Tras un arranque prometedor, el Rayo B se fue diluyendo y terminó por caer derrotado en su visita al Real Madrid C (1-0) en otro partido que acabó con 10 jugadores.
Hay veces en los partidos de fútbol en que el nivel de juego puede ser tan parejo que son otras cosas las que pueden definirlos. Y aunque no siempre es determinante, la ambición suele ayudar. El Rayo B se fue derrotado de su visita a un Real Madrid C que mostró más ganas de querer ganar un duelo en el que había mucho en juego.
Iba cayendo el sol en la despejada tarde que daba la bienvenida a la primavera futbolística, buen clima para presenciar en Valdebebas un derbi de filiales que era poco menos que una final para aspirar a la salvación. Se presentaba el Rayo B de Jorge Vallejo tras haber logrado en la jornada anterior cortar una racha de 8 derrotas seguidas con un empate sin goles ante el Orihuela, en el feudo del Real Madrid C de Víctor Cea, que parecía totalmente desahuciado al arrancar el año pero que, tras sumar dos victorias consecutivas ante Tenerife B y Quintanar del Rey, llegaban empatados con los rayistas y en disposición de quedarse a 2 puntos de la permanencia en caso de victoria.
En el inicio parecía ser el cuadro franjirrojo el que buscase unos puntos vitales para tratar de quedarse en Segunda Federación. Apenas con 2 minutos jugados tuvo la primera gran oportunidad en un centro de Baladía que se paseó por el área chica sin que nadie lo pudiese empujar. Aun cuando se veía que los merengues querían tener el balón, en el primer cuarto de partido el peligro fue rayista. En sendos testarazos llegaron las mejores oportunidades visitantes, uno de Ibra a remate de un córner que salvó el meta Arroyo con una mano milagrosa, y otro de Iván Alonso en un cabezazo picado que cruzó por delante de la línea de gol y se perdió cerca del palo contrario. Tres buenos intentos en 19 minutos que parecían mostrar una cara distinta del equipo, pero que no hizo aun más que doloroso el bajón que vino a continuación.
Decíamos que el conjunto madridista tenía el balón pero no el peligro en el inicio. Entre el minuto 20 y el descanso se asentó el dominio local, mostrando clara intención de querer jugar asentado en campo rival y buscando las cosquillas de un Rayo B que de repente le dejaba hacer, asumiendo un rol más pasivo y siendo incapaz de reaccionar a unos ataques continuos pero poco contundentes. Gran parte de culpa de que no hubiera mucho peligro merengue fue de Ibra, que la semana pasada entró a formar parte de la dupla de centrales junto a Leitón, y que parece querer quedarse ahí, con una actuación expeditiva para evitar avances de los rivales con contundencia y limpieza. El 0-0 al descanso dejaba sentimientos encontrados en un Rayo B que había empezado con ambición pero había acabado a remolque.
El inicio de la segunda parte llevó la misma dinámica que el tramo final de la primera, y según avanzaban los minutos, pesaban las piernas y llegaban los cambios, el Madrid C daba muestras de ser el único equipo con ganas de querer ganar el partido. El dominio blanco no era ya de posesión o territorio, sino que además no paraban de llover los balones sobre el área vallecana y fueron varias las jugadas que acabaron en disparos desviados. Un leve intento de Becerra en la frontal que no entrañó problemas para Arroyo es lo único en ataque que se puede contar de un Rayo B incapaz de salir con la pelota jugada, de retener algo la posesión, sumido en la angustia de verse encerrado atrás y entrando en un juego psicológico de gritos y protestas que frente al rival que era siempre se está condenado a perder.
Al entrar en el tramo final se cernió el desenlace anunciado y fatal. Corría el minuto 75 cuando el enésimo balón llovido sobre el área visitante llegó a los dominios del capitán merengue Sotres, que lo enganchó con una volea rasa para ponerlo lejos del alcance de la estirada de Juanpe. El Madrid C encontraba recompensa a su insistencia, y el Rayo B veía materializada su falta de ambición en forma de gol encajado. Más por desesperación que por convicción, el filial rayista se estiró algo en busca del empate sobre la bocina, pero la cosa se complicaría aun más cuando a 6 minutos del 90 Juanchi, que había entrado al partido en el descanso, veía la roja directa tras impactar con los tacos a la altura de la rodilla de un rival. La expulsión llegó cuando ya se tenía tomada la decisión de meter a Revuelto en lugar de Ibra, no tanto para defender sino para bajar balones colgados al área y tratar de rematarlos. En el descuento hubo algunas de estas, pero lo que más cerca estuvo de llegar fue el 2-0 en sendas contras con el campo rayista vacío que propiciaron duelos mano a mano que Juanpe resolvió con entereza para mantener la distancia en el mínimo y dejar el resultado en el aire hasta que el pitido final lo hizo definitivo.
Los puntos se quedaron en Valdebebas, se los quedó el equipo que más hizo por ganar. Nuevo revés para un Rayo B que no es que no pudiera haber sacado algo más, si no que por momentos había dudas de querer ganarlo. La derrota es especialmente dolorosa no ya por ser ante un rival directo, que también, si no por los resultados que se habían dado durante la jornada. A falta de 6 partidos para acabar la liga, los de Jorge Vallejo se estancan en la posición 16 de 18, sumando 27 puntos, solo 1 más que los equipos que empatan en el fondo de la tabla, Socuéllamos y Quintanar del Rey, y quedando ya a 5 de Elche Ilicitano y Fuenlabrada, que marcan tanto el play-out de descenso como la salvación definitiva. La cuenta atrás está en marcha, y ya pocos trenes quedan por pasar para mantener la categoría. El siguiente hará escala el próximo domingo en La Torre, y en el vendrá otro filial, en este caso uno que está luchando por todo lo alto, el Getafe B.
Texto de Jorge Morales García. Imagen de Carlos Villar.















