Stranger things

18/11/2017
Stranger things

Continúa la espectacular racha del Juvenil A, aunque una vez más volvieron a verse obligados a remontar un marcador adverso

Podría parecer que voy a dar mi opinión sobre la serie de la que todo el mundo habla y conoce, pero no va a ser el caso ya que estoy bastante alejado del (para algunos) fascinante mundo de las series. Hace poco que me entere que Netflix no era un bar de luces de la Carretera de La Coruña, por ejemplo. De hecho creo que la última serie que seguí íntegramente fue Los Serrano y su final fue más lamentable que el partido de nuestro Rayo en Anoeta.

He usado este título porque hasta donde sé, la famosa serie habla de un grupo de muchachos en el que alguno de ellos tiene la facultad de hacer cosas extraordinarias. Creo que ésta sería también la definición perfecta para el Juvenil A y además su traducción literal (cosas extrañas) nos daría la explicación sobre ciertos resultados que el equipo está sacando en casa, donde como decía Angel Dongil al final del partido, “la mayoría de las veces se gana por la mínima (solo se ganó holgadamente al Fútbol Peña) y sufriendo más de la cuenta”.

En esta ocasión el rival era el colista, el Atlético Casarrubuelos, que llegaba con tres puntos en la tabla clasificatoria y sin saber aún lo que es vencer. Gracias a Dios, el fútbol no entiende de números ni de estadísticas y la clasificación no hace justicia a este equipo. Cualquiera que haya visto esta tarde el partido diría que este equipo es de mitad de tabla para arriba, con jugadores muy interesantes en sus filas y con una propuesta de fútbol atrevida que desde el punto de vista del espectador es muy de agradecer, ya que no viene a especular y a racanear con el resultado desde el pitido inicial. Más bien todo lo contrario, ha sido decretar el colegiado el comienzo del choque y se ha hecho dueño del balón, provocando que a los dos minutos y en pleno momento Zen de la defensa del Rayo, Mario aprovechara, absolutamente solo libre de marca, un rechace de Fer para poner a los visitantes por delante en el marcador.

Cuando todo podía hacer presagiar que tras el gol, el conjunto que hoy vestía de amarillo, podría dar dos pasos atrás y replegarse a intentar vivir de la renta obtenida, no sucedió nada de esto y los pupilos de Fede Bahón siguieron firmes en su presión al centro del campo rayista, sin descuidar el ataque de la mano de Borona y Antonio, ambos muy activos en la tarde de hoy.

El equipo de Angel Dongil, hoy con numerosas caras nuevas en el once inicial, no daba con la tecla a la hora de atacar la defensa seria y ordenada del Casarrubuelos. Tuvieron que pasar más de 30 minutos de juego para que llegara el empate franjirrojo, gracias a la sociedad formada por Javi Rubio y Sergio Moreno. El hoy carrilero (JR2, no JR7) iba a servir un balón precioso y preciso al delantero más en forma del grupo quinto de la División de Honor juvenil, que llegando al primer palo y de cabeza no iba a desaprovechar la ocasión de demostrar su enorme calidad. Un gol que servía para apaciguar en cierto modo el nerviosismo en el que estaba instalado el equipo hasta ese momento yque ponía las tablas al final de los primeros 45 minutos.

En la reanudación, el míster franjirrojo iba a dar entrada a Marti y a Solano en sustitución de Alon y Miga, que se habían mostrado bastante activos en la primera parte. La segunda mitad fue un toma y daca entre ambos conjuntos, con ocasiones en las dos áreas, siendo la más clara para el Atlético Casarrubuelos  en un balón que rebotaba en un defensa rayista e iba directo a la escuadra, haciendo que se luciera Fer salvando lo que podía haber sido el 1-2.

Minutos más tarde se iba a ver la jugada del partido. Que Marti es un especialista en los cambios de orientación y desplazamiento en largo, que Javi Rubio es un avión y que “Iceman” Moreno es un martillo pilón, lo saben todos los habituales a los partidos de este equipo. Si se juntan las tres cosas a la vez, asistimos a un gol como el que han fabricado estos tres jugones. Gran desplazamiento en largo de Marti buscando a Javi Rubio, que sin dejarla caer iba a hacer un control orientado con el que, unido a su punta de velocidad, iba a irse sin problemas de su defensor, a entrar en el área e incluso le iba a dar tiempo a levantar la cabeza para servir en bandeja al segundo palo un balón perfecto para que Sergio, que “pasaba por allí” hiciera el segundo de su cuenta y del equipo.

Con 20 minutos por jugarse, el equipo visitante iba a seguir intentando igualar la contienda y consiguió que los últimos minutos del choque se jugaran en campo rayista, poniendo cierta dosis de suspense en cada balón que ponían al área. Menos mal que una y otra vez emergía la figura del gigante Martín para achicar balones y alejar el peligro de su área. Finalmente los tres puntos se quedaron en Vallecas, no sin una nueva dosis de sufrimiento a la hora de vencer. Si antes decía que lo bonito del fútbol es que los números sirven de muy poco antes de que el colegiado dé comienzo al encuentro, también he de decir que tras el pitido final lo importante es cosechar los tres puntos y en este tipo de partidos es donde dicen que se ganan o se pierden los campeonatos.

Una vez más doy la enhorabuena al Atlético Casarrubuelos por el partido de hoy y espero y deseo que salgan de la parte baja de la clasificación, especialmente porque en ese banquillo hay un gran tipo como es Dani Limones, ex entrenador de la franja y que cada vez que visita la City con otros colores nos presenta una dura batalla (con el San Gabriel ya venció).

De los nuestros poco más que añadir, salvo que la semana que viene tienen una gran prueba de fuego al visitar Valdebebas. No les desearé suerte, tan solo que jueguen como ellos saben y nos tienen acostumbrados, que disfruten el partido y que aprendan del encuentro del año pasado cuando eran juveniles de segundo año. Aquel día llegaron 45 minutos tarde al partido y si hubiesen sido puntuales otro gallo nos hubiese cantado. Ojalá en una semana hable de la racha de 12 partidos sin perder de este equipo y de la cantidad de “cosas extrañasque hace este grupo de chicos.

Texto e imagen: Alberto Leva.