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Bodrio

04/12/2025
Bodrio

El Rayo Vallecano pasa de ronda en Copa del Rey sufriendo y en la prórroga

El gol de Isi ha hecho que tuviera que comenzar de nuevo estas líneas. No hay grandes cambios respecto a lo que había escrito en un principio, pero el titular ha mutado de batacazo a bodrio. Sustancialmente, el resto va a ser todo prácticamente lo mismo, comenzando por dar la enhorabuena al Real Ávila por todo el conjunto de la eliminatoria copera. Ya dijo Mario Suárez que ser humilde no implica ser cutre, y el Real Ávila se ha encargado de demostrarlo en los días previos y en los prolegómenos del choque. ¿Imaginan al Rayo Vallecano haciendo un homenaje a los ex de ambos equipos? Pues eso, no son capaces de organizar un minuto de silencio por el padre de una de sus empleadas, como para pedir este tipo de homenajes.

Tratar de contar lo que ha sucedido en el terreno de juego podría hacerse en muy poquitas palabras: el Ávila superó en fútbol, ganas, intensidad, coraje y actitud al Rayo Vallecano durante 93 minutos de partido. De hecho, el partido del Rayo se resume a dos minutos, el 94 y el 120, coincidiendo con los dos goles que nos han dado el pase a la siguiente ronda. El resto del partido lo podemos olvidar y encerrar en el cajón de los malos recuerdos rayistas. Habrá quien pretenda hablar del mal estado del campo, el hecho de jugar cada 3/4 días, las bajas que tenía el equipo, etc. No serían más que excusas para justificar un nuevo partido feo y gris del Rayo Vallecano. La realidad es que si a este Rayo le quitas a Batalla, Lejeune, Chavarría, Unai López, Álvaro y De Frutos, el equipo es plano, previsible y hasta incomodo de ver. Hoy le ha vuelto a dar resultado lo del multi cambio a Íñigo (igual que ante el Lech Poznan) y hemos tenido una dosis altísima de suerte en los minutos finales, pero esa flor, tal y como pasó en Bratislava, en ocasiones se marchita.

En la primera parte solo el Real Ávila mereció irse por delante en el marcador gracias a las ocasiones generadas, pero entre el larguero y la falta de puntería no pudo ser. Por parte del Rayo solo hay que contar un disparo lejano con posterior rechace del portero y gol anulado a Camello, en lo único medio reseñable del delantero rayista, que estuvo igual de mal que el resto de sus 10 compañeros. Sí durante los primeros 45 minutos el Ávila no logro acertar a batir a Cárdenas, en la segunda parte solo tardó 4 minutos en hacerlo. En un saque de esquina iba a ser el ex rayista, Carlos Pascual, el más listo de todos y adelantándose a Pathé Ciss, remataba de zurda el balón al fondo de las mallas. Un gol que hacía justicia a lo que se estaba viendo en el partido.

Con el gol abulense podría esperarse cierta reacción rayista, pero no la hubo y los cambios lo único que le dieron al equipo es mucha posesión, pero poca profundidad, claridad de ideas y llegadas al área rival. Un Ávila bien juntito atrás y un Rayo totalmente plano y de ideas congeladas veían como transcurrían los minutos y el batacazo copero se empezaba a vislumbrar en el horizonte. Llegados al minuto 90, el colegiado iba a decidir que se había quedado con ganas de más fútbol y dio 7 minutos de añadido, algo que crispó los nervios de la afición local y, sinceramente, no les faltó razón, puesto que se antojan excesivos tantos minutos de alargue. Cuando se iba a cumplir el cuarto minuto de los añadidos, Ratiu podría un balón al área a la desesperada, que la zaga del Ávila no acertó a despejar, quedando suelto para el remate a gol de Isi. Gol redentor para el 7 en un partido en el que no estuvo nada fino y que apenas celebró, mirando con gesto serio a la afición desplazada a Ávila.

En la prórroga hubo más de lo mismo, un Ávila fuerte y concentrado, saliendo a la contra y poniendo a prueba a Cárdenas en la primera mitad, y un Rayo Vallecano haciendo una oda a la posesión fértil, homenajeando a aquel Rayo valiente de Paco Jémez que le birlaba la posesión a los grandes, pero acababa llevándose un saco de goles. Pero tal y como sucedió ante el Alavés o Lech Poznan la moneda de los últimos minutos volvía a salir cara y Álvaro García lograba marcar de cabeza el 1-2 en el minuto 120.

Sí hacemos un análisis práctico y rápido, nos quedamos con el hecho de volver a ganar un partido y haber pasado una ronda más en Copa del Rey. Pero si nos paramos más detenidamente y analizamos el conjunto de los 120 minutos y las sensaciones que deja el equipo, hay motivos para ser poco optimistas y tener cierta preocupación a la hora de pensar que con esta plantilla se puedan afrontar tres competiciones de la exigencia de las que el Rayo Vallecano disputa. Llega en breve el mercado de invierno y el director deportivo, Raúl Martín Presa, debería plantearse seriamente qué posiciones convendría reforzar.