Empate a uno entre Valencia y Rayo que pareció servir a ambos equipos
Valencia y Rayo Vallecano se veían las caras en un Mestalla con aire festivo ante la importancia del partido. Un choque entre dos equipos a los que solo un punto les separaba en la clasificación. Una victoria te podría aupar a rozar puestos europeos y una derrota te hacía seguir mirando de reojo el precipicio.
El Rayo Vallecano salía con un once inicial en el que Íñigo Pérez daba descanso a jugadores como Ratiu, Pathé Ciss, De Frutos o Alemão, y sin Álvaro García e Ilias en la convocatoria. Con Randy Nteka como punta de lanza, fue protagonista de los primeros 45 minutos de juego al marrar un penalti y un mano a mano que hubiese supuesto el 0-2 para el Rayo.
La primera ocasión de peligro la tuvo el Valencia en las botas de un Javi Guerra que se movió entre líneas como pez en el agua, pero al que se le hacía de noche a la hora de finalizar de cara a gol y su lanzamiento llegaba mansamente a las manos de Augusto Batalla. La réplica rayista llegaba acto seguido en una contra con apenas tres toques en la que Balliu ponía un gran balón por banda derecha a la carrera de Pedro Díaz, levantando la cabeza este y situando un balón de oro para un Pacha Espino que está mutando en killer y pisaba el área a la altura de penalti cuando Saravia le derribaba claramente, evitando que el charrúa pudiera conectar el disparo. El colegiado decretaba penalti y el VAR refrendaba su decisión. Nteka cogió el esférico sin titubear, lanzando la pena máxima fuerte y a la izquierda de la portería de un Dimitrievski que intuyó el lanzamiento, estrellándose en la madera. Se iba al traste la oportunidad de adelantarse en el marcador y poner el miedo en el cuerpo a la afición valencianista.
Javi Guerra volvió a repetir oportunidad tras un pase entre líneas que no fue capaz de cortar Lejeune, pero tras conducir bien el balón hacia la portería rayista, su golpeo abajo y a un lado se iba a la derecha de la meta franjirroja. Corría el minuto 20 cuando el Rayo volvía a salir a la contra en un balón que le llegó a un Pedro Díaz rodeado de hasta cinco futbolistas del Valencia cerrándole los espacios. El asturiano, de manera muy inteligente, disparó buscando el rechace de algún defensor Che para sacar algo, logrando un saque de esquina prácticamente de la nada. Corner que iba a ser oro gracias a la zurda magistral de Gerard Gumbau, que le ponía un caramelito a Florian Lejeune que, tras deshacerse de su marca, remataba a placer a las mallas sin necesidad siquiera de saltar.
Estaban siendo buenos minutos de la supuesta unidad B rayista, con Balliu, Pacha, Pedro Díaz y Gumbau aportando tanto en defensa como en ataque. A la media hora de juego pudo sentenciar el partido el Rayo tras un balón en el que Gumbau sacó el compás para ponerlo perfectamente a la espalda de la defensa local, llegando en clara ventaja para un Nteka en posición algo dudosa que intento picar el balón de primeras a la salida de su ex compañero Stole Dimitrievski. El guardameta macedonio sacó una mano providencial adivinando las intenciones del reconvertido delantero centro, que en jugadas como esta semana ven esas carencias del que no es delantero centro nato, pues lo más sencillo hubiese sido, tal vez, intentar recortar o driblar al portero.
Con un Mestalla de uñas con los suyos, como era de esperar si las cosas se torcían, el Valencia empezaba a espabilar y en el minuto 36 Luis Rioja estuvo a punto de hacer el tanto del empate, si un providencial Mendy no hubiese llegado para tapar su disparo cuando iba a encarar a Augusto Batalla. Gran acción del central senegalés, que desesperaba a un Rioja que veía cerca la opción de igualar el encuentro. Empate que llegó poco después gracias a una acción de picardía del Valencia y de empanamiento de la defensa rayista. Un saque de banda rápido para Javi Guerra propiciaba que este ganara línea de fondo para dar el pase de la muerte atrás llegando Diego López que se anticipaba a la defensa rayista y hacia él 1-1 ante el monumental cabreo de Augusto Batalla con sus compañeros.
Tablas en una primera parte en la que el Rayo pudo sentenciar y acabó dándole vida a un Valencia que respiraba y evitaba el runrún de la grada.
La reanudación invitaba a esperar un duelo de dos equipos buscando los tres puntos, pero la segunda mitad hizo bueno el efecto gaseosa y lo que empezó con un susto inicial para el Rayo tras un error de Batalla, acabó disipándose hasta asistir al paso de los minutos con la nada más absoluta por parte de los dos equipos. Y eso que tanto Íñigo como Corberán movieron fichas a la hora de juego, haciendo un triple cambio ambos entrenadores, cambiando a sus piezas en ataque. Pero lo que parecía una declaración de intenciones de ir a por los tres puntos, solo se quedó en eso y ni Valencia ni Rayo crearon peligro a su rival. Hasta el punto que, los dos equipos rindieron homenaje a esa famosa frase que el Pipo Baraja dijo cuando estuvo en el banquillo rayista: no hemos ganado, pero tampoco hemos perdido. Sí hablamos de las aspiraciones europeas de ambos, el punto era insuficiente y les dejaba en tierra de nadie. Sí hablamos solo de permanencia y salvación, el punto logrado dejaba al Rayo salvado matemáticamente si el Girona no ganaba y al Valencia con más de pie y medio también una temporada más en Primera División.
No solo no nos dejó fútbol la segunda parte, sino que además Gayá en las filas locales y Gumbau y Balliu en las filas rayistas abandonaban el terreno de juego lesionados. Mala noticia para Íñigo Pérez, que deberá repartir cargas y minutos en los dos partidos de liga que restan y empezar a pensar en lo que se viene el 27 de mayo en Leipzig.
Texto: Alberto Leva Santalla
Imagen: Rayo Vallecano















