EL RAYO ES DE PRIMERA. LA GESTA IMPOSIBLE

21/06/2021
EL RAYO ES DE PRIMERA. LA GESTA IMPOSIBLE

Los de Iraola consiguieron remontar ante el Girona y se proclaman equipo de la máxima categoría

Llegaba el gran día, la final de finales. Los de Iraola presentaban varias novedades en el once, Andrés Martín ocupaba el lugar de Qasmi en ataque y en defensa Velázquez y Mario suplían a Saveljich y Advíncula. Los catalanes por su parte no presentaban ninguna novedad en su alineación. La tensión era latente, lo que estaba en juego era volver a la máxima categoría del fútbol español. Los rayistas partían con una clara desventaja tras el primer partido del play off, el resultado de 1-2 dejaba todo de cara para que el Girona fuese el equipo que ganase la eliminatoria.

 Los jugadores saltaron al campo con toda esa presión encima, conscientes de todo lo que podían conseguir y todo lo que podían perder. Iglesias Villanueva dio el pitido inicial y la grada rugía en una noche histórica para ambos equipos. El encuentro comenzó con un Rayo Vallecano muy intenso, una gran presión arriba y transiciones muy rápidas en ataque, sabían que un gol al inicio del partido les metía de lleno en la puja por ese puesto tan deseado. Por parte de los blanquirrojos al ver la embestida rival, algo esperado por el resultado global, intentaron cerrarse en bloque para evitar que los visitantes no tuvieran comodidad en la circulación de balón

Tras unos primeros cinco minutos en los que los rayistas no encontraban el hueco, Velázquez puso un balón desde su casa para que Álvaro tuviese la oportunidad de adelantar a su equipo. El pase, escandaloso, digno de enmarcar, llegó a Álvaro, que aprovechó su velocidad punta para destrozar la línea defensiva rival. El extremo controló un balón imposible, la dejó dormida en su pie y no dudó en encarar a portería.

Juan Carlos en un arrebato de incredulidad salió con todo a tapar el posible tiro a puerta, pero Álvaro García tuvo la calma que solo tienen los grandes jugadores. Minuto 8 y Álvaro tenía la oportunidad de poner por delante a su equipo y asestar un golpe moral a su rival, vio como el portero local no estaba en su posición e hizo una vaselina desde fuera del área. El balón rozó el cielo y bajó con nieve, pero entró y firmó, sin duda, una de las jugadas del año. Un gol que quedará plasmado en la historia del Rayo

 En escasos 10 minutos los de la Franja se situaron donde querían estar, un gol por delante en el marcador y poder encarar el partido a solo un gol de la ansiada plaza por la Liga Santander. Los aficionados locales no se imaginaron ese escenario y mucho menos con esa jugada ni en sus peores pesadillas.

 El Rayo quería más y no cesó esa presión arriba continua, el Girona no podía salir con el balón jugado. La línea del centro del campo apenas conectó con los atacantes en los primeros 25 minutos. Álvaro, la gran figura de la noche, asustó a Juan Carlos minutos después de su gol al impedir un pase largo del portero. El balón quedó muerto en el área pero el guardameta supo reaccionar a tiempo.

Un Girona mermado y un Rayo desatado, en esa frase se pudo resumir la primera parte. A partir del ecuador de la primera mitad los locales tuvieron un espejismo de reacción, consiguieron llegar a tres cuartos de campo, aunque no pudieron encontrar ese último pase que es tan necesario en el fútbol. Ese espejismo terminó en cuanto un tal Trejo volvió a tener el balón en sus pies. El capitán del Rayo dio una lección de cómo controlar un partido.

En el minuto 35 tuvo una gran ocasión desde fuera del área tras un saque rápido de una falta previa en el centro del campo. El 8 del Rayo sacó rápido para intentar el factor sorpresa, combinó con Andrés y sacó un disparo potente desde la frontal. El balón fue centrado, pero la parada de Juan Carlos se celebró como un gol en el Estadi Municipal de Montilivi.

En la jugada posterior a dicha ocasión, un centro lateral desde la izquierda provocó la indignación rayista por un posible penalti. El defensa del equipo catalán estiró las manos en un intento de despeje, en una posición antinatural y rigurosa. La jugada aún así se revisó y continuó el juego. 

Cerca del descanso, los de Francisco Rodríguez tuvieron su ocasión más clara de la primera parte y que pudo cambiar la eliminatoria por completo. La jugada fue una falta lateral, aunque cercana al medio del campo, donde apareció una parada salvadora de Luca Zidane, otro héroe de la noche sin duda alguna. El centro puesto por Gumbau provocó un primer mal despeje de la zaga rayista, el balón cayó en Mario Hernández que tampoco pudo despejar y dejó completamente solo a Arnau. El defensa conectó un potente disparo raso que Luca desbarató con su pie derecho, otra de las imágenes para recordar.

 El Rayo en ese momento sabía que no estaban los deberes hechos por muy bien que estuviesen jugando. Ya se vio en la ida, como en la primera parte pudo irse al descanso con un resultado más abultado, pero no iban a permitir que se repitiese la misma escena.

 Un minuto después, Trejo recibió el balón en medio del campo y vio como la flecha rayista estaba completamente solo. Álvaro recibía y se metería hasta la cocina para que, con toda la calma del mundo pusiera el balón atrás para el capitán. Trejo, en el área pequeña, controló e incluso esperó para ver el hueco entre todas las piernas de la zaga rival. El 8 del Rayo, con la sangre de hielo, conectó el disparo en el momento exacto para poner el 0-2 antes del descanso.

Los jugadores rayistas estallaron en alegría y rabia, toda la efectividad que faltó en la ida la estaban teniendo en la vuelta. La jugada del gol, increíble, caracterizada por esa banda izquierda y la visión de juego del capitán, sumado a las transiciones rápidas que caracterizan a este equipo.

El colegiado dio por terminada la primera parte y el escenario no podía ser mejor para los rayistas. Un resultado que les aseguraba el cupo restante para Primera División y con unas grandes sensaciones sobre el terreno de juego. Los de Girona, sin embargo, no podían creer la situación, se veían completamente superados en todas la líneas, no conseguían igualar la intensidad rayista y no podían parar las embestidas rivales. Cada balón del Rayo tenía un sentido, un porqué y sobre todo peligro.

Iglesias Villanueva dio comienzo a la segunda parte y se volvió a repetir el mismo escenario que en la primera, un Rayo muy intenso y con una presión muy alta. Francisco Rodríguez no encontraba la fórmula para que su salida de balón fuese la idónea.

En el minuto 48 Álvaro tuvo otra gran ocasión con un disparo potente desde la frontal del área, pero Juan Carlos estaba bien colocado. Minutos después, Comesaña filtró un gran pase para Andrés dentro del área, pero el delantero cordobés mandó la volea a las nubes. Dos grandes ocasiones que reflejaban el gran estado del Rayo, pero los de Girona tenían algo que decir.

 Corría el minuto 53 cuando el Girona tras una gran jugada colectiva conectó un pase al interior del área. Óscar Valentín cortó el balón, pero su control no fue preciso y dejó a Sylla solo dentro del área frente a Luca. El disparo del delantero fue fuerte y abajo, pero el portero rayista estuvo muy hábil de reflejos y volvió a salvar a su equipo en un momento clave del partido.

A partir de ese momento el partido iba a cambiar de color, Emiliano Velázquez que ya tenía amarilla, fue con todo a robarle el balón a Terrarts, recientemente salido del banquillo. El central uruguayo tuvo la mala suerte de resbalarse y la entrada fue dura. El colegiado no dudó en sacarle la segunda amarilla y el Rayo se encontraba con un central menos y a un solo gol de ir a prórroga.

Inmediatamente, Iraola movió ficha y sacó del banquillo a Saveljich, el sacrificado fue Andrés Martín. El escenario era completamente opuesto al principio del partido, ahora tocaba que el Rayo se encerrarse atrás y el Girona fuese con toda su ofensiva a por la eliminatoria.

El técnico rayista cambió el sistema a un 4-4-1, con el objetivo de cerrar huecos y aguantar el máximo tiempo posible el balón. La ofensiva de los gerundenses se basó en centros, con la entrada de Stuani al campo buscaba su poderío en el remate ante la gran actuación defensiva rayista.

Los continuos centros provocaban que el Rayo cuando tenía el balón intentase salir rápido arriba para desahogar esa tensión que tenían en su propia área. El capitán fue el que mejor realizó este trabajo, parecía imposible quitarle el balón a pesar de la gran presión rival.

Las pérdidas de tiempo se repetían y la tensión aumentaba cada vez más. Los minutos corrían y los de Francisco no encontraban la forma de conseguir ese ansiado gol que les diese la posibilidad de ir a prórroga, pero llegó la jugada más polémica del partido y que marcó la eliminatoria.

La jugada comenzó con un centro lateral de los locales, que fue algo pasado y provocó que el delantero local volviese a meter el balón al área. Stuani estaba ahí al acecho pero no consiguió rematar aunque el balón se estrelló en la mano de Saveljich. Contacto en la mano hubo, pero según el propio colegiado no fue suficiente como para pitar penalti.

La grada de Montilivi no podía creer como eso no era penalti, en ese momento la tensión alcanzó su máximo nivel. Los gritos y abucheos se sucedían y apenas quedaban tres minutos para el descuento. Entre las jugadas polémicas, las pérdidas de tiempo y las tanganas que se produjeron, el árbitro decidió prolongar 6 minutos el partido. Cada segundo de esos 6 minutos eran una gota de sudor de ambos equipos.

El Girona continuó con su propuesta de centros constantes al área. En el minuto 95 Sylla tuvo la última ocasión del partido tras un remate que peinó Stuani. La posición era muy escorada y se estrelló en el lateral de la red, los aficionados no se podían creer todo lo que estaba pasando delante de sus ojos.

Tras varias pérdidas de tiempo, Iglesias Villanueva dio por finalizado el partido y el Rayo Vallecano se proclamó nuevo equipo de Primera División.