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Punto distinto

Punto distinto

El Rayo B ofrece otra imagen y corta su racha de derrotas, pero es incapaz de pasar del empate (0-0) ante el Orihuela CF.

Ya sea para recuperarse de una lesión, rehabilitarse de algún problema o recorrer un largo camino, lo primero que se ha de hacer es dar el primer paso, eso que haga ver que hay algo distinto que pueda cambiar las tornas. El Rayo B, en un partido de caras e imagen nuevas, logra su primer punto en 9 jornadas tras empatar sin goles ante el Orihuela CF.

Tarde despejada con brisa fresca que animaba a acercarse a la grada de La Torre para disfrutar del fútbol. Llegaba el Rayo B de Jorge Vallejo en contraste con el clima, inmenso en una nefasta racha de 8 derrotas seguidas que le habían sumido en la zona de descenso. Se buscaría el punto de inflexión al mal momento ante el Orihuela CF de Carlos De Las Cuevas, que pese a caer la semana anterior en casa ante el Rayo Majadahonda, llegaba a Vallecas con la mira puesta en las posiciones de play-off de ascenso.

Con ánimo de buscar cambiarle la cara al equipo, Vallejo dispuso muchas novedades con respecto al equipo habitual. Juanpe se estrenaba como capitán por la suplencia de Juanchi, el centro de la zaga se veía completamente nuevo con la inédita pareja de centrales que formaban Leitón e Ibra, y en el centro del campo emergía Ayman, mediocampista juvenil que hacía su debut con el filial tras haber pasado unas semanas difíciles y volvía a sentirse futbolista tras firmar una renovación anunciada a bombo y platillo por los perfiles de la cantera rayista, a modo de compensación al trato recibido por el futbolista marroquí en días recientes.

El inicio de partido fue intenso e igualado. Tuvo la primera ocasión el Rayo B en las botas de Becerra, que se zafó de dos defensores para generarse hueco en la frontal y disparar, pero el tiro no fue lo bastante potente para entrañar dificultades para el guardameta visitante Buigues. Al rato llegó el primer aviso del cuadro alicantino, en forma de doble ocasión que se encargó de desbaratar Juanpe Gil, primero sacando la pierna para desviar un mano a mano en el que tenía las de perder, y en el córner resultante apareció para meter una mano que sacaba de dentro un testarazo que realizó un jugador de amarillo totalmente solo junto al segundo poste. Rezongaba el portero y capitán rayista a sus compañeros, que a partir de entonces estuvieron más espabilados para contener las acometidas rivales.

Según se acercaba el descanso, la igualdad se tornaba en cierta calma chicha. Los visitantes tenían más acercamientos y disparos, pero no llevaban peligro. El filial rayista aguantaba el tipo sin demasiados apuros y buscaba la mejor manera de hacer su juego con un equipo a efectos prácticos nuevo con un problema viejo, el ataque. Cerca del descanso, tuvo un disparo desde la frontal desviado Becerra, quien aparecía en el dibujo táctico como lo más parecido a un 9 que tenía el conjunto rayista. El primer tiempo acabó con el marcador como empezó, con la sensación de que ambos conjuntos podían dar más, y que aunque los visitantes hubieran tenido más ataques, el Rayo B estaba un punto mejor respecto a lo vista anteriormente, lo cual tampoco era tarea difícil.

Ya en el segundo tiempo la actitud local si dio un claro cambio a mejor. Pronto dispusieron de una gran oportunidad, en un disparo en semifallo de De Las Sias que Iván Alonso desvió en busca de la base del poste, pero le restó fuerza y eso permitió a Buigues llegar para blocarlo lanzándose abajo. A partir de ahí el Rayo B jugó su mejor fútbol en mucho tiempo, teniendo el control en medio campo, sin sufrir atrás, presionando en campo rival y moviendo la pelota con mucho criterio. El punto negativo seguía siendo la finalización. De hecho, la oportunidad más clara fue una que no fue. Tras recuperar en campo contrario, Iván Alonso cabalgó por la banda derecha para meter en línea de fondo un pase de la muerte a Samu Rosario, que llegaba con todo a favor y opciones para jugar. Sería por la confusión de si pasar o disparar o porque se llenó de gloria, el caso es que Rosario no terminó de impactar al balón, más bien tropezó con él, y para cuando quiso rectificar ya había llegado la ayuda defensiva. Entre las llegadas que quedaban en nada y la falta de un referente sólido arriba, llegando por momentos Becerra y Beto Plaza a alternarse haciendo las veces de 9, el filial era simplemente incapaz de lograr el gol.

Entrando en el tramo final con el mismo marcador que al inicio del encuentro, de poco servía lo hecho hasta ahora si se encajaba cuando casi no queda tiempo para reaccionar. Fue entonces cuando el Orihuela, que había ido a remolque desde el descanso, tuvo sus mejores y más claras oportunidades, las cuales simplemente no acercaron a ubicar entre palos. No significó esto que el Rayo B cediera la iniciativa, si no que el partido empezó a romperse, teniendo frenéticos ataques alternándose de un lado a otro que acabaron siendo mucho ruido y pocas nueces. Las ganas o necesidad de ganar acabaron claudicando ante el temor a perder, y tras un breve descuento, dado que apenas hubo interrupciones en el segundo tiempo, el partido terminó con el mismo marcador con el que empezó.

Por primera vez en 9 jornadas el Rayo B mostraba algo de vida, algo de fútbol todavía sin gol, y principalmente volvía a sumar un punto a la clasificación. El citado punto hace que los de Vallejo sumen 27 en otros tantos partidos. Paradójicamente, en el primer partido tras una larga racha en el que se suma, el equipo pierde un puesto, cayendo a la 16ª posición, fruto de salir mal parado de un triple empate con Moscardó y Real Madrid C, quedando el puesto de play-out que ocupa el Fuenlabrada a 2 puntos y la salvación segura, que marca el Elche Ilicitano, a 5 puntos. Quedando 7 jornadas, la necesidad de sumar de 3 se va tornando en urgencia, y más viendo lo que se viene la próxima semana. Toca visitar Valdebebas para enfrentarse al Real Madrid C en un derbi de filiales y que es poco menos que una final para ambos si quieren mantener la categoría.

Texto de Jorge Morales García. Imagen de Alberto Leva.