Mi Matagigantes

04/12/2023
Mi Matagigantes

Gracias por caminar junto a nosotros a lo largo de 9 años que han pasado rapidísimo

En Matagigantes hemos estado durante días aportando ideas y sugiriendo cosas que hacer con motivo de nuestro noveno aniversario. Dani, uno de nuestros cracks creativos (así se llama el grupo de WhatsApp) hablaba de una especie de hashtag común que fuese algo así como «Mi Matagigantes». Finalmente, no lo hemos usado en redes sociales, pero estas dos palabras no han parado de repetirse en mi cabeza y me ha venido al pelo para juntar estás líneas.

No quiero ser repetitivo y los que nos conocen bien (que son muchos), ya sabes quiénes somos y de dónde venimos. Matagigantes siempre ha sido un proyecto muy familiar y el sentir franjirrojo de sus integrantes nos hace estar siempre muy cerca de la afición, de los trabajadores del club o de los miembros de cualquier equipo que vista la Franja.

Matagigantes es nuestra gente rayista, nosotros al final somos meros transmisores de este sentimiento franjirrojo que compartimos con ellos. Por esto, en este artículo no me apetecía hablar de nosotros y sí de ellos, los que para mí son Mis Matagigantes y explicar el porqué de ello. 

Mi Matagigantes es mi amigo Diego Torre, un entrenador que tuvo la suficiente gallardía como para plantarse y renunciar a seguir en el Rayo, anteponiendo sus principios a lucir un escudo a cualquier precio. Seguir en Vallecas implicaba no ser fiel a su forma de pensar y entender ciertos principios morales y éticos. Lo fácil es escribir en un Storie de Instagram los valores que tienes, lo jodido es llevarlos a cabo cuando la situación lo requiere, y Diego lo hizo.

Mi Matagigantes es aquel entrenador que no renunció, tal y como hizo Diego. Podría parecer incongruente, pero visto en frío y en perspectiva no lo es. Me consta que hubo quien hubiese tomado la misma puerta que Diego abrió en su día, pero decidió quedarse para intentar luchar desde dentro, seguir haciendo rayismo con la base. Misión realmente casi imposible con un presidente como el que tenemos y con el escaso apoyo que reciben los cuerpos técnicos por parte de las personas que pasan más horas en la zona noble de la City.

Mi Matagigantes es Toni Paredes, su cuerpo técnico y sus futbolistas, porque con pistolas de agua están plantando cara a equipos que compiten contra ellos con tanques y munición de verdad. Ante la falta de medios, ellos ponen dedicación, esfuerzo y mucho corazón. No siempre basta con eso y el equipo da hasta donde buenamente puede. Solo cabe agradecer que no tiren la toalla y sigan remando.

Mi Matagigantes es aquel entrenador que no se pliega a intereses extrafutbolísticos y se mantiene firme a la hora de no tragar con futbolistas impuestos. Demuestra tener la personalidad suficiente como para no tener que aceptar imposiciones en contraprestación a amiguismos o favores varios por parte de terceros.

Mi Matagigantes es aquel miembro del cuerpo técnico de cantera que, pese a sufrir los continuos impagos, se comporta de forma profesional y no decide dejar el equipo y mandarlo todo a paseo ante estas situaciones, cada año más abundantes.

Mi Matagigantes es el futbolista de cantera que se esfuerza, que entrena cada día para ser mejor, sea titular indiscutible o suplente. Ese futbolista que cuando no juega respeta la decisión de su entrenador y el trabajo de los 11 compañeros que salen de inicio. Ese futbolista que juegue más o menos, se lo deja todo en el campo cuando viste la Franja.

Mi Matagigantes es Rafa Garrido, el socio número 2. Porque en su día empezó a hacer de sus recuerdos rayistas un auténtico museo franjirrojo, al que abre de par en par sus puertas a todo rayista que por allí quiera pasarse.

Mi Matagigantes es mi amigo Tomás Cano y su cuñado, porque cuando estoy bajo de ánimos recuerdo algo que sucedió hace ya 9 años y dio todo el sentido del mundo al proyecto Matagigantes. Desde entonces, es un motor muy importante para seguir adelante cuando me fallan las fuerzas. 

Mi Matagigantes es toda aquella futbolista que fue fiel a sus valores y no quiso jugar en el Rayo Vallecano, mientras en el banquillo estuviera el elemento que lo ocupa actualmente. Me consta que fue más de una y ellas saben que tienen todo mi respeto. Viendo cómo muchas han arrastrado su dignidad como mujer, sus negativas cobran mayor valor.

Siguiendo con el futbol femenino, Mi Matagigantes es toda aquella guerrerita que sale de viaje a las 4 de la mañana rumbo a Cataluña para defender la Franja. Honor y gratitud infinita por no rendirse y seguir luchando, aunque los resultados no acompañen y esté siendo una temporada dura.

Mi Matagigantes es Alicia Gómez y es Natalia Pablos, futbolistas que son mitos del rayismo y que en su día plantaron cara a un presidente que quiso, quiere y querrá acabar con la sección femenina del Rayo Vallecano. Las admiraba como futbolistas y las adoro como personas. Gracias al fútbol y a la Franja por ponerlas en mi vida.

Pasamos de las capitanas a mis capitanes. Mi Matagigantes es Alberto García, profesional intachable, trabajador comprometido con sus compañeros y compañeras de su club y capitán con mayúsculas. Si como futbolista fue un fenómeno, como ser humano es un auténtico fuera de serie en todos los sentidos. Alberto tiene esa capacidad de hablar y atrapar al que le escucha en el minuto cero ya. Nunca le estaré lo suficientemente agradecido por querer bajarse al barro y en lo más jodido de la pandemia, querer ser testigo directo del trabajazo que se hacían en las despensas solidarias. Con su maltrecha rodilla dando guerra y sin apenas poder estar mucho tiempo de pie, Alberto estuvo una tarde junto a Alicia empapándose de la realidad que en ese momento vivían muchas familias en el barrio. El Rayo perdió un capitán, yo gané un amigo para siempre.

Mi Matagigantes es Óscar Trejo y su valiente decisión de dejar de seguir siendo capitán del Rayo Vallecano. Con su edad, su experiencia y lo mucho o poco que le pueda quedar de fútbol en activo, tal vez, otro futbolista hubiese optado por no complicarse la vida y seguir adelante con el brazalete. Por el contrario, Trejo entendió que lo más honesto era renunciar a la capitanía, incluso con las posibles consecuencias que eso pudiera suponer a medio o largo plazo. Este gesto hay que ponerlo en valor y está a la altura de su famoso gol al Xerez o al Girona en sendos ascensos. Tal vez haya quién no entienda está decisión, pero llegamos a cierta madurez personal, en la que no tenemos el cuerpo para que nos toquen demasiado los huevos (o la moral).

Hay un tercer capitán del que no me puedo olvidar. Óscar Valentín es Mi Matagigantes, por aceptar el reto de lidiar con Presa, algo más complicado que hacerlo contra De Jong, Modric, Koke, Sancet o cualquier rival top de Primera División. Estoy convencido de que será un excelente capitán y un gran sucesor de Trejo, Mario Suárez y Alberto. 

Mi Matagigantes es ese hincha rayista que hace cientos de kilómetros para seguir al Rayo allá donde juegue. Mi Matagigantes es todo aquel que le echa muchas horas a la hora de pintar un tifo, de organizar unos Días del Rayismo, de ir en plenas Navidades a una Junta de Accionistas, de preparar la Carrera del Rayismo, de estar preparando ya un Centenario a la altura de la grandeza de nuestro Rayo. No os podéis imaginar lo realmente duro y jodido que es estar en «primera línea» y cargar sobre tus espaldas todo ese curro. Los futbolistas fallan goles, pases, paradas, etc. Estos hinchas jamas fallan.

Mi Matagigantes es Doaa y su Rayo Genuine. Una por la inmensa labor que lleva años haciendo con este grupo humano, que es toda una familia. Ellos por ser la perfecta expresión de lo que los valores de la Franja tanto nos enorgullece a los rayistas. La grandeza de este equipo es complicada expresar con palabras y el mejor consejo que le puedo dar a la gente, es que vaya una mañana a verlos en acción. Seguro que no se van a arrepentir.

Mi Matagigantes es Lola, porque no hay nadie que cuide más que ella muchos pequeños detalles. Ahora que se ha puesto de moda hacerle reportajes en televisión, conviene recordar que antes que a Bebé o a Manucho, Lola ya mimaba hace años a sus niñas del femenino. Equipo al que a muchos nos ha hecho querer y del que , desgraciadamente para el propio Rayo Femenino, se mantiene totalmente alejada en este momento. Lola siempre está cuando la necesitas y reclamar, y eso de muy poca gente se puede decir. Tal y como tú dices siempre: no grande eres, eres enorme, Lolilla.

Mi Matagigantes es mi amigo Fernando, porque se empeñó en plantar cara al puto bicho y me juró que le iba a vencer por ippon. Y no ha faltado a su palabra, el bicho está noqueado y es que en esta vida, hay que echarle algunas pelotas, ¿Verdad, amigo? Parte muy importante de Matagigantes desde hace años. Todo empezó con un album de cromos y desde entonces se ha convertido en alguien indispensable en esta familia. 

Todo aquel amigo que en alguna ocasión nos ha echado un cable en forma de colaboración, para poder sacar este proyecto adelante, también es Mi Matagigantes. Porque jamás nos han soltado del brazo y no han permitido que nos caigamos en ningún momento. Desde el mítico Cardelux hasta el más reciente, Marcavel, solo puedo tener palabras de agradecimientos hacia vosotros.

Mi Matagigantes es Miguel, Rubén y Nacho, porque lejos de vernos como competencia, siempre nos han visto como camaradas con los que aunar fuerzas a la hora de hacer y transmitir rayismo. Viajes y horas de campos nos contemplan y todos los que nos quedan por delante. Hemos hecho de los partidos del Rayo B nuestra particular kunda franjirroja y allá donde juegue el filial, nos podrán encontrar codo con codo. El gran Figu es otro de Mis Matagigantes, por renunciar cada fin de semana a horas de sueño por ir a hacer fotos al Rayo B. El esfuerzo que hace es encomiable y muchas veces poco agradecido por una pequeña minoría que no valora la suerte que tiene de ser partícipe de esas maravillosas fotos que hace. Además, últimamente se han empeñado en ponerle palos en las ruedas, algo que a lo que, por desgracia, estoy bastante acostumbrado desde hace años y que cada día me sorprende y afecta menos. Amigo, cuanto más se esfuercen en jodernos, más huevos le echaremos, no lo dudes.

Voy a ir terminando, que corro el riesgo de aburrir al que tenga el detalle de llegar hasta el final de este artículo. Mi Matagigantes o, mejor dicho, Mi Gran Matagigantes es Miguelito. En estos 9 años (es alguno más en total) creo que es la persona de la que más he aprendido en todos los sentidos. A Miguelito no hay reto que le detenga y todo aquello que se propone o le propones, lo lleva a cabo con éxito. El día que surgió El Rinkón de Miguelito, tanto él como yo teníamos claro que sería una sección que iba a ser un referente en el rayismo. Nadie sabe más ni cuida más y mejor a la cantera del Rayo Vallecano. Si siempre lo ha hecho de forma anónima y modesta, ¿Por qué no darle mayor visibilidad, los medios y el altavoz para llevarlo a cabo? Gracias por contagiarme ese amor por el fútbol base de la Franja. A día de hoy, no cambio la City por el Estadio de Vallecas y el culpable es Miguel Ángel Nicolás, nuestro Miguelito.

Mi último Matagigantes eres tú, Juanpe. No sabes lo mucho que se te echa de menos, amigo. Bueno, si lo sabes porque casi a diario y de manera casi inconsciente, a mi manera intento tener una de esas largas charlas que teníamos. En estas charlas trato de contarte las, cada día más escasas, alegrías que nos dan los enanos y cómo se desarrollan los acontecimientos en esa cantera que con tanto sufrimiento siempre has tratado de defender. Prometí que lucharía por intentar que tu legado siga vivo y la cantera algún día vuelva por sus fueros, pero me lo están poniendo muy jodido, amigo. Desde dentro hay poco interés en que así sea y se dan muchas circunstancias que no son de mi agrado y que estoy convencido tú no permitirías. Pero claro, ellos no son tú ni lo serán nunca, hay ciertas cosas que tienes que mamar para llegar a quererlas y, ojalá me equivoque, creo que no es el caso. Aun así, no tiro la toalla y voy a seguir peleando lo que me dejen y pueda.

Si has llegado hasta aquí, Mi Matagigantes eres tú.

Ya no me extiendo más con estas líneas. Nueve años dan tanto de sí, que podría seguir escribiendo hasta el próximo 3 de diciembre y enlazar con nuestros dobles dígitos. Solo dar las gracias a aquellos que han pasado por Matagigantes, porque incluso de las malas experiencias hemos aprendido mucho. Y qué decir de los que estáis, que seguimos cabalgando, gente. 

Teníamos el sueño de contar historias y gracias a todos vosotros, llevamos 9 años cumpliendo sueños. Gracias de corazón.

Salud y rayismo.