Una directiva de chirigota para un equipo y un barrio de Primera

20/07/2018
Una directiva de chirigota para un equipo y un barrio de Primera

‘Un equipo de Primera para un barrio de Primera’. Con este lema de fondo, el pasado miércoles el Rayo Vallecano presentaba las equipaciones y los abonos para la temporada 2018-2019.

Tras demasiado tiempo de espera desde el final feliz (en lo deportivo) de la pasada campaña, los rayistas veíamos cómo un verano más se volvía a repetir la misma historia de todos los años. Pasaban los días, iba avanzando el verano, y el Rayo no presentaba la campaña de abonados, provocando la lógica preocupación entre los aficionados, que ya vislumbraban que el plazo para renovar el abono o sacar uno nuevo se iba a juntar con las vacaciones.

Al fin se anuncia la presentación para el 18 de julio, y a falta de fichajes, que en eso sabemos que las cosas no son fáciles y requieren tiempo, a los rayistas nos vuelve la ilusión por saborear la nueva temporada de nuestro equipo, ese por el que sufrimos, gritamos y viajamos a donde haga falta. Y entonces pasa lo de siempre. Otra vez.

Los rayistas ya sabemos que, en lo que respecta a la gestión de nuestro club, aquella máxima de que si algo puede salir mal, saldrá mal, en el Rayo tiene todas las papeletas para que se cumpla. Estamos curados de espanto y, por desgracia, ya nada nos sorprende.

Con esta sospecha constantemente detrás de la oreja, el rayismo asistió a la presentación de las camisetas. Siendo cierto que se trata de una cuestión subjetiva y que cada aficionado tendrá su opinión, basta un repaso por las redes sociales o por los grupos de whatsapp para cerciorarse de que la reacción a los nuevos diseños no es muy buena, especialmente la generada por el esperpento de la tercera equipación. Estará bien que a final de temporada el club informe sobre cuánto dinero se ha conseguido recaudar para ayudar a la investigación de enfermedades raras con semejante esperpento.

A continuación, los abonos. Ninguna novedad especial. Precios unos 30-50 euros más altos que el año pasado. Los rayistas tirando de calculadora para ver en cuánto se les queda el abono al aplicar el descuento prometido la temporada pasada. Los más despistados, intentando recordar y echando cuentas sobre el número de partidos a los que faltaron para ver si pillan descuento. Excepto eso, lo de siempre. Precios no muy altos, aunque quizás sí para la calidad del estadio en el que cada quince días nos jugamos la vida.

En fin, otro año más, la misma pregunta de siempre: “¿para esto han tardado tanto?”. Como dato, el Rayo ha sido el último equipo en presentar sus abonos de los 42 que forman parte de la Primera y Segunda División (el Barça es el único que no ha presentado campaña porque tiene lista de espera). El Valladolid, último equipo en conseguir el ascenso a Primera, los presentó el 5 de julio. El Huesca, el otro ascendido, el 13. El Alavés y el Getafe el 30 de mayo. El Leganés, el 31 de mayo. La inmensa mayoría, en junio.

Desde el club se argumenta que el retraso se debe a las obras del estadio, que modifican ligeramente la disponibilidad de asientos en algunas zonas. Lo cierto es que, con o sin obras, a la directiva del Rayo cada año se le va a mediados de julio la presentación de los abonos sin realmente saber por qué.

Pero todavía faltaba el desastre. El nuevo ridículo (y ya van…) que todos temíamos y esperábamos que ocurriera. Como si del sentido arácnido de Spiderman se tratase, el rayista ha desarrollado un instinto para saber que debe estar constantemente alerta porque en cualquier momento puede ocurrir un nuevo capítulo de las chapuzas de Raúl Martín Presa.

El mismo miércoles, a las cinco de la tarde, empieza la renovación de abonos así como la posibilidad para sacarlo nuevo. El tiempo pasa y la larga cola no avanza. Gol en Las Gaunas. El Rayo lo ha vuelto a hacer. El sistema informático de La Liga para vender entradas y abono no funciona. Otro episodio grotesco protagonizado por un club de la autoproclamada mejor liga del mundo.

“Aquella máxima de que si algo puede salir mal, saldrá mal, en el Rayo tiene todas las papeletas para que se cumpla”

Puede ser cierto que esta vez el problema sea responsabilidad de La Liga y no del Rayo, pero el caos de la situación se ve agravado considerablemente por dos factores: la escasez de medios dispuestos por el club para atender la demanda de los aficionados (como se ve al día siguiente, cuando la escena se repite, aunque no se estropea el ordenador el proceso sigue siendo igual de lento debido a la falta de previsión) y, sobre todo, la fecha tan tardía, que provoca que muchos aficionados, ante la proximidad de sus vacaciones, tengan que intentar renovar o sacarse el abono ya mismo.

Cabe destacar que en esta situación, en la que la directiva tiene toda la responsabilidad, los currantes del Rayo, como Enrique, el santo situado al otro lado del cristal de la taquilla, son quienes dan la cara y se comen el marrón. 

En definitiva, una vez más, el Rayo como institución vuelve a quedar muy por debajo del nivel que se le supone. He visto equipos de ligas sociales y de colegios mucho mejor gestionados que este club, que es un verdadero milagro que esté en Primera División con Martín Presa a los mandos.

Para terminar este artículo de opinión, quiero pedir perdón por el tono desenfadado utilizado. La situación que vive el Rayo Vallecano con Raúl Martín Presa al frente es muy seria, y como rayista, siento mucha rabia cada vez que veo a este bendito club lastimado y ridiculizado por quienes lo dirigen. Por eso, a pesar de lo deportivo, no debemos perder de vista que el primer requisito para la supervivencia y el correcto desarrollo del Rayo Vallecano como entidad es su liberación de las manos de su actual propietario.

Rayistas, no lo olvidéis. Seguid peleando. No perdáis el rumbo.

Ya sabéis.

Rayismo o barbarie.

Nacho P. Santos