Rodeemos el Estadio y arropemos al equipo

05/03/2024
Rodeemos el Estadio y arropemos al equipo

La afición del Rayo Vallecano volvió a dar ejemplo el pasado sábado, primero defendiendo su Estadio y después aguantando el temporal caído durante el partido

El sábado se jugaban dos partidos en Vallecas y, por desgracia, el resultado final no iba a depender ninguno de ellos de la aficion rayista.

Por la mañana se libraba la primera batalla del rayismo en defensa del Estadio de Vallecas. Es curioso, que en año de Centenario se vaya a disputar uno de los partidos más importantes de la historia de la Franja, y vaya a hacerse fuera y no dentro de nuestro vetusto estadio. El rayismo no falló y miles de rayistas formaron una cadena humana alrededor de su casa, esa de las que nos quieren desahuciar, pero que van a sudar sangre para lograrlo. Casi dos mil personas se daban la mano y entonaban cánticos mientras miraban a un cielo que amenazaba lluvia ya desde entonces.

Que el Estadio de Vallecas necesita pasar por chapa y pintura no lo puede negar cualquiera que haya puesto un pie en su interior. Además, la manta de agua, nieve y granizo que cayó durante el partido, puso aun más de manifiesto las innumerables vergüenzas de un recinto deportivo absolutamente dejado de la mano de Dios. Se volvieron a ver imágenes de verdaderas cascadas junto a las puertas de acceso o el discurrir del agua junto a los fluorescentes (los que funcionan) en las tribunas altas. Hace mucho tiempo que, en días de lluvia, ir al fútbol en Vallecas se convirtió en un deporte de alto riesgo. Los asiduos a los viajes fuera de Vallecas comentan la envidia que sienten al ver otras instalaciones de clubes de Primera División, y como el Rayo Vallecano pierde en cualquier comparación posible incluso con el estadio más descuidado de los visitados.

Siendo consciente de quién preside la Comunidad de Madrid (propietario de la instalación) y quién preside el Rayo Vallecano (beneficiario de la cesión de la instalación), el augurio es aun más negro que los nubarrones que poblaron el cielo de Vallecas el pasado sábado. El combo de siglas entre IDA y RMP puede ser una ecuación bomba para los intereses de una hinchada que, el pasado sábado, lo dio todo en la previa del partido y durante el choque contra el Cádiz.

Y es que el partido del sábado estaba marcado en rojo en el calendario. Era la primera gran prueba de fuego para Íñigo Pérez, tras los partidos ante Real Madrid y Girona, primero y segundo en liga. La victoria nos daba tres cuartos de permanencia, la derrota activaba el cagómetro franjirrojo y el empate lo dejaba todo igual, pero con una jornada menos para acabar la liga. Que el Rayo Vallecano – Cádiz del pasado sábado sea recordado dentro de unos años como el «partidus interruptus» por la granizada caída, dice bastante poco del nivel futbolístico exhibido por uno y otro equipo. El del sábado tuvo dos partidos dentro del mismo. Por un lado, desde el pitido inicial hasta que el trencilla manda a jugadores a vestuarios y para el partido y, por otro lado, desde que se reanuda el juego hasta el pitido final. Paradójicamente, los goles llegaron en el momento en el que el terreno de juego era más propicio para practicar curling que fútbol.

Momento en el que se detuvo el partido.
Imagen de Movistar +

Con el gol de Lejeune llegaba el primer tanto en liga tras saque de esquina. Después de 27 jornadas y unos 70/80 entrenamientos a puerta cerrada para ensayar la estrategia, llegó el premio del gol. El tanto hizo que algunos se olvidaran incluso de lo calados que estaban por completo y los que no habían parado de cantar y desafiar al diluvio durante todo el partido, redoblaron esfuerzos y el estadio rugía en busca de la segunda victoria del curso liguero. Pero está temporada la Vida Pirata parece reservada para las pocas alegrías que el equipo ha ido dando lejos del barrio, llegando el empate del Cádiz en el minuto 102 de partido. Habría que tirar de archivo y de datos, pero posiblemente sea el gol más tardío recibido por el Rayo Vallecano en toda sus historia (obviamente, en un partido a 90 minutos).

Un punto más que para muchos es un pasito adelante en la consecución del objetivo de la salvación y para otros tantos es un «déjà vu» de lo que viene siendo toda la temporada y siguen mirando de reojillo lo que Cádiz y Granada hacen cada jornada. Está claro que después de dos temporadas comiendo el mejor solomillo de ternera con el chef Iraola, ahora es jodido conformarse con una buena pechuga de pollo a la plancha. Es cuestión de puntos de vista y de ver el vaso medio lleno o medio vacío. Todos reconocemos que estamos fuera de peligro durante toda la temporada, habiendo quienes ponen muchos peros a la trayectoria del equipo y ven este vaso cada vez más vacío.

No vamos a negar que perder no le gusta a nadie y muchísimo menos a los futbolistas, que son parte interesadísima en todo esto. Pero, en ocasiones, perdemos el norte y nos dejamos llevar por el forofismo, perdiendo incluso las formas. Yo entono el mea culpa y tras el partido contra el Girona saqué el látigo en Twitter y le solté un palito a Álvaro García por sus declaraciones en la zona flash. Costaba muy poco reconocer la superioridad en la segunda parte del Girona y hacer cierta autocrítica, y lejos de eso afirmó que el segundo tanto de los de Míchel les mató (gol en el minuto 91 de partido). En cualquier caso, mi crítica fue a sus palabras, nunca a su partido ni al compromiso que el utrerano demuestra con este equipo.

Ayer fue Isi el que habló en zona flash y sus palabras generaron cierto malestar al afirmar que «Los que se suben y se bajan del barco estarán rajando de nosotros», además de reconocer que el vestuario está unido. Sinceramente, creo que sí de algo puede pecar Isi es de ser absolutamente sincero y no hay más que darse una vuelta por Twitter Rayo para ver innumerables ejemplos de tuiteros que, bajo el anonimato, aprovechan para no solo criticar, sino insultar a muchos jugadores o al ya ex entrenador. Sí hay alguien que es poco dudoso en este equipo es Isaac Palazón Camacho y otro en su lugar, tal vez, se borraría y no hablaría cuando las cosas vienen mal dadas. Al igual que la afición ha disfrutado de solomillo, tal vez Isi ha visto y disfrutado las bondades de esta afición gourmet y ahora con el cambio de dieta, está comprobando que no era oro todo lo que relucía. No solo no me siento aludido por las palabras de Isi, sino que firmo debajo de ellas. Todas las opiniones son respetables, por supuesto, pero es el momento de hacer bueno eso de siempre a las buenas y siempre a las malas te animaré. Ojo, no hay que confundir la crítica (siempre que sea constructiva es positiva) con el insulto fácil y las faltas de respeto.

Aunque nos parezca mentira y pensemos en un vestuario de fútbol como una especie de Penal de Alcatraz, en el que todo es hermético y ni entra ni sale nada, es un grupo formado por personas de carne y hueso con sus problemas cotidianos. Comentarios en un sentido o en otro, pueden llegar a afectarles y son los primeros a los que les gustaría que la temporada llevase otro rumbo y para eso trabajan a diario, con más o menos fortuna. Vamos a intentar remar todos en la misma dirección ,porque siendo más o menos críticos/haters, el objetivo es el mismo para equipo y afición.