No todo vale

22/05/2024
No todo vale

El fútbol base es o debería ser un futbol en el que la formación del deportista está por encima de un sinfín de otros objetivos. Por lo tanto, lo de ganar a cualquier precio tendría que estar desterrado de la mente de entrenadores (FORMADORES), futbolistas y espectadores.

Sirva esta pequeña introducción a modo de opinión como preámbulo al caso que venimos a relatar. Hace un par de semanas se jugaba un EF Arganda C – Fundación Rayo Vallecano I de categoría Benjamín. Ambos equipos se disputaban el primer puesto de la clasificación a falta de tres jornadas para el final de la liga. Nuestro benjamín aventajaba a su rival en tres puntos, contando todos sus partidos por triunfos, a excepción de un único empate. Un partido, a priori, muy bonito por parte de dos equipos que estaban haciendo una bonita temporada.

Lamentablemente, lo que tenía que haber sido un día especial para los niños de nuestro benjamín, se tornó en inolvidable para mal. Tanto familias como cuerpo técnico nos hacen llegar lo sucedido en un día bastante triste para el fútbol formativo y lo explican de esta manera:

«Sábado 11 de mayo. Partido de Benjamines, primer clasificado (nosotros) contra segundo clasificado (Escuela de Futbol Arganda) en su campo, Ciudad del Futbol Arganda. Si ganábamos, éramos campeones de liga, si nos ganaban por más de 3 goles eran campeones ellos. La cuestión es que nos presentamos al partido primer y segundo entrenador con el reconocimiento médico caducado (fallo del club), reconocimiento que no ha sido requerido ni verificado en ninguna de las jornadas anteriores. Algo que aún no sabemos porqué los padres del otro equipo, delegado del campo y obviamente entrenadores del otro equipo sabían antes del partido, llegando a decir estos últimos a sus padres “no os preocupéis que ya está todo hecho”. El árbitro nos dice a 10 minutos de empezar que no tenemos reconocimiento médico y que no pueden jugar los chicos solos. Intentamos hacer todo lo posible y pasados 3 minutos de la hora del partido llega otro entrenador del club con el cual podíamos meter su ficha, a lo que nos llevamos la sorpresa de que el árbitro y delegado habían cerrado el acta antes de tiempo y escuchamos en el tunel de los vestuarios gritos de: «Campeones, campeones». El arbitro nos dice que el acta está cerrada y que por mucho que hayamos llegado con un entrenador a tiempo, ya no podemos hacer nada. Obviamente, lo hemos recurrido todo esto a la Federación Madrileña de Fútbol y finalmente nos han dado el partido por perdido y la liga prácticamente perdida porque nos adelantan por gol average. La Escuela de Futbol Arganda no se atreve a disputar la liga en el campo, y vamos a perder el campeonato habiéndonos dejado únicamente 2 puntos en todo el año , es decir todo victorias + 1 empate.

Lo tenían todo preparado con antelación, puesto que el resultado de ganar el partido de esta manera les permitía ponerse líderes, pasando así por encima de la ilusión de niños de 8 años que han peleado todo el año como campeones y dejarlos con las manos vacías sin poderlo disputar en el campo. Para colmo, abandonan la instalación rápidamente con la complicidad del árbitro. La copa que seguramente ganen, está manchada con la ilusión de unos pequeños que no pararon de llorar aquel día. En sus conciencias queda. REPITO, niños de 8 AÑOS. SE GANA EN EL CAMPO.»

Actitudes y hechos como estos flaco favor le hacen al fútbol base en general y y no por el hecho de ganar o perder, sino por el mensaje que estás mandando a esos niños tan pequeños. Si con 8 años ven que todo vale por ganar, posiblemente todos esos valores que les pueda ofrecer el fútbol, quedarán en un segundo plano y primarán siempre los tres puntos sin importar el cómo. Enhorabuena a nuestros chicos y cuerpo técnico del Benjamín I por su gran temporada. Para nosotros ya sois campeones, con o sin trofeo.