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Y entre tanto, ganó el Rayo B

08/09/2025
Y entre tanto, ganó el Rayo B

El Rayo B se estrena en Segunda RFEF con una más que meritoria victoria por la mínima ante el CD Coria

No exagero si afirmo haber recibido unos 10 mensajes a lo largo de la tarde de ayer con el acta del partido del Rayo B como protagonista. Todos ellos enlazando tuits de Cadena SER, Marca y otros medios en los que se hacían eco y valoraban lo reflejado por el colegiado en su acta. De todos estos mensajes, solo uno hacía mención también a la victoria del Rayo B y me preguntaba por el partido. Por desgracia, Cándido Jesús Rodríguez Tavío fue ayer protagonista (seguro que muy a su pesar) por encima de los Revuelto, Marco, Becerra o Hugo Navarro, que lograron una más que meritoria victoria para nuestro filial.

El acta es la que es y refleja una serie de situaciones, algunas ya conocidas y otras nuevas, pero el mérito de este equipo no merece ni debe ser empañado o desplazado a un segundo plano por ellas. Ayer el Rayo Vallecano B se estrenaba en una categoría en la que va a haber tortas entre los equipos para mantenerse. Va a ser tal la igualdad en el grupo 5 de Segunda RFEF, que solo un equipo logró ganar por más de un gol a su rival (el Orihuela al CF Fuenlabrada). Cada punto logrado va a costar sangre, sudor y lágrimas y ayer ya pudimos dar fe de ellos ante el CD Coria, un equipo que no te iba a poner las cosas sencillas, con jugadores veteranos de los que saben apretar al árbitro, buscar las cosquillas al contrario y con experiencia ya en esta cuarta categoria del fútbol nacional. El partido tuvo ayer diferentes fases a lo largo de los casi 100 minutos disputados, pero los de Jorge Vallejo solo tuvieron un plan y con esa idea van a muerte y es la que les llevó la campaña anterior a ascender de categoría. ¿Se sufrió durante el partido? Como perros, como vulgarmente se suele decir. Pero los chicos apretaron los puños y sacaron adelante el partido de su debut. Para algunos, como Marco Román, era incluso su debut en el filial, y no pudo tener mejor estreno. Marco dejó las credenciales de lo gran futbolista que es y que puede llegar a ser, algo que algunos privilegiados ya hemos podido comprobar en años anteriores.

Voy a imitar al señor Rodríguez Tavío y voy a redactar mi particular acta, pero con la actuación de cada uno de los nuestros en el partido de ayer. No espero tener la misma trascendencia ni repercusión que el colegiado, pero sí poner en valor el partido realizado por nuestros futbolistas:

  • Juanpe.  A pesar de tener alguna indecisión en algún balón aéreo, supongo que también fruto de los nervios del debut, se mostró seguro y siempre muy atento a la hora de salir cuando buscaban la espalda de la defensa. Personalidad y liderazgo siempre entre los tres palos.
  • Marco de las Sías: Animal competitivo. No rehuyó el choque y subió su banda como si de un extremo se tratara, aunque ayer el punto de mira en los centros lo tuvo algo cambiado. No le tembló el pulso a la hora de quitarse el balón de encima cuando más achuchaba el Coria en los minutos finales. Es un auténtico gladiador franjirrojo.
  • Lozano. Bien atrás aguantando las envestidas que en los minutos iniciales tuvo el Coria, salvando algún que otro balón que pudo acabar en el fondo de las mallas. Velocidad, anticipación y buena salida de balón desde atrás. Sergio es un veterano de apenas 19 años.
  • Revuelto: Imperial, sin más. Posiblemente sea el mejor partido que he visto de Revu con la camiseta del Rayo Vallecano, y creo haber visto unos cuantos. Ayer su 1.90 m se acrecentó un poco más si cabe. Infranqueable, llegando siempre antes al cruce, achicando balones cuando tocaba, robando y saliendo con suficiencia, dueño del juego aéreo hasta el punto de estar cerca de lograr marcar en un saque de esquina.
  • Robles: Ayer estuvo más aplicado y tuvo más trabajo en labores defensivas, bien secundado en su banda por Íñigo o Sergio Alonso cuando caía por ese costado. No subió tanto como en él es habitual, pero cuando lo hizo llevó mucho peligro con sus centros.
  • Marco. Fue un dolor de muelas para los centrocampistas del Coria, que en algún caso prácticamente le doblaba la edad. En un once con 10 futbolistas que seguían respecto al año pasado, él fue la única novedad de Vallejo y demostró que el míster no se equivocaba. Omnipresente tanto en la medular como a la hora de echar una mano a la pareja de centrales. Se puso el mono de trabajo y consiguió hacerse grande en un partido nada sencillo.
  • Juanchi. Poca sorpresa con él. El Rayo B juega a lo que quiere el capitán. Él lleva el timón y dirige a los suyos aportando la nota de calidad en cada acción. Cuando más feo se pone el partido, más emerge si figura y es capaz de levantar la cabeza y ver un desmarque donde nadie más lo ve o hacer un cambio de orientación de 20 metros para la subida de los laterales o extremos.
  • Becerra. Ayer desde el pitido inicial se le veía que algo iba a suceder. Fue el que más lo buscó en la primera parte, hasta que obtuvo el premio del gol. Un tanto con dedicatoria especial, que dio alas al pequeño demonio rayista. Al menos, así le debieron ver los defensas rivales, a los que les hizo la vida imposible durante todo el partido o, al menos, hasta que los gemelos aguantaron, que ya en los últimos minutos empezaban a pesar. Ayer dio un paso adelante en cuanto a responsabilidad y liderazgo.
  • Íñigo. El otro pequeño demonio. Lo intentó por izquierda, por derecha y por dentro. Se asoció bien con Robles y Sergio Alonso y, como siempre, los defensas rivales le zurraban cuando veían imposible robarle el balón. En la segunda parte tuvo una ocasión clara, pero se le fue algo largo el control. Será importante este año también.
  • Baladía. El artista. Ayer no le dejaron hacer esa famosa diagonal en la que dispara al palo largo, pero se movió por banda derecha e izquierda y ganó varias veces la linea de fondo. Nos dejó un par de controles de muchos quilates, tras esos cambios de orientación de su socio Juanchi. Estos dos juegan ya de memoria y da gusto ver cómo se buscan en el campo (dicen que fuera también, pero solo son rumores).
  • Sergio Alonso. Si vas al diccionario y buscas la palabra trabajador, allí te encontrarás la cara de Sergi. Ayer le tocó bailar con la más fea, y aun así no paró de luchar de buscar el balón en punta o cayendo a banda izquierda. Hace ese trabajo en punta que no brilla tanto si no va acompañado de goles, pero que es absolutamente vital para su equipo. Acabará la temporada con 8/10 goles, seguro.
  • Hugo Navarro. Se fue de vacaciones sin apagar la flechita y ha vuelto con ella apuntando hacia arriba. Actitud intachable  siempre, ya juegue 90, 20 o 3 minutos. Los compañeros le pedían en la banda mientras calentaba que tuviera el balón, que fuese protagonista y no solo lo cumplió, sino que encima se «confundió» y marcó un golazo llegando desde Segunda línea.
  • Iván Alonso. Otro animal. Cuando el partido languidecía en el aspecto físico, entró él y lo revolucionó por banda. En una carrera de tres metros le sacó cuatro al defensa. En el calentamiento previo al partido y tras palmar en el centro del rondo, Hugo le obsequiaba con una toba en la oreja e Iván, excelente compañero, le correspondía a los pocos minutos de entrar al terreno de juego, con un caramelito a modo de centro para poner el 2-1. Tiene que ser el año de Alon.
  • Baldobar. Cuando el depósito de gasolina de Sergi llegó casi a su fin, salió Baldo a seguir esa pelea por tierra y aire con la defensa del Coria. La misión era clara, desgaste, lucha, intentar ganar duelos y quedarse con esos balones. Cumplió el guión establecido y le tocó, por desgracia, en los minutos finales estar más pendiente de ejercer labores de contención que de poder estar cerca del área rival.
  • Prieto. Pablo salió en el minuto 85, momento en el que más loco estaba el partido y el Coria ya se volcaba incluso con el guardameta en el ultimo saque de esquina del partido. Hizo lo que mejor sabe hacer, que es llevar el balón pegado al pie y esconderlo para que el rival no se pudiera hacer con él. Eran minutos en los que había que dormir el partido, que no sucediera nada y esperar el pitido final.

Por último, me gustaría destacar el acierto del míster en los cambios. La entrada de Iván Alonso y Hugo Navarro cambiaron por completo el partido y le dieron al equipo ese aire fresco que necesitaba tras el empate del equipo extremeño.

No soy muy de echar cuentas a priori, básicamente porque siempre suelo fallar, por lo que no me voy a aventurar a la hora de decir los puntos que serán necesarios para mantener la categoría (el año pasado fueron 43 puntos) Pero lo que sí es seguro, es que al Rayo Vallecano B ya le quedan 3 puntos menos para lograrlo. No será tarea fácil, pero conociendo bastante bien a este equipo, que nadie nos dé por muertos de antemano, porque el filial rayista ha llegado para quedarse.