El Rayo B arrancó la temporada sumando en su visita al CD Móstoles URJC (0-0) tras un disputado encuentro en el Estadio Raúl González Blanco de Fuenlabrada.
Cuando los partidos acaban en empate, siempre queda la sensación agridulce de lo que podía haber sido. Pero sabiendo las circunstancias en las que se llegaba al inicio de la campaña, el Rayo B sumó un buen punto en su visita al CD Móstoles URJC, en un partido que podía haberse dado mejor y peor a la vez.
Se levantaba el telón de una nueva temporada en el Grupo 7 de Tercera Federación. Las obras de mejora del mítico estadio mostoleño de El Soto obligaron a trasladar este primer encuentro al Estadio Raúl González Blanco, en el campus de la URJC de Fuenlabrada. Allí se presentaba el Rayo B, dirigido de nuevo oficialmente por Jorge Vallejo, que en medio del huracán que ha sido y aun es el club durante este verano, vivía su particular tempestad, todavía lamiéndose las heridas del descenso y con un equipo por hacer que interrumpió una pretemporada que si calificamos de desastrosa estaríamos siendo benévolos. Enfrente, haciendo las veces de local en un campo extraño de buen césped natural (no sabemos si era bermuda), el CD Móstoles URJC de Víctor González, eterno aspirante a luchar por todo y siempre temible sobre el verde.
El partido arrancó con un ritmo vertiginoso, y para sorpresa de muchos, con el filial franjirrojo mejor colocado y teniendo la primera gran ocasión del partido en el minuto 4, cuando una recuperación en la frontal azulona derivó en un pase de la muerte que Baldobar, con toda la portería a su merced, mandó fuera. No fue el día del nuevo dorsal 9 rayista, pues además de estar desafortunado en la finalización, vio una amarilla que forzó su sustitución en el descanso por el recién llegado Hamza. Respondieron los locales minutos después, aprovechando el desperdigamiento vallecano sin balón, con una contra que acabó en un dos para uno con Adrián Molina totalmente vendido, que de alguna manera no supieron ejecutar bien y se acabó perdiendo la oportunidad.
Desde ahí, el primer tiempo fue avanzando a rachas de arreones de ambos conjuntos. Y en el Rayo B, todo pasaba por las botas de Ayman, quien ya debutara en Segunda Federación la pasada campaña de la mano de Toni Paredes y aun en edad juvenil, y que se pegaba el balón como con loctite a su pie haciendo imposible que se lo quitaran. Una acción individual de Ayman propició una gran ocasión de otro a destacar, el debutante Álvaro Ramírez «Rami», cuyo remate en zona escorada izquierda del área grande se fue lamiendo la base del poste de quien hasta hace nada guardaba los palos del filial rayista, Juanpe Gil, quien en su debut oficial ya se metió en el bolsillo a la afición azulona. Su antiguo compañero de entreno y calentamiento, Adrián Molina, abrió el duelo de porteros cuando al filo del descanso voló para sacar el disparo del capitán mostoleño Oier Herrera. Con los de azul volcados sobre el área visitante terminó una primera mitad más emocionante que vistosa y en la que ambos equipos pensaban que podía haberle ido mejor y peor, visto lo visto y lo que se esperaba.
De nuevo en la segunda parte se vio a un Rayo B algo mejor plantado y teniendo la primera oportunidad de hacer daño, de nuevo en una recuperación en la frontal rival que acabó en un disparo de Ayman en posición propicia que salió flojo y no entrañó problema para Juanpe. Tras esto, el conjunto azulón despertó de su letargo y tuvo ocasiones increíbles, pisando área rival con superioridad, pero con una acuciante imprecisión a la hora de finalizar. Ya fuese la habilidad de Adrián, el palo o la providencia, el Móstoles no fue capaz de convertir sus cristalinas oportunidades.
Al recomponerse del mal momento y reordenarse el equipo con las incorporaciones desde el banquillo de Samu Rosario por Iván Alonso, Yahya por Marco Román y el debut de Mauro Ballesteros al suplir a Rami, el Rayo B disfrutó de varios minutos de posesiones largas en campo rival, rondando la frontal azulona e incluso atreviéndose a probar suerte desde lejos, más concretamente el capitán Becerra, con sendos disparos desde más allá de la frontal que se encontraron o bien con la madera o bien con los viejos conocidos guantes de Juanpe, replicando lo que hasta hace nada eran dinámicas de entrenamiento. Becerra dejaría su sitio a otra cara nueva, Álex Sánchez Sibacha, cuando se estaba por entrar en los 5 minutos que hubo de descuento. Ahí ya sí, los azulones iban volcados con todo a dejar los 3 puntos en su casa de prestado, mientras los vallecanos se defendían cual gato panza arriba, y con el partido roto según se acercaba su final, a la contra tuvo la última oportunidad el cuadro rayista, en las botas de un centrado Marco De Las Sias, que envió su disparo a la cara externa de la red.
Se llegó al final del encuentro. Emociones y nervios a flor de piel, oportunidades buenas para uno y otro lado, pero finalmente nadie convirtió y los puntos acabaron repartidos. Empate sin goles para arrancar la temporada de CD Móstoles URJC y Rayo B. Viendo como se había dado el partido, sabiendo de lo que se venía y que el futuro no pintaba muy halagüeño, se toma como positivo el primer punto sumado en esta «segunda etapa» de Vallejo, visto que la cosa podría haber sido tanto mejor como peor. Siempre está bien puntuar lejos de casa, y ahora toca preparar el regreso a la cancha propia, pues la próxima semana tocará estrenar el «nuevo» césped artificial del campo 4 de la «City», casi un año después de la orden de exilio a La Torre por el mal estado del terreno, en el debut del filial como local ante el AD Cala Pozuelo. Aun sabiendo que el club, que prohibió hablar tras el partido a técnicos y jugadores, mantiene su veto a este medio, haremos todo lo que esté en nuestra mano para contar lo que pasé en la «City», tanto con el Rayo B como con el resto de equipos franjirrojos. Como siempre y como nunca.
Texto de Jorge Morales García. Imagen de José Magán.














