En busca del fuego

23/11/2025
En busca del fuego

El Rayo Vallecano empata a 0 contra el Real Oviedo en un partido con dos partes muy diferenciadas, donde los madrileños no parecieron ellos mismos.

La Franja arrancaba el primero de los nueve partidos que tendrá que disputar en los próximos 28 días tras el parón de selecciones. Para ello, los vallecanos viajaban a Oviedo con objeto de enfrentarse al colista, en un partido donde los de Íñigo partían como favoritos.

Tras dos semanas de descanso, todos esperábamos que el Rayo volviera con las pilas recargadas, y más si analizamos el once que colocó Íñigo. Todos los habituales, exceptuando a Camello, que sustituía a un Alemão tocado.

Sin embargo, parece que el equipo sigue arrastrando ese cansancio que presenciamos durante la última semana de competición, donde el equipo perdió esa chispa que tanto le caracteriza. El Real Oviedo dominó la primera mitad del encuentro, ganando la mayoría de duelos, haciéndose con la posesión y mostrando mucha más actitud que el combinado visitante, que parecía jugar a verlas venir. Sin intensidad ni coordinación en la presión, con una salida de balón lenta y errática, el Rayo parecía otro equipo totalmente distinto.

Esto se debe, en parte, al pésimo partido de Isi y Camello. El primero firmó uno de los peores encuentros que se le recuerdan. Al de Cieza se le vio fuera de forma, desconcentrado y poco participativo. Por su parte, Camello parece seguir con su nefasto inicio de temporada, sin mostrar signos de mejoría.

Álvaro y De Frutos tampoco crearon muchas ocasiones de peligro, pero no por las mismas razones. Los dos extremos tuvieron que aplicarse, y mucho, en defensa, dado el gran uso que los asturianos le dan a las bandas para formar su ataque.

Lo mejor del Rayo en la primera parte, sin duda, fue la defensa. La línea de cuatro formada por Pep, Mendy, Lejeune, y el recién renovado Ratiu, dieron un recital, no solo en anular el juego del rival, sino en crear las pocas ocasiones de La Franja, ya fuera con pases largos de los centrales o internadas de los laterales.

Pese a no realizar cambios en el descanso, parece que Íñigo utilizó los quince minutos en el vestuario para realizar ajustes tácticos. Al comienzo de la segunda parte, vimos a Isi un poco más participativo, acudiendo a las bandas. Unai, ya con campo abierto, comenzó a hacer de las suyas, consagrándose como el mejor jugador de este segundo período. Y Álvaro y Jorge pudieron encarar y generar ocasiones de peligro con mayor facilidad.

Todo esto se acentuó tras la tarjeta roja a Ilyas en el 52’, en una entrada muy dura sobre Isi que dejaba a los locales con uno menos. Poco más de diez minutos más tarde, un pisotón a De Frutos en el área rival le daba la oportunidad al Rayo para adelantarse desde el punto de penalti.

El encargado de tirarlo fue Isi, que, siguiendo con la tónica de su encuentro, no consiguió convertir. Aun así, el Rayo no se vino abajo y siguió dominando el partido, buscando un gol que, eso sí, nunca llegó. Contamos hasta siete ocasiones del Rayo, destacando especialmente un trallazo de Unai que se fue al larguero. Como anécdota, poco antes del
final del partido, Ciss se fue expulsado en una acción que ni siquiera era falta.

Pese a acabar el partido mejor que lo empezó, el Rayo siguió sin parecer el mismo equipo que le ha hecho llegar hasta aquí. Esta maratón de nueve partidos hasta navidad acaba de comenzar, y La Franja se juega mucho, no solo en lo deportivo, sino en lo anímico y simbólico.

Esperemos que el equipo pueda revertir esta situación y recuperar ese fuego interno que le hace tan único y que estamos seguros de que sigue conservando.

Por Pablo Castro Calzada