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El Rayo baila en la feria de Girona

El Rayo baila en la feria de Girona

El Rayo venció al Girona (1-3) con solvencia en Montilivi. Buen partido de los de Iñigo Pérez que, además, aprovecharon los errores locales.

Una feria supone siempre una mezcla de sensaciones: unos ríen, otros tragan saliva, otros se quedan anonadados mirando las luces, otros comen y beben… En Girona, convertida en feria en el pistoletazo de La Liga, el Rayo fue ese adolescente que se sube a las atracciones y disfruta, pero que en alguna curva tuerce el gesto al percibir cierta sensación de mareo.

Comenzó el encuentro de forma tranquila, la típica tarde de viernes en la que todo parece prometer, pero nada se gesta todavía. Una amarilla para Luiz Felipe, un remate de David López desviado… poca cosa.

Hasta que llegó la fiebre del sábado noche y los de Iñigo Pérez empezaron a bailar. Poseídos por el espíritu más ’grease’. De Frutos se enfundó la chupa de cuero y a Gazzaniga le tocó bailar con la más fea. Pero qué bonita es y qué bien le sienta la franja roja, ¿no?

En un clamoroso error defensivo en la salida de balón, made in Paulo, made in Michel, el portero regaló un balón al falso 9 del Rayo, que lo embocó al fondo de la red. Aún nervioso, como si no supiese si eso le convertiría en buen anfitrión, el Girona ofrendó el 2-0 al Rayo en la jugada siguiente. El propio Jorge de Frutos recogió un balón bombeado desde el dron, lo bajó, aguantó la floja aunque persistente defensa de Krejci y, en vista de la generosidad reinante en Montilivi, le cedió en bandeja el gol a Álvaro García.

Intentó reaccionar el equipo de Míchel con un disparo cruzado de Yangel Herrera que Batalla cubrió con mas manos y la mirada, pero al borde del descanso, Gazzaniga iba a culminar su noche horribilis. El arquero controló una cesión de Blind, flojísimo durante todo el encuentro, y ante la presión de De Frutos (superstar) se atrevió con un recorte que cortó el atacante. Cuando se escapaba hacia el tercer gol rayista, el meta lo zancadilleó y no dejó opción a Alberola Rojas. Penalti, expulsión y el 3-0 de Isi desde el punto de castigo.

Pudo incluso Pathé Ciss ampliar la cuenta justo antes del descanso, pero el guardameta sustituto, Krapyvtsov, tapó bien la portería y repelió el cuarto del senegalés. El pase en profundidad de Pedro Díaz había sido de sobresaliente. En la siguiente jugada, un incansable De Frutos galopó, dribló a su par y estuvo cerca de su doblete, pero nuevamente el guardameta ucraniano se quedó el balón en la espalda con algo de fortuna. El falso 9 rayista volvió a la carga y consiguió marcar el 4-0 de cabeza antes del pitido final, pero esta vez en clara falta al guardavallas del conjunto gironí.

Si alguien esperaba un Girona orgulloso y en tromba tras la reanudación, nada más lejos de la realidad. Aunque en el minuto 56 marcaría Joel Roca tras una buena acción de Tsygankov y en el ecuador de la segunda tanda Krejci tuvo un tímido remate de cabeza ante Batalla, el partido estaba anestesiado.

La relajación llevó al Rayo a cierta imprecisión, lo que forzó que el Girona tuviera algunos tramos de mayor control del balón y los franjirrojos, pese a la superioridad numérica, corriesen detrás del balón durante algunos tramos del duelo. Pero era un manejo inocuo, sin peligro sobre el arco de un Batalla al que le faltó el mate, el café o la copa que más le gustase para quedar embelesado con las luces de la feria.

Solo en los minutos finales, con la entrada de Óscar Valentín y Nteka, con piernas frescas, el Rayo consiguió volver a dominar el esférico. Incluso pudo ampliar la cuenta goleadora con un disparo del jefecito de Ajofrín que se marchó por encima del travesaño y con una ocasión que sí culminaría Pathé Ciss, pero en la que los de Iñigo Pérez volvieron a incurrir en offside.

El Rayo regresó a la Liga con energía, seriedad y esa alegría propia de una noche de feria. Y bailó, a pesar de los momentos de cierto vértigo en las alturas.