Un Rayo B totalmente apagado cae en su visita al Alcalá (3-0) y confirma matemáticamente un descenso a Tercera Federación que parecía ineludible desde hace tiempo.
Cuando se pasa por un periodo que implica sufrimiento, muchas veces llega a un nivel en el que no te importa que salgas mejor o peor parado, solo quieres que termine. Y aunque acabes mal, el fin de ese sufrimiento siempre deja cierta sensación de alivio. Algo así se vivió en El Val. El Rayo B perdió estrepitosamente ante el Alcalá y acabó con su larga agonía al descender ya matemáticamente a Tercera Federación.
Soleada y calurosa mañana de abril, más propia de dentro de mes y medio, que calentaba y acompañaba a la antepenúltima jornada del grupo V de Segunda Federación para el choque de los dos equipos de la Comunidad de Madrid que habían ascendido la campaña anterior y que venían en dinámicas completamente distintas. Por una parte, el Rayo B de Toni Paredes llegaba tras conseguir ante el Intercity su primera victoria desde enero y buscando otro triunfo que ampliase algo sus remotas posibilidades de mantener la categoría. Enfrente, la RSD Alcalá de Vivar Dorado, que sumaba 4 victorias seguidas y 6 triunfos de sus últimos 7 partidos que le hacían soñar con lograr ante el filial rayista su clasificación a la próxima edición de la Copa del Rey y con pelear por entrar en el play-off de ascenso.
Desde bien pronto quedó claro el por qué de la circunstancia de cada equipo al llegar a este choque. En apenas 3 minutos el cuadro alcalaíno probó su mayor hambre y actitud marcando el primero de la mañana, en una pelota al lateral del área chica que controló Albur solo ante Juanpe, con un recorte hizo sentar al guardameta y que dejase libre el palo corto por donde colaría el balón con el segundo toque. Bien pronto estallaba la grada de El Val con el 1-0 de los suyos, bien pronto se veía el Rayo B una vez más por debajo en el marcador, en un partido que apenas acabó de empezar y que se iba a hacer más largo que para quien no tuviera sitio para verlo en sombra.
Como si hubiese derribado cualquier idea o planificación de cara al partido, el tanto encajado no provocó ninguna reacción en el filial franjirrojo, que para este partido vestía con una parte de la equipación de cada uno de los 3 modelos en una combinación cuanto menos curiosa. Ni la estética ni el fútbol parecían ser los fuertes del conjunto vallecano, pues no fue capaz de generar el más mínimo peligro a un Alcalá que dominaba desde el marcador y la distancia, como queriendo guardar fuerzas para lo que pudiera venir. Mientras el calor apretaba y el partido transcurría sin nada relevante que contar, llegaba la noticia de que el Navalcarnero se adelantaba ante el Conquense por mediación del ex canterano rayista Miguel García. Curiosamente ese tanto, unido a la derrota momentánea propia, hacia que el Rayo B fuera matemáticamente equipo de Tercera Federación. Aun ni sabiendo eso fueron los visitantes a tratar de volver con algo positivo de Alcalá de Henares.
Justo antes de llegar al descanso se abriría aun más la herida. En una veloz contra, los rojillos llegaron a la frontal visitante. Ahí recibió el balón Kone, que se hizo hueco entre los centrales de manera espectacular y generó el espacio para poder definir con calidad, fuerte, raso y ajustado al palo izquierdo de un Juanpe que nunca podría llegar a alcanzar el balón. Un gol para iniciar y otro para acabar la primera mitad. Aun resonaban los ecos del grito del 2-0 cuando el árbitro señaló el descanso, la afición se apresuró a buscar alimento y sobre todo refresco para pasar el calor, y los futbolistas se fueron al túnel de vestuarios. La cara de circunstancias en el común de los jugadores del Rayo B lo decía todo. 2-0 abajo, otros resultados que no favorecen y nadie en el campo parecía poder reaccionar. El domingo negro que avisábamos hace unos días parecía inevitable.
El inicio de la segunda parte no atisbaba ninguna mejoría para el Rayo B. Nadie sobre el verde acabó de reaccionar, y los locales cada vez se venían más y más arriba. Y así, en el minuto 57, Marco De Las Sias se veía superado por su par, que se coló en el área, y para evitar su avance trató de quitarle el balón con una entrada por detrás que acabó con el atacante complutense derribado. Compró muchas papeletas el lateral rayista, y el árbitro dijo que le tocó premio en forma de pena máxima. La ejecutaría Javi Hernández, pero su lanzamiento centrado, raso y no muy fuerte no engañó a Juanpe, que se mantuvo en el sitio y se lanzó abajo para blocar el penalti y mantener el marcador en 2-0. Leve subidón de moral que hizo que se viere un breve instante en que parecía que el Rayo B podría tratar de meterse en el partido. Puro espejismo producto del calor. Un balón suelto en el área que Unai trató de rematar pero se resbaló antes de alcanzar la pelota y un disparo de Caste en el costado de la pequeña que obligó al ex meta rayista Pantoja a ir abajo para rechazarlo fueron las mejores ocasiones de romper el 0 del marcador visitante. Una vez más, los juveniles, que llevan como quien dice dos días ahí, dando la cara por el filial.
A este breve conato de ataque rayista sucedió un monólogo de acometidas alcalaínas que no pararon hasta el final del partido. Por más cambios que hiciera Toni Paredes, por más indicaciones y gritos que diera en su chándal negro que solo Dios sabe cómo no le dio una lipotimia, los jugadores que estaban en el pasto natural de El Val no parecían querer, poder o saber entender como parar el huracán rojillo que se les venía encima no ya para ganarles, si no para golearles. De alguna forma, se aguantó el tipo hasta el minuto 89, cuando en una pérdida rayista en campo propia fue rápidamente jugada hacia la frontal para que Blanco, que justo había ingresado al partido en ese instante, controlase y mandase lejos de Juanpe y a la red el primer balón que tocaba. A la vez que se desataba la fiesta en la grada y que se mostraba el cartelón de 3 minutos de descuento, el Navalcarnero sentenciaba su partido ante el Conquense, e indirectamente, a un Rayo B que venía oliendo a descenso desde hace mucho, y que de hecho bastante era que quedaba algo de vida a 3 partidos del final de liga.
Acabó el choque en El Val. La alegría de la parroquia local contrastaba con las caras de póker del grueso de la expedición rayista. Curiosamente, o tal vez no tanto, los últimos en llegar a la dinámica del filial, los que se llevó Toni Paredes del Juvenil A cuando le encargaron el mando del Rayo B en un intento más de cara a la galería que real de salvar la categoría, eran los que más dolidos se mostraban por la consumación del descenso. No sin tener que llamar a varios a gritos, Toni llamó a toda la plantilla para juntarles en corro e instarles a acabar una temporada horrible con la cabeza alta y tratando de dar todo por el escudo. A falta de 2 fechas para que acabe el campeonato, el Rayo B está 17º y penúltimo en la tabla con 30 puntos, quedando tanto la salvación definitiva (que marca el Real Madrid C) como el play-out (puesto que ocupa el Intercity) a 7 puntos, por lo que es matemáticamente imposible que el filial rayista aspire a mantener la categoría. Menos de un año después de su ascenso en el play-off ante el Varea, el equipo regresa a Tercera Federación. Ya de aquí solo queda que la arenga post-partido de Toni sea escuchada en los dos partidos que quedan, siendo el primero la despedida como «local» en La Torre ante el Socuéllamos, el único equipo por debajo del Rayo B en la clasificación y que también este domingo ha perdido la categoría.
Texto de Jorge Morales García. Imagen de Alberto Leva.





