Un gol a los 10 segundos y 2 más después de quedarse con 10 en el final del primer tiempo le dan al Rayo B un gran triunfo en la «City» frente al Real Madrid C (3-2). Los tantos los firmaron Sergio Alonso (2) y Robles.
En el descanso del partido que nos ocupa, servidor no tenía la más remota idea de qué escribir en esta crónica, pues lo que se había vivido y lo que quedaba por ver no se podía describir con palabras. Tras una primera parte acabada en locura tras quedarse con 10 y una segunda de sufrimiento y aguante, el Rayo B volvió a erigirse en matagigantes para derrotar al Real Madrid C en un partido de pura épica.
Un sol de justicia, aplacado por algo de aire, endurecía más si cabe las condiciones de jugar en el caucho del campo 4 de la «City». Escribo «caucho» porque llamar a eso «césped artificial» es un insulto a la inteligencia. Volvía a su terreno el Rayo B de Jorge Vallejo tras sufrir un revés en su primera salida del curso, donde fue dominado por el Navalcarnero. El rival, no por complicado, no dejaba de ser especial. El primer duelo de filiales del curso tenía que ser contra el Real Madrid C de Joselu Sánchez, equipo lleno de ex canteranos rayistas y que había empezado fuerte la temporada, sumando 2 de 2 en victorias y siendo líder del Grupo 5 de Segunda Federación por mejor golaveraje.
Apenas se inició el partido, puse el cronómetro en marcha y se tuiteó que el balón ya estaba en juego, alzo la vista y veo que, forzados por la fuerte presión de Iván Íñigo al saque inicial, el cuadro madridista se hacía un lío atrás que acabó con el balón mal despejado y botando en la frontal para la llegada de Sergio Alonso, totalmente solo y con espacio para encarar al meta Quetglas y hacer lo que mejor hacen los 9. Apenas se contaban 10 segundos de partido cuando el balón besó la red tras el derechazo de Sergio, que hizo desatar la alegría cuando la gente aun estaba cruzando la pasarela hacia la grada. El gol más rápido que este cronista recuerda, y uno de los más especiales. Abría la lata al instante de comenzar el ariete franjirrojo con su primer tanto del curso, que servía para empezar a creer que el Filial de la Franja podría volver a ser matagigantes.
Ese directo al mentón nada más sonar el gong hizo titubear al cuadro merengue, que veía su condición de líder y favorito al partido tambalearse al instante de iniciarse el pleito. Por eso siguieron al 1-0 minutos de dominio madridista, poniendo cerco al área franjirroja y generando peligro con cuentagotas. El Rayo B aguantaba las acometidas con relativa solvencia, pero no terminaba de encontrarse cómodo en ese papel pasivo, no siendo protagonista y viéndose incapaz de hilvanar posesiones largas y ataques que llegasen al área visitante. Algún susto se pasó, con grandes intervenciones de Juanpe y sacando la defensa una pelota sobre la misma línea, pero parecían ser anecdóticas según se iba acercando el descanso.
No obstante, en el minuto 38, el partido parecía dar un vuelco. Un balón puesto al área chica rayista buscaba un rematador en el segundo palo, y ahí llegaba Lozano para tratar de impedirlo. Viéndose solo y con un atacante cercano a empujarla, decidió el central desviar la pelota con la mano. Las fuertes protestas vikingas tuvieron respuesta inmediata del colegiado tinerfeño Johan Rodríguez: penalti y expulsión para Lozano por impedir una ocasión manifiesta de gol. El ex rayista Barroso sería el encargado de ejecutar la pena máxima, convirtiéndola fuerte a la derecha de un Juanpe que se lanzó al otro lado. La alegría con la que se había iniciado parecía desvanecerse por completo al encajar el empate y tener que asumir los 50 minutos, descuentos aparte, que quedaban de encuentro con un jugador menos.
Pero al instante, el sombrío panorama se aclaraba de repente. Del saque central, el Rayo B buscó las cosquillas de una zaga que había mostrado flaquezas, y las encontró por el costado izquierdo, por donde corrió Robles con la pelota cosida al pie para entrar en el área, encarar a Quetglas y con un disparo cruzado hacer estallar la locura en la «City». Cualquiera pensaría que el penalti y la expulsión que significaba el empate del Madrid C implicaban el fin del partido. Ese era el pensamiento lógico. Pero para el Rayo B la lógica no tiene cabida si puede haber locura. Recuperaba al instante la ventaja en el marcador pese a que acababa de perder un hombre, y lo hacía con gol del lateral izquierdo Robles, el segundo del curso, que le colocaba momentáneamente como máximo goleador del equipo tras ver puerta en dos partidos seguidos.
Tras suceder lo que menos se esperaba de manera inmediata, el tramo final del primer tiempo fue un completo pandemonium, con el Rayo B defendiendo su ventaja para compensar su inferioridad numérica ante un Madrid C que no terminaba de entender lo que pasaba y se sentía frustrado e impotente. Quiso hacerlo pagar con los rivales, pero lo acabó pagando el mismo cuadro merengue. En el minuto 2 del añadido del primer tiempo, una patada sin balón a Marco De Las Sias que para el árbitro fue amarilla sin más la convirtió Juanchi rápidamente en un balón en profundidad al área, donde recibió Sergio Alonso con espacio y tiempo para levantar la cabeza y otra vez batir a Quetglas. Aquí sí que no se guardaron las formas. El 3-1 se festejó como si de un gol en la final del Mundial se tratase. Doblete del 9 rayista para reivindicarse él y su equipo, que se iban al descanso con 2 goles de ventaja frente al Real Madrid C y jugando con 10. Si había una manera mejor de ser matagigantes, es imposible de imaginarla.
En el segundo tiempo el objetivo de ambos era claro. El Rayo B iba a mantener su marcador favorable con un jugador menos, y el Madrid C a tratar de apretar para rascar algo. Así pues el juego se resume en ataques madridistas a un área vallecana que resistía con relativa solvencia, haciendo a veces que no se notara el déficit de jugadores de los locales. El Filial de la Franja aguantaba con una firme defensa, e incluso soñó con matar el partido en alguna contra que dejó buenas ocasiones y a Sergio Alonso con las ganas de su primer «hat-trick» en Segunda Federación. Sin embargo, con el paso de los minutos, el cansancio y la inferioridad numérica empezaban a pasar factura, y cuando empezaban a entrar los jugadores de refresco, en el minuto 71, la ventaja se redujo. Atacaron los visitantes por la izquierda, llegaron al pico del área y la cedieron a Aimar, que la puso rasa al segundo palo lejos del alcance de Juanpe. Algo menos de media hora quedaba por delante para mantener el 3-2, toda una eternidad.
Aquí ya sí, todo fue sufrir y aguantar como humanamente se pudiera. Cada balón que salía del área vallecana se celebraba casi como un gol. Muchas fueron las ocasiones que tuvieron los visitantes para llegar al empate, pero bien por mala puntería suya o bien porque se aparecía la Virgen de la Torre en forma de extremidad salvadora de Juanpe, el marcador permanecía inamovible. El descuento se antojaba largo, tanto por las pérdidas de tiempo como porque el rival no hace que se piense diferente. Los 7 minutos originales acabaron siendo 9 por una atención al propio Juanpe, a quien la tensión y el terreno pasaron factura. Los minutos pasaban como horas, pero acabaron pasando, y cuando se llegó al final, estalló la alegría definitiva de una victoria de las que se recuerdan.
Con 10 jugadores durante más de una hora de juego. Marcando tantos inverosímiles. Contra un rival que ya por el nombre sabes que la cosa no es fácil. Todo eso daba igual. Dando locura, sufriendo pero al final ganando, el Rayo B volvía a ser matagigantes. Los de Jorge Vallejo hacían hincar la rodilla al filial madridista por primera vez en la temporada, a la vez que sumaban su segundo triunfo del curso en otros tantos partidos en casa. Con 6 puntos de 9 posibles, el Filial de la Franja igualaba al que fue su rival en la tarde del sábado y se aseguraba un lugar en la mitad alta de la tabla del Grupo 5 de Segunda Federación. El pleno en la «City» también debe ser acompañado por puntos de visitante, el cual es el próximo objetivo de este equipazo, que la próxima semana visitará a un club que no hace mucho escalaba cotas más altas. Toca jugar en el Fernando Torres contra el CF Fuenlabrada.
Texto de Jorge Morales García. Imagen de Alberto Leva.
















