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Vive la (franjirroja) Résistance!

Vive la (franjirroja) Résistance!

Florian Lejeune se ha convertido en un pilar indiscutible del Rayo moderno. El central francés recuerda en su juego y sus virtudes a otro defensa galo: Jean-François Hernandez, uno de los históricos de la franja roja.

El 6 de diciembre de 1998 era domingo. España vivía inmersa en ese puente largo de la Constitución, que para muchos había comenzado el viernes y se alargaría hasta el martes. En Santiago había amanecido un día soleado y el Municipal de San Lázaro, donde Ronaldo Nazario se había disfrazado de Diego Armando un par de años antes, acogía un partido entre el Compos, decimoprimer clasificado, y un Rayo que llegaba como cuarto de la Segunda División en la jornada 15 del campeonato.

Tras equilibrar Míchel el tempranero gol de los locales, anotado por Mauricio Leandrino a los cuatro minutos, y remontarlo un monumental tanto del chileno Vergara, que aquella mañana se había decidido convertir en el hijo futbolístico de Maradona y el propio O Fenomeno, el duelo se encaminaba hacia el descanso. Sin embargo, algo más iba a ocurrir. Faltaban tres minutos para los cuarenta y cinco cuando Jean-François Hernandez se anticipó, felino, para robarle el balón al citado Mauricio Leandrino, al que, por cierto, apodaban como Pantera. Tras el robo de balón, en campo propio, condujo unos metros, cruzó la línea divisoria, levantó la mirada y, de un zurdazo inapelable, puso el balón en la escuadra izquierda de Rafa, guardameta de la Sociedad Deportiva Compostela, que, a pesar de estar perfectamente colocado, no consiguió alcanzar el disparo del central francés del Rayo. Uno de esos goles que no se olvidan y que reúne tres de las cuatro grandes virtudes (agresividad, golpeo de balón y elegancia) de uno de los mejores centrales que han vestido la franjirroja en sus ya 101 años de historia. Aquel gol es histórico en el periplo del defensor de la comunal Tours en su etapa como jugador rayista, pues fue el único que no anotó con la cabeza.

El 22 de octubre de 2022, Vallecas recibía a un Cádiz que llegaba como penúltimo clasificado. Corría la jornada 11 de la Primera División y el Rayo de Iraola marchaba en el décimo puesto. En el minuto 63, con 2-0 en el electrónico, Florian Lejeune no dudó y cogió el balón para ejecutar una falta en tres cuartos de campo y, de un derechazo certero y rotundo, colocar el balón lejos del alcance de Ledesma. El central francés del conjunto vallecano anotaba su segunda diana, tras haber inaugurado su cuenta realizadora hacía un mes y medio en Pamplona, también de libre directo. Minutos más tarde, cuando ya terminaba el partido y el Rayo vencía por 4-1, Flo -como le apodan algunos de sus compañeros- aparecía en el segundo palo para remachar un remate pasado de Sergio Camello. De la misma manera que ocurrió con Hernandez en 1998, aquel tanto de Lejeune es histórico en su carrera como franjirrojo, ya que, hasta el momento, ha sido el único doblete que ha conseguido con el Rayo. Una hazaña imponente para un central que, sin embargo, ya había conseguido Florian en su etapa como jugador del Newcastle cuando, en los minutos 94 y 95, empató un partido que las urracas perdían por 2-0 contra el Everton en Goodison Park. El doblete de Lejeune frente al Cádiz recoge, también, varias de sus grandes virtudes futbolísticas como el gran golpeo de balón, que demuestra tanto en disparos lejanos como en desplazamientos largos, o la capacidad de anticipar la jugada, cualidad que generalmente le sirve para ganar los duelos defensivos contra todo tipo de atacantes.

Jean-François Hernandez llegó a Vallecas en la temporada 1998/99, procedente, precisamente, de la SD Compostela. Durante sus dos etapas como futbolista rayista (1998/2000, 2001/2002), el central defendió la camiseta franjirroja en un total de 88 ocasiones en partidos de Segunda División, Copa del Rey, promoción y Primera División. La temporada en la que más participó fue la 1999/2000, con un total de 3148 minutos repartidos en 38 duelos. El juego desplegado por Jeff en dicha campaña le valió para recalar en las filas del Atlético de Madrid en la siguiente campaña, en la que el conjunto del Manzanares, un grande venido a menos, debutó en la categoría de plata mientras que los vallecanos pasearon su nombre por el continente europeo.

De carácter rudo y muy duro, lo que le supuso acumular cinco expulsiones como franjirrojo (dos rojas directas y tres dobles amarillas), el futbolista de la gótica Tours no era, en cambio, un defensa tosco cuando se trataba de tener y manejar el balón en los pies. Elegante en el trato del esférico y muy eficaz en los desplazamientos largos, Hernandez sumaba, además, una imponente presencia aérea en ambas áreas. Todo autoridad. Sus ocho goles así lo atestiguan; todos fueron de cabeza, excepto aquel que anotó en San Lázaro y con el que abrimos este reportaje. Por otra parte, el jugador francés sumó un total de tres asistencias, cifra nada común para un defensor, que hablan también sobre su capacidad ofensiva tanto con balón como para garantizar las segundas jugadas a balón parado.

Florian Lejeune aterrizó en Vallecas, desde Mendizorrotza, en el verano de 2022 y en calidad de cedido para, finalmente, estampar su rubrica y convertirse en jugador rayista en propiedad el verano siguiente. Desde entonces, Flo se ha convertido en uno de los pilares franjirrojos, independientemente del entrenador que ocupe el banquillo de Vallecas. El central francés ha disputado, hasta hoy, un total de 9942 minutos repartidos en un total de 114 partidos y tres competiciones (Primera, Copa del Rey y Conference League). Su técnica y su impagable visión de juego le han convertido en el último muro a batir cuando el rival ataca y en el primer pase de calidad en la salida de balón del Rayo. Además, su juego aéreo y su fantástico golpeo le han otorgado un valor incalculable en la escuadra franjirroja en las dos áreas. Hasta el momento, Florian Légende ha conseguido batir la portería contraria en un total de nueve ocasiones, alternando tantos de libre directo o disparo exterior con testarazos en el área para culminar las acciones a balón parado. Por otra parte, el futbolista parisino ha participado como asistente en hasta tres ocasiones y ha sido partícipe en muchos goles franjirrojos gracias a ese primer paso en largo hacia la banda para desbloquear la jugada.

Sin duda, Florian Lejeune y Jean-François Hernandez comparten mucho más que bandera. Su desplazamiento de balón y su manejo de este, alejado de nervios, dudas y florituras, así como su imponente juego aéreo en ambas áreas los sitúan en un plano del que los separa el distinto gobierno de su agresividad. Mientras que, como contábamos, Hernandez fue expulsado en hasta cinco ocasiones en 88 partidos, Lejeune solo ha visto la tarjeta roja en tres partidos (una roja directa y dos dobles amonestaciones) vistiendo la elástica vallecana. En lo que, seguro, no hay duda, se sitúan en un escalón similar es en su posición histórica como grandes centrales del Rayo. Es más, desde tiempos de Hernandez no se recordaba (o yo, al menos, no) un central tan elegante y distinguido con el balón como lo es ahora Lejeune. Juntos hubiesen conformado una suerte de Résistance a la franjirroja. Un muro difícilmente franqueable y desde el que comenzar el contraataque. A fecha de hoy no sabemos con cuántos partidos terminará el central parisino, que este año ha cumplido los 34 años (la edad con la que se retiró del fútbol, en el Rayo, su compatriota), pero da la sensación de que todavía puede tener varias temporadas de plenitud. Ojalá así sea: llenar su vacío será altamente difícil. Vive la Résistance!