El Rayo B venció, sufriendo en exceso, a un Navalcarnero que apretó aun estando con 10 tres cuartas partes del partido (2-1). Leitón y Juanchi anotaron los goles del triunfo.
El fin último de competir es ganar, y en el fútbol siempre hay cierta controversia sobre si los medios utilizados para ello justifican ese fin. En este caso diríamos que sería a la inversa. Tras tener la iniciativa, un millar de ocasiones y superioridad numérica durante 70 minutos, el Rayo B acabó sufriendo de lo lindo para vencer por la mínima a un pundonoroso Navalcarnero.
El sol se iba escondiendo en la fría tarde vallecana. La grada del Municipal Virgen de la Torre se llenaba de aficionados, muchos de ellos recién llegados de ver el triunfo del primer equipo en Portazgo y esperando hacer doblete con el Filial. El Rayo B de Jorge Vallejo llegaba al primer partido del año en el barrio (que no en casa) y al arranque de la segunda vuelta tras lograr la semana anterior una sufrida victoria por 0-1 en el campo del colista Socuéllamos, inyección de moral para tratar de seguir escalando puestos en la tabla. Enfrente se plantaba el CDA Navalcarnero de Manuel González, curtido en mil batallas en esta categoría como ya demostraron en la ida, y que pese a caer en Copa con tanto honor como dolor ante el Getafe, en liga acumulaba una racha de 6 partidos invicto, si bien la mitad, incluyendo las dos últimas jornadas, habían sido empates.
El arranque de partido fue igualado y electrizante. Ambos equipos conocían y respetaban las virtudes del rival, y con ello en mente, tanteaban el terreno para tratar de darle beneficio a las propias. Mucho ir y venir en la zona medular, no tantas acciones en las áreas, pero las que hubo fueron de importancia, principalmente las del Rayo B. Un disparo mordido de Baldobar atrapado por el meta Dani Simón y otro tiro de Becerra desviado por un defensor fueron las primeras advertencias del Filial antes de llegar al ecuador del primer tiempo, donde el partido se pondría loco y muy de cara.
Cumplido el minuto 24, córner botado desde la banda derecha por Juanchi. El balón busca cabezas en el punto de penalti. Los atacantes no aciertan a rematar y menos los defensores a despejar. La pelota queda muerta y botando para que Leitón la enganche a media altura y fusile la red visitante. Abría la lata el central llegado en esta temporada para disputarse un puesto en la zaga con los muy consolidados Revu y Lozano (siendo este último su pareja en esta ocasión), y que no solo está demostrando ser digno de ese lugar en defensa, sino que también consolida su buen momento con su primer tanto del curso.
No habían pasado ni 3 minutos desde que se hiciera el 1-0 cuando el Rayo B tuvo el segundo e increíblemente no lo logró, pero aun así el partido se pondría muy a favor. Acción en área visitante, movimiento que deja a Dani Simón descolocado y la bola a merced de que un atacante la empuje. En la línea de gol había 3 defensores de amarillo, y sería el capitán Richi de Souza el que pusiera la mano para evitar que el remate la cruzase. Como aquella de Luis Suárez en el Mundial de 2010, penalti y expulsión incuestionables, y como aquella vez, la pena máxima fue eso mismo. El balón lo acomodó en el punto fatídico Becerra, y la ejecución fue desastrosa cuanto menos. Una especie de Panenka buscando la escuadra pero que se fue por encima del larguero ante la incredulidad de propios y las risas de extraños. No sería el día del 10 del filial rayista, al menos de cara al gol. El marcador seguía reflejando la ventaja mínima, pero ahora el rival estaba en inferioridad para los aproximadamente 70 minutos que restaban.
Espoleados por tener un jugador de más, los jóvenes vallecanos se lanzaron a buscar el tanto de la tranquilidad para tener una segunda parte tranquila. Las ocasiones fueron cristalinas, pero el acierto nulo. Ni Becerra, que con todo a favor disparó a las piernas de un Dani Simón ya batido, ni Iván Íñigo, que mandó a las nubes un pase de la muerte de su tocayo Iván Alonso a puerta vacía, fueron capaces de poner el 2-0. Viendo que no les habían dado la puntilla, los jugadores del Navalcarnero se atrevieron a apretar en el tramo final del primer tiempo, como una especie de aviso de lo que pasaría si se les dejaba un resquicio de vida. El 1-0 al descanso se antojaba corto. El Rayo B sabía que debía mejorar de cara a puerta para cerrar la victoria.
Con esa actitud se arrancó la segunda parte, y así llegó el ansiado tanto a los 6 minutos de la reanudación. En una acción en el área visitante, recoge Iván Íñigo el rechace en la frontal, conduce hacia la media luna y genera el hueco para meter el pase en profundidad a Juanchi, quien tiene complicaciones para controlar solo ante el portero, pero medio cayéndose el capitán logró definir para mandar la pelota al fondo de la red. Volvió a anotar Juanchi en un momento decisivo para poner en el marcador «el resultado más engañoso del fútbol». El 2-0 al inicio del segundo tiempo lo ponía todo de cara para los vallecanos, pero aun no estaba cerrado.
A partir de aquí, hubo un sinfín de ocasiones para hacer la sentencia, pero no llegaron a buen puerto, bien por la falta de puntería propia, o bien por el buen hacer del portero rival. Becerra seguía maldito de cara al gol, dando un disparo al palo y el otro sacado de la escuadra por un Dani Simón que se empezó a erigir como héroe navalero unos minutos antes al sacar con la pierna un mano a mano más que claro de Baldobar. Entrando en el tramo final, sabían en el Naval que si lograban hacer un gol entrarían de lleno en el partido. Y lo lograron en el minuto 83. Como no, Quivira de falta directa en la frontal, una ley del ex que no nos es desconocida. Juanpe había sacado un libre directo al poco de anotarse el 2-0, pero nada pudo hacer para evitar el 2-1.
El partido y los ánimos dieron un vuelco tras el tanto visitante. El Navalcarnero se lanzó en tromba con los 9 jugadores de campo a buscar un empate que sabría a gloria, encerrando a un Rayo B que aguantó los envites con relativa entereza y que todavía lo pudo matar en varias contras. En la única que no se marró en la propia transición, apareció de nuevo Dani Simón con una doble intervención ante Becerra y Sergio Alonso (que entró por Baldobar) poco menos que milagrosa. Al portero del Navalcarnero solo le quedaba marcar el gol del empate para que le erigiesen una estatua en el Mariano González, y de hecho lo intentó al subir a rematar una falta puesta desde su campo al área local cuando se cumplían los 5 minutos de añadido. La zaga rayista logró repeler el balón, al toque sonó el pitido final, acompañado de gritos triunfales locales, que eran más de alivio y rabia que de celebración.
Se pudo y tal vez se tenía que haber goleado, se acabó pidiendo la hora contra un rival que jugó 70 minutos con 10, pero se acabó logrando la victoria, y eso nunca está mal. Pese a las sensaciones encontradas, el Rayo B lograba su segundo triunfo consecutivo en otros tantos partidos en lo poco que va de 2026. Importantes puntos que se quedan en Vallecas y que permiten a los de Jorge Vallejo escalar a la 9ª posición al sumar 25 puntos, los mismos que el propio Navalcarnero, con quien se había empatado el golaveraje particular. Queda el Filial, con un partido menos que sus rivales, a 3 puntos del play-off de ascenso, aventaja en 2 puntos al puesto de play-out de permanencia y en 5 al descenso directo. Quieren los franjirrojos seguir sumando para lograr el objetivo de cerrar la permanencia, y buscarán el 3 de 3 el próximo domingo en su visita a uno de los equipos más necesitados de puntos de la zona de descenso, el CD Quintanar del Rey.
Texto de Jorge Morales García. Imagen de Alberto Leva.
















