El juvenil más exótico

13/04/2017
El juvenil más exótico

Este año en el vestuario del Juvenil A se ha hablado en portugués, castellano, francés, japonés y coreano. Un Rayo multicultural.

El pasado domingo finalizó la Liga en la División de Honor de juveniles y los caprichos del destino quisieron que el Rayo Vallecano lo volviera a hacer en Alcorcón, como hace dos años cuando fuimos campeones de Liga y Copa. Muchas cosas han cambiado desde aquel inolvidable «Uchazo», tanto que el protagonista de dicha acción ahora sigue perforando redes pero en tierras británicas.

El Rayo Vallecano, lejos de apostar y potenciar la cantera ante semejante gesta nunca antes vivida en los 93 años de su historia, ha visto como gracias a su pésima gestión en cuanto a cantera se refiere (una más), Real Madrid y Atlético de Madrid han hecho aún más grande la enorme brecha que tenían en cuanto a medios y recursos con respecto a nuestro fútbol base. Pero no solo han sido los dos pesos pesados de la capital los que le han superado, sino que el Getafe CF ha quedado clasificado (terceros) por delante de los franjirrojos, con cuatro puntos de diferencia en la tabla.

El equipo finalizó en una cuarta posición que tiene varias lecturas, tantas como el aficionado quiere darle. Desde el punto de vista del resultadismo puro y duro, los más catastrofistas tildarían la temporada de fracaso absoluto, visión diametralmente opuesta de los que preferimos ver el vaso medio lleno y ser conscientes de que pese a la escasa confianza depositada por la directiva en la cantera franjirroja, el equipo ha competido dentro del límite de sus posibilidades, ha dado la cara ante equipos de un nivel excepcional, tanto en casa como fuera de ella.

Cada año las caras del equipo son, en un porcentaje muy alto, nuevas con respecto al curso anterior. Este año además de los jugadores, el entrenador también era nuevo en estas lides de dirigir desde el banquillo. Míchel era el elegido para entrenar al equipo y ha ocupado el banquillo en 24 partidos (hasta que subió al primer equipo) con un balance de 13 victorias, cinco empates y seis derrotas. Su puesto lo ocuparía Angel Dongil, miembro del cuerpo técnico del Juvenil A y entrenador del Juvenil B. Se hizo cargo del equipo en seis jornadas, cosechando tres victorias, un empate y dos derrotas.

Algunos dirán que qué es lo que tiene de exótico o diferente lo escrito hasta aquí y no les falta razón, tal vez lo entiendan si les digo que el Rayo Vallecano ha sido este año una pequeña Torre de Babel con hasta nueve nacionalidades distintas y once jugadores extranjeros en sus filas, cuatro de ellos aterrizados en el último tercio de Liga y uno, Jean Jules, que apenas ha jugado porque lo ha hecho con el Rayo B.

Es posible que esta ONU futbolística sea una de las causas del rendimiento que ha tenido el equipo a lo largo del año, para ello habría que analizarlo con los responsables deportivos del equipo y que nos dieran su punto de vista, pero salvando las distancias podría asemejarse al caso del Granada CF, que tanto se usa como ejemplo de equipo de élite con una diversidad de nacionalidades desmedida.

Como digo, este análisis le corresponde a los rectores del fútbol base que son los que conocen a la perfección los entresijos de nuestra cantera y en un ejercicio más propio de cualquier afamado malabarista, gestionan los pocos recursos destinados a los más jóvenes defensores de nuestra franja.

Prefiero quedarme con todo lo bueno que ha podido tener este año y aunque podría contar bondades o actuaciones destacadas de todos y cada uno de los miembros de esta plantilla, me gustaría destacar dos nombres propios en este equipo entre las cosas positivas que nos ha dejado la temporada.

Mario Hernández

El lateral derecho del equipo posiblemente haya sido una de las sorpresas agradables de la temporada, ya que siendo aún juvenil de segundo año se hizo con el puesto de titular y cabe destacar que ha jugado los 30 partidos de inicio y ha finalizado la temporada con ¡14 asistencias!

Es un espectáculo de jugador al que hay que seguir muy de cerca porque está llamado a ocupar la banda derecha del primer equipo si sigue con esta proyección y desde la zona noble de nuestro club se le cuida y se le valora como merece. Por ponerle un pequeño «pero», con su desborde en velocidad y la facilidad que tiene para incorporarse al ataque, tiene que terminar él algunas jugadas y pecar de egoísta, ya que tiene tendencia a dar el último pase incluso cuando está en disposición de finalizar la jugada él mismo. El día que asista y marque del mismo modo, pondrá Vallecas «patas arriba», quedan avisados.

Sergio Benito

El «rubio» como le llama Miguelito, mi maestro en lo que a cantera se refiere, ha terminado la Liga con 19 goles en su haber, una cifra de goles muy a tener en cuenta. En la retina queda el partido que hizo ante la RSD Alcalá en el que anotó cuatro goles y dio la sensación de haber podido rematar una lavadora y meterla dentro de la portería rival si hubiese llegado el caso.

Para bien o para mal se trata de un jugador que no deja a nadie indiferente, capaz de llegar a desesperar a rivales, árbitro y entrenador propio en un mismo partido o de resolver un partido en una jugada como solo él sabe hacerlo. Al igual que Mario, se trata de un jugador de segundo año que en su primer curso en División de Honor ha culminado una gran temporada, pero al que hay que exigirle un poco más y que en cuanto sea capaz de olvidarse de ese otro fútbol (central «porculero», árbitro, etc.) y ese ímpetu lo ponga en la faceta ofensiva, será imparable porque aúna muchas de las condiciones que debe tener un gran delantero centro. 

Sin desvelar su nombre, diré que un futbolista de primer nivel le vio jugar con la selección madrileña sub-18 y hablaba maravillas de él. Dicho esto, le toca ponerse las pilas y no dejarle mal ni a él ni a Miguelito que es uno de sus mayores fans.

Si del colegio o del instituto se tratara (por edad bien podría serlo), mi nota final de curso al equipo estaría rondando el bien alto, próximo al notable (6.5-7.0). Tengo que reconocer que desde que quitaron la EGB estoy muy perdido en cuanto a puntuaciones, pero a modo de resumen diría que el equipo ha estado bien pero que puede dar más de sí y  conociendo a los que vienen por detrás no tengo ninguna duda de que el año que viene el juvenil A volverá a ser de nuevo competitivo al máximo, siempre dentro de nuestras humildes posibilidades.

Texto: Alberto Leva

Imagen: Iván Diaz