Compartir

Tú sigues igual

Tú sigues igual

El Rayo regala los tres puntos ante un insípido Athletic Club (1-0) gracias a un penalti cometido por Gumbau tras un grosero error en la salida del balón rayista.

El fútbol, muchas veces, otorga la razón a esa idea de Nietzsche que asegura que “nosotros somos nuestro peor enemigo”. El Rayo constató nuevamente que la filosofía no anda tan lejos del balompié. Los de Íñigo Pérez se plantaron en San Mamés con una idea clarísima: presión en zona alta, robos rápidos y transiciones vertiginosas. Y muy pronto, cuando no habían transcurrido ni los 60 segundos de partido, pudo cristalizarlo con el primer gol. Jorge De Frutos estuvo atento a una mala entrega athleticzale y, tras alcanzar la línea de fondo, estuvo cerca de batir a Unai Simón entre las piernas.

El partido transcurría con ese guion y el Rayo conseguía arrebatarle el balón a su rival gracias a la intensidad en el centro del campo y a su efectiva tela de araña defensiva en bloque alto. Sin embargo, pudo el Athletic ponerse por delante en un remate fortísimo que Pathé Ciss bloqueó con la mismísima entrepiernas. Dolorido se reincorporó el africano, que durante la primera media hora fue el corrector de todos los desajustes que ocasionaba esa elevada presión en campo contrario. Recibió el internacional senegalés el mismo penalti que ya recibió la temporada pasada en el Camp Nou (sin pitar) y con el que fue castigado en el mismo encuentro (sí pitado). Evidentemente, el colegiado de ayer, uno de los peores árbitros que han visto mis ojos, no lo señalizó y del VAR ni rastro.

La primera mitad se esfumó con el pobre bagaje de la ocasión de De Frutos, el bloqueo de Ciss al disparo de Berenguer y un fuerte lanzamiento exterior de Nico Williams desbaratado por Augusto Batalla en torno al ecuador de los cuarenta y cinco primeros minutos. El otro Williams fue quien inició las hostilidades tras el descanso: Iñaki falló, de forma clamorosa, un precioso envío con el exterior de su hermano que la grada de San Mamés ya celebraba. Respondió el Rayo con un potente lanzamiento cruzado de un desparecido Pedro Díaz que no cogió portería por pocos centímetros. El segundo tiempo no era brillante, pero empezaba a coger algo de ritmo. De nuevo, Nico Williams probó a Batalla desde fuera del área, pero el argentino volvió a estirarse y desbaratar la ocasión. La siguiente jugada se le marchó al extremo internacional español por encima del larguero.

Entonces llegó el momento decisivo. Porque, a veces, el fútbol cambia de signo, como cantaban los Despistaos, “cada dos minutos”. Si De Frutos hubiese decidido regalar el gol a Fran Pérez, que entraba solo, estaríamos hablando, probablemente, de una nueva victoria franjirroja. Pero el falso 9 quiso convertirse en verdadero delantero, se llenó de balón y lo envió fuera. De Frutos se indigestó con el caramelo y, en la continuación, el Rayo se hizo el harakiri para regalarle al partido a un insípido Athletic Club. El espíritu de no dar un pelotazo bajo ningún concepto invadió a la retaguardia franjirroja y Batalla jugó con Gumbau que, en mitad del área propia, controló, perdió el balón y cometió un penalti que, si bien absurdo, es meridiano; le duela quien le duela. Un penalti que, si nos hubieran esquilmado a nosotros en el área contraria, estaríamos clamando al cielo.

El Rayo volvía a dispararse en el pie y Sancet se erigía, otra vez (y van…), como bestia negra rayista. Centrado, suave, sencillo… y dentro. El Rayo le acababa de regalar el partido a uno de los Athletics más flojos que podía encontrarse en su visita al norte. Desde el gol hasta el final, solo un arrebato del Rayo, que buscó el empate con un remate de Camello desviado por Jauregizar y con un disparo lejanísimo de Lejeune que salió por encima del travesaño defendido por Unai Simón.

La sensación tras la derrota es como de haber vivido esto antes. Un grosero déjà vu en clave franjirroja que nos trajo a la memoria los peores recuerdos defensivos de otros tiempos. Como si, en el día en el que tuvimos que lamentar la prematura y dolorosa muerte de Verónica Echegui, el Rayo quisiese homenajearla con un parafraseo de aquella línea de guion de Yo soy la Juani en la que Jona le decía: “Has cambiado mucho” y ella contestaba: “Tú sigues igual”.

Los números del Athletic Club de Bilbao – Rayo Vallecano: