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La maldición rayista

12/10/2026
La maldición rayista

La afición del Rayo Vallecano tiene muy claro lo que quiere tras 15 años malditos

Los que nos hemos criado y hemos convivido junto a población gitana hemos escuchado en infinidad de ocasiones frases como «mala ruina te caiga», «lo que me desees, pa’ ti tres veces», etc. Frases denominadas como maldiciones gitanas, que con el paso del tiempo acaban sacándote una sonrisa por el graciejo con el que algunos churumbeles las pronuncian.

Pero, sin duda alguna, en todo lo alto del ranking de maldiciones gitanas jodidas está esa de «otros vendrán, que bueno me harán». Esta no se la he escuchado a ningún gitanillo vallecano, sino a un trilero de Somosaguas. Sí, esta frase fue pronunciada por Álvaro Ruiz-Mateos Rivero de manera pública al despedirse y vender las acciones del Rayo Vallecano a Raúl Martín Presa en el año 2011.

Son 15 años de una maldición que, temporada tras temporada, va creciendo hasta alcanzar un punto de no retorno. Vallecas está en pie de guerra y ha dicho basta. Basta de humillaciones, basta de faltas de respeto, baste de convertir el fútbol base rayista en un cortijo de vividores, basta de hacer del Rayo Femenino un meme a nivel nacional, basta de tomar por gilipollas al abonado, basta de poner en riesgo su pellejo cada vez que se pone un pie en el Estadio de Vallecas, basta de amenazas con llevarse lejos de Vallecas un estadio en el que generaciones enteras han seguido, querido, respetado y amado a la Agrupación Deportiva Rayo Vallecano, algo que jamás llegará a entender un tipo como Raúl Martín Presa. Los Ruiz Mateos tenían muy claro en manos de quien dejaban el club y a su afición y lo que iba a deparar el futuro a corto y medio plazo.

Lo del sábado no fue una pataleta de un grupo ultra, por mucho que Presa, comunicados densos y aburridos mediante, se empeñe en señalar y acusar. Raúl, una mentira 100 veces repetida no deja de ser eso, una mentira. Y en esto, contigo, ya tenemos experiencia. Que a tu servicio tengas a ciertos plumillas ejerciendo el lamebotismo por encima del periodismo, tampoco da credibilidad a tu relato. Fuera de Vallecas es cierto que hay confusión en cuanto a las protestas y gracias a Chiringuitos, Partidazos y tertulias radiofónicas amarillistas, el mensaje llega al ingenuo receptor de forma distorsionada. «¿De qué se quejan si ha metido al Rayo en Europa, si ha fichado a Falcao y James, si tiene al equipo en Primera?» Argumentos de primero de cuñado futbolero que de cultura de grada tiene entre poco y nada. Futboleros que solo quieren que su equipo gane y cuya actividad se limita a los 90 minutos que dura el partido de los suyos. Ojo, en Vallecas tenemos muchos de estos y confieso que, el sábado fui tremendamente feliz pensando en que Manolito, hincha dominguero del Rayito, se volvió a Ciempozuelos cabreado como una mona por haber suspendido el partido al cuarto de hora y pensando que el equipo, tal vez, estaría mejor jugando en Leganés a puerta semicerrada.

Lo sucedido en el partido frente al Athletic Club de Bilbao fue una demostración de que el aficionado rayista está dispuesto a todo con tal de conseguir que el máximo accionista salga de Vallecas para siempre. Se hizo, una vez más, tirando de ingenio y demostrando más sentido común en la protesta que en cualquiera de las cientos de decisiones descabelladas gestadas y gestionadas desde el remozado palco del Estadio de Vallecas. Raúl, te esperabas alguna acción v/bandálica y, para tu sorPRESA, te encontraste con una perfecta y organizada demostración del arte del aerogami y cientos o miles de pelotitas de goma de esos niños rayistas que están hartos de tener que ver cómo sus papás/mamás tienen que poner varias capas de papeles en sus asientos para limpiar la mierda que has dejado acumular con el paso de los años.

Conociendo un poco a la afición del Rayo Vallecano, no creo que ningún comunicado aburrido, denso, lleno de mentiras y amenazante vaya a conseguir amedrentarla. Por lo que se palpa en la calle, el efecto que está consiguiendo es el contrario y salvo esos Manolitos rayistas de 90 minutos y ya, la afición está más unida que nunca y ávidos de saber qué vendrá dentro de dos semanas en el partido frente al Elche. Y es que, llegados a este punto, no conviene dar un paso atrás ni para coger impulso. Y esto es válido y aplicable también para nosotros, para Matagigantes, que llevamos años sufriendo presiones, censura y hemos llegado ya al punto de sufrir daños materiales en nuestro coche.

Cuanto más callados nos quieran, más alto vamos a hablar. Firmes y unidos hasta el objetivo final, maldiciones aparte.