El Rayo vuelve a perder estrepitosamente contra el Celta (3-0) en un duelo en el que no aprovechó las ocasiones y terminó pagando los errores sobre el campo y la nula confección de plantilla de la presidencia y la dirección deportiva. Se acerca la zona roja de la clasificación.
Escribir las crónicas del Rayo durante esta temporada se está convirtiendo en una tarea difícil, casi hercúlea. Sobre todo, si uno intenta buscarle el lado colorista y creativo a la vida. Más fácil resultaría si quien escribe fuese seguidor de la filosofía del mínimo esfuerzo. En ese caso serviría con, simplemente, escribir “lo de siempre” y continuar con la vida como si tal cosa. El guion es tan repetitivo como un episodio de una sitcom: el Rayo se consigue sobreponer al dominio del rival en los primeros minutos, genera varias ocasiones que, incomprensiblemente, falla y en la primera ocasión clara del rival hay un error defensivo espantoso y los franjirrojos se colocan por detrás en el marcador.
En el partido de Balaídos, la primera ocasión clara del Rayo llegó en los pies de De Frutos, que no consiguió rematar una gran jugada de Pedro Díaz y Carlos Martín debido a la valentía de Radu en la salida. El Celta había salido mejor al campo, pero la primera ocasión clara la dispusieron los de Íñigo Pérez. La respuesta del conjunto vigués no se hizo esperar mucho y Bryan Zaragoza puso un disparo raso que Batalla consiguió repeler bien abajo. Seguidamente Hugo Álvarez lo intentó con un potente derechazo escorado que el meta argentino repelió con los puños. Posteriormente, Mendy falló incomprensiblemente al rematar un balón suelto en el área que ya era el 0-1 y Carlos Martín tuvo otra ocasión clarísima, cuyo remate se estrelló en una mano de Marcos Alonso que estaba justo delante del cuerpo para evitar el penalti. Y quien mucho falla, luego lo acusa. En el borde del descanso, un fallo de marcaje del Pacha Espino y de Isi, que no siguió la marca, y un pase filtrado de Hugo Álvarez dejó solo a Carreira delante de Batalla. El lateral sí definió y mató el partido antes del descanso.
Tras la reanudación llegó el espejismo de todas las semanas. El Pacha Espino estrelló un balón contra la madera de Radu en un disparo a la media vuelta, mientras que Isi remató blandito en posición franca a las manos de Radu que, pese a ello, dejó el balón muerto mientras Álvaro García miraba sin arrancar a por el rechace. Si tenía pocas opciones un Rayo fundido y con menos fútbol en sus filas que el equipo de cincuentones que se apuntan a la liga de barrio, terminó de quitárselas el árbitro con un penaltito del Pacha a Bryan Zaragoza. Lo del arbitraje español es algo lamentable, en líneas generales. Lo fue el penalti con el que el Rayo ganó al Mallorca en Vallecas, lo fue el que le pitaron al Real Madrid frente al Levante y el que le señalaron al Mallorca contra el Athletic. Un colectivo claramente infausto para el deporte, en general, que merecería una revisión de arriba abajo. O la cárcel.
El propio Bryan anotó el gol y terminó de sentenciar a un Rayo que da la sensación de ser un muerto viviente en cada jornada. Poco fútbol, poco coraje y poca reacción desde el banquillo. Entretanto, Mendy volvió a demostrar que la mente fría no es su mejor virtud saliendo con las dos piernas por delante en una zona en la que no había peligro en absoluto. ¿Cuánto le queda a Mumin para poder volver a ser titular, Diosito? La roja es una de esas que nunca se habrían pitado antes de que el VAR rompiese el fútbol, pero que se suelen pitar después.
A estas alturas, confieso, ya había sintonizado el Senegal-Marruecos en segundo plano, pues la final de la Copa África era ya la única opción de ganar algo que iba a tener el Rayo este fin de semana a través de Pathé Ciss. Y no había abandonado el duelo de Balaídos por respeto a esta crónica y la gente que pueda leerla. Porque la verdad es que ver un partido completo del Rayo esta temporada es algo similar a masticar arena. El Celta marcó el tercero gracias a un rechace en el que Javi Rueda corrió desde el centro del campo mientras que un cuestionable Pep Chavarría abandonaba la carrera y dejaba rematar a placer al lateral celtista. Con el 3-0 y el partido perdido desde antes del descanso, Íñigo Pérez hizo salir a Alemao y Nteka al verde. Tardísimo. Si alguien lo comprende, por favor, que contacte conmigo: busco respuestas.
El partido, que había finalizado mucho antes del pitido final, fue un caramelo para el Celta, que pudo reservar a sus piezas claves para el partido de UEFA que disputará este jueves y, aún así, ganó sin apenas complicaciones. Mientras, el Rayo se acerca cada vez más al abismo y se confirma que, gracias a la nula confección de plantilla y la inexistente intención de mejorar la plantilla en las ventanas de mercado, va a ser, salvo giro inesperado de los acontecimientos, uno de los equipos que pelearán hasta las últimas jornadas por la permanencia en la máxima categoría. De momento, la zona roja queda a la corta distancia de un solo partido. Tocará confiar en que haya, al menos, tres equipos que lo hagan peor que nuestra franja.

















