El Rayo B se estrena en Segunda RFEF con una victoria (2-1) ante un CD Coria que peleó hasta el final. Becerra y Hugo marcaron los goles rayistas.
Da igual qué equipo sea, qué categoría, que juegue de local o visitante, en el Estadio o en la «City». Parece ser que para los que llevan la Franja, las victorias solo suceden y se disfrutan si son difíciles. El Rayo B supo sufrir lo indecible para arrancar su andadura en Segunda Federación con victoria ante el durísimo CD Coria.
Nubes y bochorno preotoñal acompañaban en la mañana vallecana para el comienzo de la temporada en la que el Filial de la Franja se enfrenta a una nueva y más competitiva categoría. Al césped artificial del campo 4, que presentaba todas las deficiencias sabidas por propios y ahora descubiertas por extraños en la ya famosa acta de las toallas, se plantaba el conjunto de Jorge Vallejo tras una pretemporada que dejaba más dudas que otra cosa y un equipo que, salvo las salidas de puntales importantes en el ascenso, mantenía el bloque del curso pasado. De hecho, salvo por el debut de Marco Román, el once para el debut bien podría haber sido visto hace apenas 3 meses. Ante el cuadro capitaneado por Juanchi se presentaba el CD Coria de Raimundo Rosa, club extremeño bien asentado en la categoría y que la temporada anterior se quedó a solo 4 puntos de entrar al play-off de ascenso.
Después de un inicio igualado con tímidas llegadas a ambas áreas, el Rayo B se fue haciendo poco a poco dueño del balón y el juego. Si el equipo presente entre el caucho del campo 4 parecía prácticamente el mismo de la temporada pasada, la idea de juego se mantenía 100%. Control de la posesión, salidas jugando desde atrás, dominio del medio campo y búsqueda de huecos por los extremos. De tres cuartos de cancha para arriba, el jugador que más se buscaba era Samu Becerra, estrenándose con la 10 y siendo la referencia que venía demostrando que tenía que ser desde hace ya 2 años. Los movimientos en la sala de máquinas de los Juanchi, Marco Román e Iván Íñigo le permitieron al 10 recibir balones francos en la frontal para combinar e incluso buscar el disparo. No obstante, el primer tanto del año llegó de una forma tan inesperada como excelente.
Se cumplía el 28 del partido. El cuadro vallecano había recuperado en campo propio y los centrales se disponían a salir con la bola jugada. En estas que Lozano levantó la cabeza y se inventó una diagonal de 60 metros que Becerra controló tranquilamente en el pico izquierdo del área. El 10 se acomodó para encarar a dos marcadores y, con un sutil recorte, generarse el espacio para ensayar el disparo que describió una parábola perfecta a la red del segundo poste, imposible para el meta visitante Loskos. Estalló la «City» con el primer tanto del Filial de la Franja en Segunda Federación, que para la historia quedará asignado a Samu Becerra, que apenas acaba de salir de edad juvenil y ya es todo un veterano en estas lides, a quien tantas veces la pelotita no le quiso entrar, pero para esta ocasión especial se quiso redimir.
Después del 1-0, el dominio rayista siguió siendo patente, pero no se terminaba de concretar en ocasiones claras. Por su parte, el tanto encajado contrarió al equipo cacereño, que además de concentrar sus esfuerzos en no recibir el segundo, empezó a enfangar el partido en el tramo final del primer tiempo. De la nada, un partido plácido de arbitrar para el canario Cándido Jesús Rodríguez se convirtió en una tensa cadena de encaramientos, gritos y protestas. Al descanso parecía que la cosa se había distendido ligeramente y sin que llegase la sangre al río. En lo meramente deportivo, valía el gol de Becerra para hacer bueno el dominio del Rayo B, el cual esperaba mantener en la segunda parte para ampliar la ventaja y evitarse sufrir a lo tonto.
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Calle San Claudio, 27. Local 3.
Nada más lejos de la realidad. Desde el comienzo del segundo tiempo, el Coria volcó el tablero del juego, yendo en tromba a acechar el área local con ataques fulgurantes y una presión asfixiante que hacía que el cuadro rayista, que tan bien jugó en el primer tiempo, no fuera ya capaz de superar el medio campo, sino que le costaba horrores incluso salir de su propia área. El agobio sobre el terreno empezó a tornarse en nerviosismo en los futbolistas locales, que si bien no eran ajenos a esa situación de juego, si lo eran a la categoría en la que estaban debutando. Lo venían avisando los celestes, y demostraron no ser traidores en el minuto 62. Una mala salida desde atrás permitió el robo en zona de tres cuartos, y con la zaga en desbandada, se habilitó a Adri para entrar por la parte derecha del área, quedar mano a mano con Juanpe y batirle de disparo raso milimétricamente ajustado al segundo poste. Alegría coriana que dejaba helada a la parroquia local de la «City» al establecerse el 1-1.
Tras el tanto del empate, la dinámica no cambio. Los visitantes seguían apretando y yendo a por más, y los locales no parecían capaces de manejar y reconducir la situación. Urgía hacer cambios, y Jorge Vallejo los hizo. En el 67 se retirarían Bala e Íñigo para dar entrada a Iván Alonso y Hugo Navarro. 4 minutos les bastó a los recién incorporados para convertirse en los protagonistas del encuentro. Cuando todo apuntaba a que llegaría el 1-2, en prácticamente la primera salida rayista al ataque del segundo tiempo, un balón abierto en profundidad al córner derecho lo buscaba Iván Alonso, y lo encontró justo sobre la línea de fondo para meter el centro de primeras al área chica. Ahí apareció Hugo, entre dos centrales, para meter la bota a media altura, anticipándose a Loskos y mandándola a guardar. El grito de la grada y el festejo del banquillo parecían más de última jornada que de primera. Los emergentes llegaron al rescate del Rayo B cuando peor estaba y más lo necesitaba. Primer gol del curso para un Hugo que el curso pasado empezó a destaparse siendo fundamental en el play-off y que quiere demostrar que está aquí para quedarse.
La vuelta a la ventaja no significó dejar de sufrir para el Rayo B. Con más razones si cabe, el Coria intensificó un asedio ya total y absoluto sobre el área de Juanpe, la cual bombardeaba con balones a la mínima oportunidad y obligó a los centrales Revuelto y Lozano a dar el 110% de sí mismos para despejar balones, recibiendo la ayuda de prácticamente todos sus compañeros en momentos decisivos. Mención especial para Juanpe, que aunque por momentos no se le veía todo lo seguro que ha demostrado ser, se mantuvo firme y aguantó el resultado sin tener que volver a buscar el balón a su red. Y no será por falta de oportunidades visitantes, pues las tuvieron de todos los colores, incluyendo disparos francos en el área que se marcharon desviados y algún que otro impacto en el poste. El Filial aguantaba cual gato panza arriba, centrado en defensa y sin apenas oportunidades a la contra. El paradón de Loskos para evitar el doblete de Becerra fue una anécdota en el monólogo de ataque celeste.
Los 7 minutos de añadido se hicieron tan rápidos para los de fuera como eternos para los de casa, y se jugaron prácticamente en el área local. Estos acabaron con un saque de banda puesto como un córner y que había subido a rematar el portero, que finalmente la defensa repelió, y cuando arrancaba Becerra la carrera en solitario hacia la vacía portería cacereña, el árbitro dio por finalizado el partido, soltando todo el que tenía algún afecto por la Franja un grito de alivio, desahogo y victoria.
Dominar en la primera parte, sufrir en la segunda, pero finalmente conseguir el objetivo primordial. El Rayo B se estrenaba en Segunda Federación con victoria ante un durísimo rival como el CD Coria. Los tantos de Becerra y Hugo sirvieron a los de Jorge Vallejo para sumar los primeros 3 puntos en juego, dando así el primer paso hacia el objetivo de mantener la recién lograda categoría, y lo llevan a la parte alta de la tabla del Grupo 5 junto a los otros vencedores de la 1ª jornada: Orihuela, Getafe B, Real Madrid C, Tenerife B, Rayo Majadahonda y Sanse. Ahora toca pensar en la primera salida del año, que será ante un viejo conocido más que asentado en esta categoría. Toca visitar en el Mariano González al CDA Navalcarnero.
Texto de Jorge Morales García. Imagen de Alberto Leva.
















