
El Rayo B, pese a intentarlo hasta el final, no levanta cabeza y vuelve a caer en casa, en esta ocasión frente al Cala Pozuelo (0-1).
El fútbol es un deporte muy de dinámicas, en las que dependiendo de que lado vaya el resultado va a acabar cayendo sin importar tanto los méritos. Y cuando vienen mal dadas, poco más se puede hacer. En otra tarde difícil, el Rayo B volvió a caer derrotado, esta vez frente al Cala Pozuelo, que le exigió bastante en la primera parte y supo resistir en la segunda.
Cielo despejado y sol primaveral acompañaban la tarde dominical sobre el terrible césped artificial del campo 4 de la «City». Por segunda jornada seguida salía a su feudo el Rayo B de Jorge Vallejo, que buscaba redimirse tras 2 derrotas consecutivas y 3 partidos sin conocer la victoria. Enfrente se presentaba la AD Cala Pozuelo de Miguel Perrote, viviendo la primera incursión del club en Tercera Federación, y que llegaba a Vallecas con la esperanza de conseguir un triunfo que le sacara de los puestos de descenso directo.
En el comienzo de partido se vio que la mentalidad visitante, tal vez acentuada por la mayor necesidad de sumar, le hiciera ser dominador del tramo inicial. El cuadro azul buscaba sin rubor la pelota y el área local, y cuando no tenían la posesión, incomodaban la salida de su rival con una presión asfixiante. Tuvieron los pozueleros las primeras aproximaciones ante la incredulidad de un filial rayista que no terminaba de comparecer en el partido y se veía aturdido por la necesidad de revertir la mala racha presente.
Llegando al minuto 20 de partido, cuando parecía que el Filial de la Franja iba poco a poco asentándose, se encajaría de una forma terriblemente familiar. Un mal pase en zona de tres cuartos propia hizo que el ex rayista Uche quedase mano a mano con Juanpe. La definición rebotó en el palo, pero el rechace le cayó a Izan, que tuvo tiempo para controlar, levantar la cabeza y mandarla a guardar. La tarde soleada nuevamente empezaba a nublarse en las mentes de la delegación del Rayo B, pues otra vez un error propio propicia un ataque rival que termina en gol en contra.
Jarro de agua fría para el equipo, que sabía que tenía mucho tiempo para tratar de remontar, pero no terminaba de encontrar la frescura en el juego que le caracteriza. Una tímida incursión de Becerra para plantarse frente al portero Adrián Romero y optar por la asistencia a un compañero que no terminaba de llegar en lugar de la definición, fue lo más parecido a una ocasión de gol en el primer tiempo para los locales, que se veían asfixiados por el despliegue visitante a la hora de presionarles en todas las zonas del campo. Se llegaba al descanso con 0-1 y la necesidad de reestructurar las ideas para tratar de evitar otra tarde sin premio.
La segunda mitad es momento de cambios y de renovar energías, pero a veces tarda un tiempo en verse el efecto. Aun tuvieron los vallecanos que sufrir un cuarto de hora de no sentirse dominadores, pero tras un tiro libre en el que Juanchi engañó a todos haciendo ver que iba a centrar el balón, ensayó el disparo entre palos y obligó a Romero a volar para sacarlo sobre la misma línea, el Rayo B despertó. A partir de ahí, el partido fue un continuo asedio al área de un Cala Pozuelo para el que empezaron a pasar factura los esfuerzos en la presión durante lo ya disputado, y viendo que le faltaba fuelle, optó por renunciar a cualquier cosa que no fuera defender su área y mantener la mínima ventaja que tenían en el marcador.
Hubo muchísimos acercamientos rayistas, pero no tantas buenas ocasiones de gol. La mejor, un centro que bajó con música en la frontal Sergio Alonso al poco de incorporarse desde el banquillo, quedando mano a mano en el punto de penalti y estrellando su remate en el pecho del guardameta visitante. El no convertir esa clara ocasión y el correr del reloj empezaron a hacer mella en las cabezas locales, ya siendo el lograr el empate más una exigencia que una necesidad, e hizo que varios ataques francos no llegasen a buen puerto por tomas de decisiones erróneas en los momentos clave. Se llegaba al tiempo de descuento, la pelota solo llegaba a terreno local si era despejada por los visitantes, y en el otro lado del campo los franjirrojos seguían chocándose de bruces, bien fuera contra la muralla defensiva azul o bien con su propia ansia.
El caso es que, pese a intentarlo con más coraje que cabeza, pero peleando hasta el final, cuando el árbitro dio por terminado el pleito, el Rayo B volvía a perder. Una nueva tarde dura en medio de una dinámica negativa que sucedió a otra extraordinariamente positiva. Cierra el Filial de la Franja sus dos partidos seguidos en casa con balance de dos derrotas, 0 goles a favor y 4 en contra, sufriendo su tercer revés consecutivo y acumulando 4 partidos sin ganar. Con todo y con eso, el equipo de Jorge Vallejo sigue asentado en la 2ª posición de la tabla, a falta de 6 jornadas, con 52 puntos, quedando a 12 del líder y aventajando en 5 puntos a Villalba y Torrejón, en 6 a Galapagar que cierra la zona de playoff, y en 7 a Villaverde que sería ahora el mejor posicionado de los que se quedarían fuera de la pelea por ascender. Como toda mala racha, esta ha de acabar, aunque el próximo desafío del Rayo B sea tal vez el más exigente del año, pues toca visitar en El Val al líder, el Alcalá, que tiene oportunidad de campeonar y ascender si gana este mismo domingo.
Texto e imagen de Jorge Morales García.