El Rayo juega en Hungría la ida de la previa de Conference League frente al Neman Grodno bielorruso. Los de Íñigo Pérez buscan un resultado que refrendar en Vallecas.
8925 días. 24 años, 5 meses y 6 días. Un centenario. Veintidós entrenadores y un cambio en la presidencia del Rayo. Tres campeonatos de Liga y una Copa de la Reina ganados por el Rayo femenino. Siete sponsor técnicos y otros tantos patrocinadores comerciales. Cuatro descensos y los mismos ascensos. Una permanencia en el último suspiro celebrada como un quinto ascenso. Cuatro temporadas en el infierno de la Segunda B y varias decepciones en el playoff antes de ascender. Una semifinal de Copa del Rey en la que todos soñamos con viajar a La Cartuja y poder levantar el primer título de Vallecas. Todas estas cosas, y muchas otras más, habrán transcurrido entre el 15 de marzo de 2001 y la tarde-noche de hoy, cuando el Rayo volverá, por fin, a disputar un partido en competición europea. Aquella noche, los franjirrojos, dirigidos por el monumental Juande Ramos, ganaron por 2-1 al Alavés de Mané para quedar eliminados tras la derrota en Mendizorrotza (3-0).
El Rayo ha regresado. A Europa, a la primera línea de batalla y al lugar en el que se generan los recuerdos que atesoraremos en el futuro. En uno de los episodios de la maravillosa serie documental Bienvenidos al Wrexham Football Club (Bryan Rowland, Disney+, EE. UU., 2022-?), la estrella del equipo galés, Paul Mullin -hoy en el Wigan Athletic-, reflexiona sobre los momentos buenos y su fugacidad (y no necesariamente hablando SOLO de fútbol). El ariete asegura, con un tono de nostalgia en la voz, que “en la vida todo es un recuerdo. Desaparece. Hay que disfrutarlos mientras suceden”.
Esta tarde, cuando los de Íñigo Pérez salten al césped del Szent Gellert Forum de Szeged, en Hungría, estarán dibujando una fotografía imborrable en la memoria de toda la parroquia franjirroja. Y como tal, más allá de la presión por entrar en la fase de grupos, hay que disfrutarlo. Porque no sabemos cuánto tiempo va a pasar hasta que la franja roja vuelva a pasearse por Europa. Todos esperamos que no ocurran tantísimas cosas como han ocurrido desde el último día que el Rayo escuchó los acordes de un himno europeo, pero nunca podemos asegurar que vaya a ser así, por lo que es momento de enorgullecerse, disfrutar y ser conscientes de que, como decía Benito Pérez Galdós, “hoy vamos a ser testigos de la Historia”.
Más allá de lo emocional, en la parcela deportiva, los de Vallecas buscarán cosechar un resultado similar a aquel con el que se despidieron de Europa hasta hoy. Íñigo Pérez contará con todos los jugadores, a excepción de Luiz Felipe, reciente incorporación vallecana que no ha sido inscrita para esta ronda de la competición, y el recién incorporado Nobel Mendy y con la baja de última hora de Óscar Valentín, que arrastra molestias desde el último entrenamiento en Vallecas. El partido contra los bielorrusos se disputará a puerta cerrada y en terreno neutral, dada la prohibición de la UEFA por la guerra de Ucrania, por lo que el Rayo no podrá contar con el habitual desplazamiento de su hinchada para arroparle y hacerle sentir que no está solo. Hoy sí lo estará, pero solo en cuerpo, en lo físico, en lo emotivo estaremos todos: los que ya estuvimos allá por 2001, los que han ido llegando desde entonces hasta hoy y, por supuesto, también, todos aquellos que se han ido marchando para renovar su abono allá por el cuarto anfiteatro. Ha llegado. Europa espera. Hoy es el Día, Rayo. Y otra vez, en palabras de Super Paul Mullin: todo es (y será) un recuerdo.






