El Rayo consigue empatar, gracias a un gol de De Frutos, un partido en el que el Celta de Vigo se adelantó por mediación de Borja Iglesias (1-1). Los de Íñigo Pérez mostraron dos caras en las dos mitades de un encuentro muy táctico con dos equipos de autor.
Infografías: Marius Fedasz
Si no lo puedes ganar, al menos no lo pierdas. Esa es la máxima que podemos extraer de un partido en el que el Rayo mostró dos caras. Íñigo Pérez modificó algunas de sus piezas sobre el tablero, de cara al enfrentamiento de la jornada intersemanal. El técnico navarro eligió a Pathé Ciss para ocupar la ausencia del lesionado Luiz Felipe. Ese movimiento, que dejó a Jozhua en la banca, obligó a un cambio sustancial en la medular: Óscar Valentín y Pedro Díaz ocuparon la sala de máquinas. El primero estuvo excelso en todas las acciones de corte; el segundo puso la primera piedra de casi todos los edificios que arquitecturó el Rayo durante todo el encuentro.
Sin embargo, la primera parte era de dominio alterno y sin ningún gobernador. La presión en bloque alto de los conjuntos de Claudio Giráldez e Íñigo Pérez dificultaba las tareas de triangulación y combinación con el balón. No faltaba la intensidad, eso sí, en un duelo en el que las dos ocasiones más claras las tuvo un errático Borja Iglesias, mucho más pendiente de la protesta que del balompié durante prácticamente todo el encuentro. El Panda estuvo completamente domesticado por un soberbio Lejeune que volvió a regir con mano de hierro la retaguardia vallecana. No obstante, Iglesias estrelló el 1-0 contra un Batalla balonmanístico cuando estaba completamente solo y, posteriormente, se aprovechó de una indecisión entre Batalla y Pathé Ciss, pero su fallo en el control del balón permitió la rectificación del arquero argentino para achicar la ocasión del delantero.
El Rayo, algo atorado en la circulación, trataba de enviar balones largos a la espalda celtista. En una de esas jugadas, a punto estuvo Álvaro García de finalizar ante Ionut Radu, pero el guardavallas, estuvo muy acertado en la salida y le negó el tanto al 18 franjirrojo. Por su parte, cuando el juego se atascaba entre las líneas de presión, un inteligente y voluntarioso Camello trataba de filtrarse entre las líneas dibujadas para desahogar el balón y dinamitar el bloque defensivo de Giráldez.
Tras el descanso, el guion parecía el mismo. El balón pasaba de unos pies a otros sin tener un dueño escriturado. Pathé Ciss se confió en sendos controles y puso algo de picante en un par de jugadas en las que sufrió el mal del mediocentro convertido a central. Pero no había ocasiones de peligro. Sin embargo, el Celta pareció salir mejor plantado y, en la primera ocasión clara, Bryan Zaragoza gambeteó y disparó, obligando a Batalla a una fabulosa estirada. En la salida del córner, un fallo general del sistema. El desajuste de marcaje hizo que el balón cayese en las inmediaciones de Borja Iglesias, que lo mandó a la jaula sin querer. Quiso calcar Bryan la jugada en los siguientes minutos, aunque esta vez el disparo le salió blandito y a las manos de Augusto Batalla.
Cuando parecía estar el Rayo en la lona, Íñigo Pérez lo mandó a lavarse la cara. El entrenador retiró a un exhausto ‘Pacha’ Espino para dar entrada a Pep Chavarría. Y ahí el Rayo se quitó la máscara, se miró al espejo y se dijo: “voy a ser yo mismo”. Precisamente, de las botas del lateral zurdo nació el empate. Su apertura fue perfecta para que Álvaro García pusiese el pase de la muerte y el internacional español Jorge de Frutos la embocase con el exterior a las mallas. La locura ya había hecho irrupción en Vallecas. En la jugada inmediatamente posterior, Álvaro García recibió en posición algo escorada y su lanzamiento a puerta fue blocado por Radu, que evitó el que habría sido el segundo tanto rayista.
El Rayo y Vallecas parecían salir del letargo y la pausa y el mánager franjirrojo decidió darle minutos a Alemão, que hacía su debut en Vallecas. No tardó mucho en ganarse su primera ocasión. El balón le cayó a los pies, en la frontal del área, y el brasileño se giró, endiablado, y chutó a la escuadra derecha de un Radu que dejó la fotografía de la tarde. El remate fue bueno; la intervención del arquero fue monstruosa. Vallecas animaba y trataba de llevar a su equipo en volandas mientras que el Celta vivía sus peores minutos de la tarde. A punto estuvo Jorge de Frutos de hacer un doblete, pero le faltó pausa y estrelló el balón contra el cuerpo del portero celeste cuando podría haber definido con mucha más calma e, incluso, haber sorteado la protección de este. Íñigo Pérez olía la sangre en campo rival y decidió retirar a un desafortunado Isi para dar entrada a Balliu y adelantar a Ratiu al extremo. El lateral rumano, más pendiente de sus florituras que de la eficacia, jugó sus mejores minutos en esa posición. No hay duda del potencial ofensivo que tiene Andrei, como tampoco hay duda de que si fuese un avatar de FC (lo que toda la vida fue el FIFA) su controlador tendría los joysticks de las filigranas completamente erosionados.
El Rayo tenía dispuestas todas las piezas para enfrentar con garantías el último tercio del duelo. Sin embargo, justo en ese momento en el que parecía que el campo se volcaba hacia la portería sin grada, defendida por Radu, se desinfló y dio muestras de cansancio, algo preocupante teniendo en cuenta que estamos en la jornada 5 y que el calendario del Rayo, con partidos intersemanales en muchas de las próximas semanas, no perdona. Los franjirrojos dieron un pequeño paso atrás, quizás empujados por el último arreón del Celta, y solo dispusieron de una ocasión de gol en la que Alemão estuvo a milímetros de conectar un cabezazo definitivo. El conjunto vigués, que había colocado sobre el campo a Illaix Moriba y Ferrán Jutglà, daba la sensación de tener un punto más de físico que los locales. Precisamente una jugada del soberbio exdelantero del Club Brugge pudo suponer el 1-2, pero nuestro Santo Augusto Batalla de Vallecas bloqueó el remate mano a mano del ariete tras un caño precioso sobre Pathé Ciss.
Finalmente, un empate que no deja contento a ninguno de los dos clubes, pero tampoco les hace enfadar. Tanto Celta de Vigo como Rayo Vallecano suman cinco puntos (de 15 disputados en el caso rayista, 18 para los gallegos, que ya disputaron en agosto el partido de la jornada 6). Un partido más intenso que vistoso en el que ambos pudieron ganar y perder y en el que el Rayo, para hacer honores al Batman Day celebrado ayer, se disfrazó de ese villano del universo DC llamado Harvey Dent y más conocido como agente del caos por el sobrenombre de Dos Caras.

















