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Orgullo de equipo pese a la derrota

30/01/2026
Orgullo de equipo pese a la derrota

El Juvenil A eliminado de Copa del Rey en un partido en el que dio la cara siempre

Aprovechando la visita al Real Madrid de este próximo domingo, me viene a la memoria el partido en el que el Santiago Bernabéu pitó a su entrenador (nada nuevo en Chamartín), por aquel entonces Rafa Benítez. Aquel día, el Rayo Vallecano le ganó la posesión a todo un Real Madrid y tuvo un inicio de partido en el que el equipo de Champions League parecía el de negro con la famosa Franja arco iris. Todo esto lo recordaremos unos pocos, pero un porcentaje muy alto de aficionados al fútbol y, sobre todo, los merengues se quedarán con la goleada recibida por los de Paco Jémez ese día.

Algo similar a lo que sucedió aquella tarde me pasa con el partido de Copa del Rey de nuestro Juvenil A ante el Depor. Todo el mundo se quedará con él resultado de 4-1 a favor del equipo gallego, pero yo preferiré recordar que mi equipo hizo 65/70 minutos espectaculares, poniendo en serios apuros a todos un equipazo. Lo recordaré y lo valoraré en la justa medida que cuerpo técnico y jugadores merecen. No es fácil jugar un partido de esta entidad cuando has tenido que disputar un partido de liga en Pucela apenas 72 horas antes, llegando a Madrid pasadas las 00.00 horas ya del lunes. A esto hay que añadir un viaje largo en autobús (unas 18 horas entre ida y vuelta), con la paliza que eso conlleva para los chavales. Del mismo modo que contamos lo malo de este club (por desgracia hay tanto que es casi interminable la lista), también hay que decir que, en ambos viajes hubo cena caliente para el equipo (importante destacar la figura de Miguel Cárdenas) y no los míticos sándwiches de pavo o ensalada de pasta fría. Es muy triste tener que destacar o contar como extraordinario algo que tendría que ser absolutamente habitual o normal en un club de fútbol como el Rayo Vallecano. El partido se disputó en hierba natural, superficie que los chicos solo ven de pasada cuando entran y salen de entrenar en la Ciudad Deportiva, puesto que no han tenido la oportunidad de completar ni un solo minuto de entrenamiento en este tipo de terreno de juego. Esto lo nota mucho el jugador y especialmente si tiene molestias musculares, como es el caso de muchos de los nuestros, que llegaron recién salidos de lesión, con molestias (alguno incluso forzando) o renqueantes a causa del penoso estado del campo 4 en el que entrenan/sobreviven habitualmente.

En fin, la lista de obstáculos superados o por superar es infinitamente más amplia que la diferencia que el marcador reflejó y que el verde demostró. Por eso, le pido al rayista que no sea resultadista y que se quede con la magnífica imagen que el equipo mostró en Abegondo y no con un marcador engañoso. Como rayista y como seguidor y conocedor de este equipo me enorgullece haber recibido el miércoles mensajes en los que me pedían trasladar a Toni Paredes y a su equipo la enhorabuena por su forma de competir o los que me comentaban lo mucho que les había gustado este equipo, la personalidad e identidad que tenía, el sello Rayo Vallecano a la hora de jugar y no bajar los brazos pese al resultado, y un largo etcétera.

Espero que dentro de unos años, estos chavales recuerden con ese mismo cariño que una vez disputaron la Copa del Rey Juvenil y que dejaron el pabellón rayista muy alto, que defendieron ese escudo con la valentía, el coraje y la nobleza que refleja su himno. Porque se puede perder, pero siempre con la dignidad y el orgullo que ellos lo hicieron el miércoles en Abegondo.

Nos queda una segunda vuelta de liga muy bonita en la que tenéis la oportunidad de demostrar que sois todo un Matagigantes. El domingo si mis obligaciones y mi maltrecho hombro me lo permite, estaré en el Virgen de la Torre para daros ese abrazo que os hubiese dado tras el pitido final en Coruña. Esto no ha terminado. Seguimos, familia.