y su contexto. Es totalmente lógico, no pueden saberlo todo. Es totalmente comprensible que no conozcan todos los hechos y episodios de una gestión desastrosa, la de Raúl Martín Presa, que ha provocado que tenga a toda la afición rayista en contra. Repito, a toda la afición rayista.

El Betis, club que cede al jugador al Rayo, ha emitido un comunicado en el que manifiesta que el trato a Zozulya es injusto ya que la polémica se genera por una confusión, según ellos, con una camiseta que el jugador llevaba puesta cuando llegó a Sevilla tras ser fichado. Esto es rigurosamente falso. Son muchas las pruebas surgidas a través de las redes sociales (fotos con ultras, con armas, con militares y paramilitares, con bufandas de iconos del colaboracionismo ucraniano con el nazismo…) que demuestran la relación del jugador con la ultraderecha. Entre estas pruebas se incluye un vídeo, sin trampa ni cartón, en el que Zozulya, que veía un partido del Dnipro desde la grada junto a sus ultras (de extrema derecha también), salta al campo y se lanza a pegar a árbitros y rivales con una actitud muy agresiva. Solo estas imágenes deberían ser ya una prueba y una razón para justificar que clubes, aficionados, periodistas y dirigentes no quisieran ver a este jugador en un campo de fútbol.

Zozulya tiene derecho a pensar lo que quiera y, como trabajador, tiene todo el derecho del mundo a reclamar que le dejen ejercer su profesión. Pero nosotros también tenemos derecho a proteger nuestro club, su identidad y valores, y manifestar nuestra opinión ante situaciones como esta. Si alguien tiene la culpa de esta situación es el presidente del Rayo, por fichar en las últimas horas del mercado a un jugador que sin duda no iba a ser bienvenido. Que cobre sin jugar o que la LFP haga una excepción y le permitan inscribirse en el Betis u otro equipo, pero no le queremos en Vallekas. Obligar al Rayo a mantenerle y no dar otra alternativa al jugador que no sea seguir en el Rayo, no beneficia a nadie.

“Otros nos dicen que es lo que hay que defender. Nosotros creemos en ello y lo hacemos”

No queremos a un jugador así en nuestro equipo. Somos así y solo pedimos que se nos respete. Zozulya tiene muchos otros equipos en España y el mundo en los que, por desgracia, no importan estas cosas y puede jugar. Como a cualquier aficionado, nos gusta ver a nuestro equipo ganar. Pero no a cualquier precio. No vamos a vender esos valores que están por encima de la victoria o de la derrota a cambio de ningún trofeo ni ningún jugador, se llame Zozulya o Messi. No somos un equipo de los que se dice “grande”. Pero nuestros valores e ideas son nuestro principal patrimonio y no vamos a renunciar a ellos. De hecho son lo único que tenemos, nuestra identidad.

Queremos mantener limpio el deporte. Si Zozulya entra al campo del Estadio de Vallekas con la franjirroja puesta no solo no animaré, sino que me iré del campo. Por respeto a los valores que me enseñaron mis padres.

Para mí esto es el rayismo, el deporte y la vida. Todo lo demás es barbarie.

Nacho Pérez Santos