El no homenaje del Rayo Vallecano y el posterior RT de Pathé Ciss ha traído cola
Son las 8.30 de la mañana del domingo y suena el teléfono de alguno de los CM rayistas. Es el jefe y quiere sacar un comunicado oficial. ¿Será el de Kakutá? ¿Será el anuncio del cambio de campos de la Ciudad Deportiva? ¿Será la fecha con la presentación oficial de James Rodríguez? Negativo. Hay que justificar el cagancho cometido con Pathé Ciss. Alguien le ha dicho que el bueno de Pathé ha hecho un RT de un señor tuitero diciendo algo así como que, el Rayo es una mierda de club por no haber homenajeado al reciente campeón de la Copa de África. Sabiendo que él no tiene rrss ni las lee (leyenda urbana que comparte con el 90% de sus empleados de oficinas), el chivatazo se lo debió dar Richy Castellanos, Pipi Estrada o Roberto Gómez.
Volviendo al comunicado a sacar, vamos a decir que el Rayo Vallecano no piensa mezclar luto con ningún tipo de homenajes y lo aplazará para el día 7 de febrero en los prolegómenos del Rayo Vallecano – Oviedo. Porque el Rayo Vallecano no tiene por costumbre mezclar churras con meninas, como diría el gran Fructuoso Martínez. ¿O sí? Un momento, porque si mal no recuerdo, el 15 de diciembre, antes del comienzo del Rayo Vallecano – Real Betis se guardó un minuto de silencio en memoria de Luis Espino, padre del jugador Alfonso ‘Pacha’ Espino, José Luis Cobos, padre de una trabajadora del Club y Emery Morales, jugador del Cadete E de Fundación Rayo Vallecano. Y siendo un día de luto, también hubo un momento para homenajear a Manolo Gallardo. ¿Cambio de criterio en cuestión de un mes? No, al señor Presa se le ha debido olvidar que en agosto de 2024 hubo un más que merecido homenaje a Sergio Camello por su medalla de oro en los Juegos Olímpicos antes del partido frente al FC Barcelona. En dicho encuentro se guardó un minuto de silencio por los abonados rayistas fallecidos a lo largo de la temporada anterior.
Entonces, ¿Se puede mezclar luto y homenajes? Por supuesto que sí, siempre que se haga con el respeto adecuado y a los hechos me remito. Pero ya conocemos al señor Martín Presa y siempre tiene alguna excusa o justificación para lo difícilmente explicable. El no homenaje a Pathé Ciss es solo el último ejemplo de algo que se ha convertido en tónica habitual en sus casi tres lustros de gestión. La culpa no será suya de nada y siempre le veremos tirar balones fuera.
















