Respeto

05/04/2018
Respeto

Las declaraciones del presidente de La Liga, Javier Tebas, a propósito del derbi aragonés de esta jornada, vuelven a evidenciar sus carencias como máximo mandatario y representante de todos los equipos españoles.

La imparcialidad no existe, y si alguien dice que es imparcial miente. Somos seres humanos, pensamos y, por lo tanto, nos decantamos constantemente. No podemos pedir a ninguna persona que permanezca impasible ante una disyuntiva. Un sujeto jamás podrá ser objetivo. Hasta ahí, todo bien: lógico, fácil de comprender e incluso sano para con todos. Sin embargo, cuando se ocupan cargos de responsabilidad, como es el caso de Javier Tebas, es importante saber comportarse en concordancia al grado que se ostenta.

Es evidente que nadie puede impedirle al señor Javier Tebas que sea parcial. Y quizás no haya necesidad de que el máximo mandatario de La Liga lo sea, siempre y cuando sepa desempeñar su cargo (algo que también podríamos cuestionar, aunque este no es el espacio para ello). Lo que sí se debe pedir es que, como autoridad mayor del fútbol español, se comporte. Que respete a los clubes a los que representa en su totalidad. El presidente de La Liga puede ser aficionado, hincha, incluso hasta un loco barra brava, de la Sociedad Deportiva Huesca. Perfecto. Faltaría más. También puede ser un aragonés deseoso de que suban los dos equipos de su Comunidad para ver un derbi en Primera. Sin problema. Como cualquier otra persona. Lo que no debería jamás es proclamarlo a los cuatro vientos cuando está ejerciendo la representación de su cargo. Para que se me entienda: el presidente de La Liga es una persona y, como tal, puede desear (creer, pensar, anhelar) que asciendan el Huesca y el Zaragoza. Pero cuando acude a un acto en el que figura como presidente de La Liga no es de recibo leer una declaración en la que asegura, de forma tajante, que “vamos a subir el Huesca y el Zaragoza” o que quiere que así sea a final del curso. Por respeto a los otros 20 clubes que pelean en la categoría y a los que también representa en sus funciones, aunque a menudo parezca olvidarse de ello.

Una personalidad tan importante en el mundo del fútbol debería saber cuándo corresponde no airear sus preferencias. O, al menos, como mal menor, cuando no proclamarlo a los cuatro vientos. Quizás no se dé cuenta de que haciendo esas declaraciones está poniendo en el disparadero no solo a los clubes en cuestión, que nada tienen que ver con sus ocurrencias, sino también a los equipos arbitrales que van a dirigir sus encuentros de aquí al final o a las propias aficiones de los clubes aragoneses, que viajarán y tendrán que aguantar, seguro, comentarios, burlas e incluso insultos en las ciudades implicadas en el ascenso. Porque tristemente el fútbol y las personas somos así y lo sabemos.

“No soy un hipócrita, todo el mundo sabe que soy del Huesca”, se excusó el señor Tebas. Perfecto, lícito y absolutamente entendible. Yo soy del Rayo y si llegase a ostentar algún cargo deportivo, jamás renunciaría a mi filiación. Es imposible hacerlo. Pero sí creo que hay que saber llevarlo y no verter determinadas manifestaciones cuando hay tanto en juego y tantos equipos involucrados. Además, no es la primera vez que Tebas dice algo parecido, ni seguramente será la última. Bien lo sabrán los seguidores del Huesca, que ya habrán escuchado y leído (ahora que en las redes sociales el oscense puede leer las opiniones de un vallecano, un gaditano o una gijonesa) eso de que “el Huesca está en la zona noble de la tabla solo porque es el equipo de Tebas”. De igual forma, ya se han leído respuestas en esa dirección como reacción a las palabras del presidente de La Liga. Flaco favor hace a los dos equipos aragoneses, sin duda. ¿No se da cuenta Javier Tebas de los problemas que pueden ocasionar este tipo de manifestaciones? Él, que tan preocupado aparenta estar con el tema de la violencia, la tolerancia y el respeto en el fútbol (¿o es que solo es otra de tantas máscaras?).

La imparcialidad no existe, y quien diga que es imparcial miente. Pero lo que sí existe es la coherencia, la prudencia y la mesura. Y manifestaciones como estas sobran, a todas luces, cuando provienen del máximo representante de TODOS los presuntos implicados. Aunque solo sea por mantener la careta y aparentar el respeto que demuestra no tener hacia esos clubes que representa.

 

Foto: Libertad Digital