Ahora Míchel, ahora

21/02/2017
Ahora Míchel, ahora

Si todo sigue su curso normal, Miguel Ángel Sánchez «Míchel» será nuevo entrenador del primer equipo del Rayo Vallecano.

A mi hija hay un anuncio de la radio que le hace mucha gracia y viene a decir algo así como que «las cosas vienen cuando vienen y Vivus cuando tú quieres». Aplicando el dichoso anuncio (lo escuchamos cada mañana de camino al cole) al Rayo Vallecano y a su inestable situación actual, la llegada de Míchel al banquillo local del Estadio de Vallecas viene cuando viene y no cuando él quisiera.

Un tipo como Míchel merece que su puesta de largo en el banquillo rayista sea con ruido de fuegos artificiales y no ruido de sables o cuchillos afilados, merece una alfombra roja desde el pasillo del túnel de vestuarios y no un vestuario que le haga un pasillo lleno de zancadillas. Merece, del mismo modo, una afición entregada a la causa y no dividida y con dudas. Lo cierto es que este último supuesto es el que menos me preocupa porque estoy convencido de que los rayistas, su gente, no le vamos a fallar. Ayer leía que tal vez no fuera su momento, que no está preparado, que no es la situación idílica, que debe esperar a que no esté Presa en el club, etc. Alguien se ha planteado que tal vez si bajamos a Segunda B no haya otro momento, que no se presente esa situación idílica, que ni siquiera haya una etapa «post Presa».

Si en el Rayo Vallecano hay alguien que merezca un respeto absoluto sobre lo que decida, cómo, cuándo y en que circunstancias lo haga, ese señor es Miguel Ángel Sánchez. No nos engañemos, él sabe igual que el resto que éste no es el momento y de hecho cuando cesan a José Ramón Sandoval le dice al Presidente/Consejo de Administración/Secretario técnico (es como el famosos 3 en 1) que NO, que él no se hace cargo del equipo. Mirándolo con la perspectiva que te da el paso de estos tres meses, pienso que quizás hemos perdido un tiempo precioso, en el que si se hubiese decidido a dar el paso de entrenar al equipo, creo que no estaríamos en la situación en la que nos encontramos actualmente. Ya no hay vuelta atrás y el señor Presa ya ha dejado una vez al director deportivo que se «equivoque» con la contratación de Baraja y no va a permitir un segundo «error» y por lo tanto su decisión está claro y es la de que Míchel se haga cargo del equipo. El Rayo es mío y me lo f….. cuando quiero (algo así debió pensar este señor).

He tenido la inmensa suerte de vivir bastante de cerca (dentro de mis limitaciones u obligaciones familiares) el debut de Míchel como primer entrenador este año y debo decir a los que tienen dudas o le acusan de adolecer de carácter, que quizás como jugador podríamos dudarlo pero no como entrenador. Al margen de esa ausencia o no de carácter, Míchel es un entrenador exigente, quizás en exceso alguna veces, que pese a ir ganando cinco o seis a cero sigue corrigiendo a sus jugadores o abroncando a alguno si hace algo que no debe.

Su idea de juego, como no podía ser de otra manera, es la de tener su equipo el balón, sacarlo jugado y llegar arriba con mucha gente. En su cabeza no cabe otra cosa que no sea la de un juego ofensivo y combinativo, en la que sus jugadores presionen al rival para recuperar rápido el balón y salir al ataque. No hay que olvidar que en los cuatro de años de Paco Jémez, Míchel compartió entrenamientos a diario con el técnico canario, salvo el paréntesis en el que estuvo en el filial siendo segundo entrenador de Juanvi Peinado (tampoco es mal maestro).

Espero que el hecho de conocer ese vestuario a las mil maravillas como lo conoce, no le suponga un hándicap y sí una ventaja a la hora de tomar decisiones por el bien de la institución. Como diría el bueno de Radomir Antic, «no tengo ni una duda» que no le temblará el pulso a la hora de velar por los intereses de su Rayo, nuestro Rayo.

Para finalizar y a modo de llamamiento, me gustaría decirle a la gente que rememos todos a una y que si el entrenador va a ser (como todo apunta a que será) Michel I de Vallekas, nos convirtamos en sus espartanos y que no seamos 300, sino 10.000 los que respondamos «Animar a nuestro Rayo» cuando su majestad nos pregunte  «rayistas, ¿cuál es vuestro oficio?».

Suerte Míchel.

Texto: Alberto Leva

Imagen: Iván Diaz