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Oda al ‘chincheta’

Oda al ‘chincheta’

Iván Vargas publica su libro ‘Onésimo. El penúltimo regate’ sobre el mítico genio vallisoletano, que regaló varias temporadas de fútbol al Rayo Vallecano en los noventa.

Onésimo. El penúltimo regate. Iván Vargas. Altamarea Edición de Libros, colección Cromos. 96 páginas. Madrid, 2026.

Mi padre me decía que era porque siempre estaba en fuera de juego. Clavado. Aunque, con los años, he llegado a pensar que aquella explicación era solo una forma poética de evadir la verdad y que a Onésimo le llamaban ‘chincheta’ porque era muy cabezón. El caso es que mi rayismo se formó y creció en esos años en los que el 7 se pegaba a la línea de cal para hacer diabluras. Y recuerdo el impacto de ver a ese tipo al que nadie podía coger, ese bajito al que luego siempre me imaginaba cuando trataba de regatear a siete compañeros en el partido a vida o muerte del recreo. Un impacto que se multiplicaba por mil cuando Hugo Sánchez finalizaba sus jugadas y regalaba esa acrobática celebración que culminaba levantando los dos puños en sincronía. Qué celebraciones las de antes, ¿verdad? Ni un gestito a cámara, ni un baile, solo alegría y gozo; la lírica primaria del gol.

Yo tenía entre tres y cinco años cuando empezaba a visitar Vallecas y veía a los Sánchez con esa mítica y preciosa franjirroja de Lotto. A Iván Vargas le pilló unos años más mayor que a mí, no demasiado, pero lo suficiente para estar alcanzando ese periodo en el que se forja la nostalgia del futuro, y como queda demostrado en las casi cien páginas de Onésimo. El penúltimo regate le fascinó tanto o más que a mí. ¿A quién no le va a gustar Onésimo? ¿A quién no le va a gustar?

El sexto título de la colección cromos de Altamarea sitúa al ‘Chincheta’ en el mismo plano que a los grandes nombres que han aparecido ya entre sus títulos. Ronaldo Nazario, George Best, Johan Cruyff, René Higuita y Djalminha son sus predecesores. Casi nada. Genios del balón que, como One, consiguieron cambiar a su manera el fútbol.

La mirada de Vargas recoge de manera cronológica el paso por el fútbol, como futbolista, de Onésimo Sánchez. Desde sus inicios en su Valladolid, donde ya daba muestras de esa enorme personalidad que le caracterizó siempre, hasta sus últimos recortes en la Segunda B de Palencia, pasando, por supuesto, por sus meses en el Barcelona de Cruyff, el Sevilla de Bilardo o el Rayo Vallecano de Camacho, quizás el puerto en el que más brillantes destellos dejó y mejor sabor de boca se llevó de allí. Como dice el autor, “en Vallecas no se ficha: se adopta”, y con One fue así desde el primer momento hasta esa mítica vaselina con la que se inicia este libro y con la que One se despedía del templo para dejar al barrio en Primera en aquella inolvidable promoción contra el Mallorca.

La escritura de Iván Vargas, siempre poética y repleta de lucidez, nos acerca tanto al deportista como a la persona a través de sus relaciones dentro y fuera del rectángulo de juego con figuras como ‘Mágico’ González, Antonio Calderón, la Antonia, como le llamaba siempre su amigo, Jesús Diego Cota o el propio Johan Cruyff, con el que se picaba en concursos de golpear el larguero tras los entrenamientos. Además, nos regala pinceladas del genio que siempre fue el 7 vallisoletano, como aquel partido en el que mientras protegía el balón, de cara a la grada, miró a su mujer y le avisó de que tuviera cuidado porque se le iba a caer el niño. Un genio de esos que ya no quedan.